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Deberán reincorporar a gremialista despedido

Por Carina Ortiz.- La Justicia laboral condenó al supermercado Coto por despido arbitrario y discriminatorio.


La cadena de supermercados Coto fue condenada por la Justicia laboral a reincorporar a un activo referente sindical que fue despedido en 2009, luego de ser sometido a persecuciones y golpizas por parte de la empresa. El gremialista dijo que fue víctima de un despido discriminatorio y solicitó su reincorporación al puesto de trabajo, y el Juzgado Laboral de la 2ª Nominación le dio la razón. La jueza consideró probada la labor sindical del demandante, incluso luego de la finalización de su cargo, y el hostigamiento que sufrió durante la relación laboral, por lo que condenó a Coto CICSA a reincorporarlo y abonarle 30 mil pesos por daño moral. Aunque dio una segunda respuesta para el caso que la empresa no cumpla con lo resuelto. En esa circunstancia, la firma deberá indemnizar al hombre por despido incausado con más un adicional por el carácter discriminatorio de la cesantía equivalente a 13 meses de remuneraciones.

Cristian Tonarelli comenzó a trabajar en el supermercado de Presidente Roca y 3 de Febrero en noviembre de 2004, donde se desempeñaba como cocinero en la rotisería del comercio y mantenía una intensa actividad sindical dentro de su ámbito de trabajo. En abril de 2006 fue electo delegado. Dos meses después, y según lo refirió en la demanda, realizó dos protestas en la puerta de la sucursal por los despidos que la firma realizaba, y desde allí la firma comenzó una persecución constante hacia los delegados y trabajadores, lo que derivó en la instalación de una carpa en la puerta del local.

A partir de ese momento, la empresa no le permitía el ingreso y en el caso de hacerlo le ponía un custodio que lo seguía por el negocio. Además, el representante gremial era víctima de hechos intimidatorios, incluso fue golpeado por personal jerárquico en el comedor del personal y en la puerta de la gerencia, según describe la resolución.

En ese clima llegaron –en 2008– las elecciones para delegados, donde la firma habría traído personal de otras sucursales y ofrecían dinero a empleados para que voten a determinado postulante, sostiene el demandante. En la elección, Tonarelli quedó empatado en votos con otro aspirante, y se realizó una nueva elección entre ambos donde, según denunció, se produjo una serie de hechos fraudulentos, por lo que impugnó el comicio.

En mayo de 2009, cuando ya había finalizado la tutela sindical, la empresa decidió despedirlo sin causa aparente. Ello derivó en la instalación de una carpa en la puerta de la sucursal, y un incidente con el personal de seguridad que termino a los golpes. Ante esta situación, el hombre inició una demanda solicitando su reincorporación al considerar su despido un acto discriminatorio y reclamó por los daños y perjuicios sufridos.

La sentencia

La demanda quedó en manos del Juzgado en lo Laboral de la 2ª Nominación a cargo de María Andrea Deco. La jueza consideró probado que Tonarelli era un aguerrido activista gremial, defensor de derechos laborales de sus compañeros, no sólo durante el período en que fue delegado, sino luego de finalizar su mandato. También se probó la persecución y la presión a la que fue sometido durante la relación laboral. La magistrada concluyó que el despido fue discriminatorio, que el acto es nulo, y condenó a la firma a reinstalar al hombre en su puesto y a abonar los salarios caídos desde su desvinculación hasta su reingreso, aunque aclaró que en el caso de que la empresa incumpla lo ordenado y, en respeto a su derecho a elegir a sus empleados, la firma deberá abonar además de las indemnizaciones por despido sin causa, una suma adicional por el carácter discriminatorio del despido equivalente a 13 salarios. A todo eso se suma el monto de 30 mil pesos en concepto de daño moral.

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