Ciudad

Bueno y barato en medio de la crisis

De la mano de los Municipales, llegó a Rosario la Red de Precios Justos

Este 25 de Mayo hubo una jornada de venta de pastas frescas, quesos y lácteos a precios accesibles. El camión llegó de Buenos Aires. Estuvo por la mañana en Entre Ríos al 1200, y a la tarde en Sánchez de Thompson y avenida Grandoli, hasta las 17


Nada más necesario que tener la posibilidad de comprar productos a precios accesibles en una época donde ir a un supermercado o almacén para hacer los mandados produce más dolores de cabeza que satisfacción a la hora de llenar la heladera y las alacenas. El Sindicato de Trabajadores Municipales de Rosario, atento a la inflación que engorda precios y saquea bolsillos de la mano de las políticas económicas nacionales, organizó con la Red de Precios Justos una jornada de pastas frescas, quesos y lácteos a bajo costo en este otoñal y patriótico 25 de Mayo.

La venta comenzó a las 9, y una hora después la cola de interesados alcazaba una cuadra de extensión. Estaban los que llegaban y los que se iban con sus bolsas llenas de mercadería.

Fabricio Aguilar, subsecretario gremial del Sindicato de Municipales explicó a El Ciudadano que la iniciativa tomó forma con el intercambio de ideas con amigos de Buenos Aires que derivó en el contacto con la Red de Precios Justos.

“Lo trajimos desde el gremio para toda la ciudadanía, no sólo para los afiliados. Si bien está pensado para el trabajador municipal y su familia, lo hicimos para que participe toda la sociedad y todas las personas tengan la oportunidad de poder comprar a precios bajos la mercadería ofrecida”, señaló Fabricio.

El subsecretario gremial enfatizó que es la primera vez que se hace. El éxito que tuvo desde temprano –arrancó a las 9 en Entre Ríos 1242 y finalizó pasadas las 13, con una segunda parte a la tarde, de 14 a 17, en Sánchez de Thompson y avenida Grandoli– motivó a los organizadores a replicarlo más adelante.

“La idea es hacerlo con más frecuencia y sobre todo cerca de la fecha de cobro del empleado municipal. No sabíamos cómo iba a salir esto, más un 25 de Mayo, que en un principio había paro de transporte que luego se levantó y ya casi a fin de mes, pero sin embargo está siendo un éxito”, sintetizó.

Y se animó a adelantar que también evaluarán la posibilidad de traer los camiones con otros productos. “La verdad que superó las expectativas de todos nosotros, nos quedaremos hasta agotar stock y si bien la iniciativa es pensada en el empleado municipal y su familia, la jornada está extendida a toda la ciudadanía porque entendemos que la gente está padeciendo muchas necesidades. Ellos (por la Red de Precios Justos) vienen hoy con pastas y lácteos, pero tienen productos de almacén, verduras y carnes. Así que la idea es seguir juntos estas jornadas más adelante”, adelantó Fabricio Aguilar.

No fue la jornada patria o que los productos ofrecidos sean parte de los ingredientes para preparar las comidas típicas del 25 de Mayo, como las empanadas, lo que incentivó a realizar la jornada esta fecha: en Buenos Aires era el día que tenían disponible para llegar a Rosario y presentarse con el camión característico, que hace años recorre el país.

“Fue todo a pulmón, los flyers los terminamos el martes pasado y realizamos una campaña de difusión sobre todo con compañeros y compañeros y también con otros gremios, ya que mantuvimos reuniones organizando la medida de fuerza del próximo 29 de mayo con el paro nacional”, explicó el subsecretario de los Municipales.

Los comienzos, en 2005 y con una camioneta

Jorge Báez, creador de la Red de Precios Justos, estaba en el camión, al frente de las ventas. “Esto empezó en 2005, cuando se le presentó una carpeta a Néstor (Kirchner) ofreciendo la venta de pescado y carnes para todos. Néstor habló con el intendente del municipio de Moreno, localidad donde vivo, y a los dos días me puso a trabajar”, le recordó a este medio. “Tenía una camioneta, me acuerdo, no tenía camiones. Salí a alquilar uno y de ahí en más nunca paré. Hoy tenemos una estructura bastante importante, con logística: 10 camiones y camionetas”, precisó el dirigente social.

Báez integró, hace siete años, la Secretaría de Comercio junto a Augusto Costa y Santiago Franchina. Estaban en el comando de campaña del Frente para la Victoria, y cuando perdieron las elecciones y asumió el gobierno de Cambiemos, se rearmaron y formaron la Red de Precios Justos junto a Juan Caccamo y Alejo Di Carlo. Él, Báez, es ahora el responsable del área de lácteos y pastas.

Jorge sigue con las anécdotas sobre el murmullo de la continuidad de las ventas. Hay una larga cola de interesados que le hacen frente al fresco de la mañana para que el dinero les rinda un poco más. “Tres leches, un Casancrem”, se escucha, y Báez tiene, otra vez, que levantar la voz para explicar que quieren satisfacer la expectativa de los rosarinos. “No sé si conocen el método de cómo nos manejamos, pero calculamos unos 9 mil kilos de productos en esta oportunidad, y esperamos atender a más de mil personas”, se entusiasma.

Una mujer se aproxima a la suerte de carpa o gacebo bajo la cual está la caja y el mostrador: se queja por la espera. “Yo sé que esto es estrategia, que nos hagan esperar, pero pueden acelerar las ventas”, dice algo molesta. Jorge admite que es normal que haya gente que se enoje. Pero es que los bajos precios atraen a muchos y a veces exceden las capacidades de atención rápida.

Báez resaltó que nada queda en cada una de las presentaciones que programan. “La mercadería que traemos es la mejor, marcas de primera que acá no son muy conocidas, como La Suipachense o Signo de Oro. Por ejemplo, tenemos queso Punta de Agua, que en Buenos Aires es súper top”, alardea. Aclara que cumplen con todas las normas sanitarias, como la preservación de las cadenas de frío y los protocolos de buenas prácticas en la manipulación de alimentos. Una inspectora del Instituto del Alimento municipal estaba presente, y constató que todo estaba en regla.

La Red de Precios Justos genera ganancias. Las necesarias para mantener toda su estructura. Baéz aprovecha y alecciona sobre otro modelo posible. “Si los supermercadistas y almacenes adoptan este tipo de ventas, van a tener la misma cantidad de gente que tenemos nosotros. Tenés que trabajar más, eso sí, pero acá cumplís las dos funciones: la empresarial y comercial, y le agregás la social”, dice.

Largas colas, pero vale la pena

En el centro, en la primera etapa de venta del camión de Red de Precios Cuidados, la cola para comprar medía cien metros. Personas solas, con amigos, con hijos y hasta mascotas esperaban su turno.

Verónica se enteró del camión por un mensaje de WhatsApp y se acercó por la leche y el yogurt. Cecilia lleva en un brazo u nene y con el otro carga como puede las bolsas de sus compras. Una de sus hijas se enteró de la jornada en la Facultad de Derecho y le avisó. Llevó uno de los combos de mercadería que se ofrecían a 330 pesos.

Fabián lleva a su hijo sobre los hombros. Es la forma que encuentra para distraerlo en la espera. “Por el teléfono me llegó la información y vengo a comprar lácteos”, dice. El pequeño, enseguida, susurra: “Y queso”.

Cecilia y Fabiana son empleadas municipales. No sabían que la venta era abierta a todo el público, y se extrañaron de la alta concurrencia. Gisela, mientras permanece como la última de la cola, cuenta que caminaba por la zona, vio la aglomeración de gente, se acercó al stand a pedir un folleto y se quedó. Su interés: queso untable, tentada por el precio ofertado.

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