Región

Limnología, en Santa Fe

Cumplió 60 el primer instituto creado por el Conicet, que estudia espacios acuáticos continentales

El Inali nació durante la presidencia del premio Nobel de Medicina Bernardo Houssay enel Conicet. Genera conocimiento para la preservación de ambientes presionados como los humedales y los salares del litio. Fue pionero, además, en investigar territorio antártico


El Instituto Nacional de Limnología (Inali) cumplió 60 años este 3 de agosto. Fue el primer instituto creado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), en 1962, a cuatro años de su fundación y bajo la presidencia del premio Nobel de Medicina Bernardo Houssay.

“Es gratificante que hace 60 años los científicos de entonces hayan pensado en la provincia de Santa Fe para la primera institución organizada de ciencia colaborativa en el país, lo que hasta entonces no existía”, recuerda el director del Inali, el doctor en Ciencias Naturales Pablo Collins. Los investigadores, explica, trabajaban hasta entonces en museos o en otros sitios, y en menor medida en las universidades, pero en soledad y sin compartir comunes universos de interés científico y tecnológico.

La limnología nació entre fines del siglo XIX y principios del XX, y con el tiempo fue cambiando y ampliando sus objetos de estudio tanto como sus líneas de acción.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

“Me gusta decir que somos los hermanos de la oceanografía. Hacemos lo mismo, pero con ambientes acuáticos continentales”, resume el director del Inali apoyado en la mayor resonancia mediática de la segunda disciplina. La limnología, como el origen latino del nombre lo indica, fue en su inicio el estudio de los lagos, para después incorporar todos los espacios acuáticos, incluyendo salares y glaciares.

El Inali no sólo fue el primer instituto de investigación de la Argentina bajo la órbita del Conicet. Es también pionero a escala global, se enorgullece Collins, en el estudio de los ambientes acuáticos de la Antártida. Dos veces en la frontera del avance científico.

Al Inali se le asignó en sus comienzos enfocar los estudios en el río Paraná y su cuenca, pero también proyectar su trabajo a todos los medios fluviales y lacustres de Argentina. Hoy cuenta con un equipo de más de 70 personas entre investigadores y personal de apoyo y es un centro de conocimiento esencial para el cuidado de los reservorios de agua.

 

El hombre entra a escena

 

“La primera limnología, de principios del siglo XX, estaba enfocada en conocer qué había en los ambientes acuáticos continentales. Después se avanzó sobre los procesos y las relaciones que justificaban la existencia de vida en esos sistemas”, repasa el director del Inali la historia de una disciplina que es, en rigor, una suma de muchas.

“Hoy no sólo se trabaja la biodiversidad, la química, la física, sino aspectos más finos, como los estresores del ambiente que influyen sobre los organismos”, sigue Collins. Y ahí ingresa al radar de estudio el hombre y sus actividades: “Supera el enfoque biológico exclusivo para incluirlo como un elemento más en los análisis”.

Más que nunca en el mundo, y en particular en la Argentina, es ahora relevante la construcción de ese conocimiento de los procesos que atraviesan los espacios acuáticos continentales, en los que aportan saberes sociólogos, economistas y especialistas en derecho.

En la región, uno de los temas recurrentes, por los incendios ininterrumpidos que arrasan miles de hectáreas en el delta del Paraná, pero no sólo por eso, es el riesgo que acecha al humedal del Paraná. El interés del Inali “comprende las quemas, la contaminación, cómo el hombre interacciona con los sistemas y cómo los impacta. Con un especial enfoque en los servicios o bienes que el ambiente acuático le brinda a la sociedad”, aporta Collins.

Es que la limnología, insiste, “indaga las condiciones químicas, físicas, ecohidromorfológicas de existencia y permanencia de esos ecosistemas inestables (en comparación con los marinos). De ahí surge la necesidad de evaluar los fenómenos de contaminación, las actividades humanas, la acuicultura”, atendiendo las particularidades de ámbitos que, además, son espacios que ofrecen recursos alimenticios.

Las controversias surgidas alrededor de las características y las amenazas de estos ecosistemas están en la agenda mediática. En particular, los del Paraná y los de los salares, sometidos a la presión de la explotación del litio. Ambos son objetos de investigación propios de la limnología y también los aborda el Inali.

 

Ciencia para una mejor democracia

Quién interviene en los debates, con qué herramientas, cómo actúa el Estado, cómo se legisla, son disyuntivas que formatean la calidad de una democracia. Collins enfatiza la relevancia, allí, de la producción del instituto que dirige como insumo para discusiones inclusivas: “Devolver información. Una sociedad que no esté informada es una sociedad ciega”.

 

Historia sexagenaria

En 1966, cuatro años después de crearse el Conicet, su fundador y entonces presidente, Houssay, se acercó a la ciudad de Santo Tomé para inaugurar la primera sede del Inali.

Estaba frente al río Salado, elegido por su acceso directo al sistema fluvial del río Paraná y por su privilegiada conexión terrestre con el resto del país.

Allí funcionó el Inali durante 46 años. A partir de 2002, comienza a depender también de la Universidad Nacional del Litoral. Y se avanza en un proyecto de relocalización, que se concreta en 2008 con el nuevo edificio en la Ciudad Universitaria de la UNL, cerca de la Laguna Setúbal, en la ciudad de Santa Fe.

Las principales actividades del Instituto siguen dirigidas al estudio del funcionamiento del río Paraná y otros sistemas acuáticos continentales naturales y con impacto antrópico.

Entre las líneas que se desarrollan actualmente pueden mencionarse ecología de poblaciones y comunidades acuáticas, tramas tróficas, efectos de diferentes usos de la tierra sobre la biota, estrés fisiológico producido por contaminantes, estudios moleculares en diferentes organismos y acuicultura, entre otras.

Se suma el desarrollo de propuestas de conservación que contribuyan a la sostenibilidad e integridad de los ecosistemas acuáticos, con una fuerte impronta ambiental y social.

Además, el Inali asigna importancia a la provisión de servicios a empresas e instituciones y la realización de actividades de comunicación de la ciencia, articulando acciones con el sistema educativo y la sociedad en su conjunto.

Comentarios