Edición Impresa, Policiales

Cuatro ladrones desvalijaron un local de ropa deportiva

El escruche quedó filmado y mostró que en 20 segundos se llevaron indumentaria valuada en 5 mil pesos.

Una gran piedra y un mosaico cortado casi por la mitad, arriba de varias cajas de zapatillas, quedaron como recuerdo del robo que sufrió ayer a la madrugada la dueña del local de ropa Centro del Deporte, de avenida Alberdi al 700 bis, en barrio Arroyito. Es el vigésimo asalto que tiene que soportar su propietaria, según ella misma reveló. En está oportunidad, cuatro jóvenes rompieron una de los vidrios blindados, se alzaron con prendas deportivas y huyeron con el botín, valuado en 5 mil pesos. La víctima relató que –gracias a las cámaras de seguridad– comprobó que en 20 segundos “cuatro pibes se llevaron la ropa y se fueron del local con total impunidad”.

Según fuentes policiales, el hecho ocurrió cerca de las 5.15 de ayer, cuando una empresa de vigilancia se comunicó con personal del Comando Radioeléctrico para avisar que la alarma del local de ropa deportiva, ubicado en Alberdi 797 bis, se había activado.

Cuando los uniformados llegaron al lugar, se encontraron con que una de las siete vidrieras, que está emplazada por calle Reconquista, estaba rota y procedieron a ingresar al lugar para verificar que no hubiera nadie en el interior, indicaron los voceros del caso.

Fue en ese momento que llegó la propietaria, Verónica A., de 38 años, y se encontró con los policías adentro, situación que la incomodó porque asegura que desde hace 5 años, cuando abrió sus puertas, sufre un robo cada tres meses. “Llegué y ya estaban adentro. Me molestó porque ellos conocen sus derechos y yo los míos. Así que les pedí las credenciales y les saqué fotocopias, porque ya desconfío de todo el mundo”, relató la mujer.

“Ya estoy acostumbrada a los robos, vienen a asaltarnos cuando estamos o sino hacen esto. Demoraron 20 segundos en llevarse la ropa. Las cámaras de adentro del negocio como las de afuera filmaron todo: se ve cuando cerca de las 4 de la madrugada cuatro personas se pararon por la vereda de Reconquista, rompieron el vidrio, entraron y salieron con la ropa corriendo”, replicó la dueña mientras señalaba la ventana astillada y las tres piedras que usaron para romperla a un costado.

“Los de la alarma me avisaron cerca de las 4.20. Por lo que pude ver arrasaron con los percheros que están en el medio del local. Esta vez se llevaron sólo ropa, serán alrededor de 5 mil pesos”, agregó.

A su vez, la dueña del Centro del Deporte sostuvo que el último intento que hará para no cerrar sus puertas es colocar unas persianas metálicas.

“Encargué las persianas pero están dentro de dos meses así que mi marido se va a quedar a dormir acá porque no se puede más. Estas medidas de seguridad me llevan una inversión de 30 mil pesos. A esta plata le tengo que sumar el costo de las cámaras, los vidrios blindados, la alarma y el monitoreo por parte de una empresa privada”, sostuvo.

“No sé que más hacer: si no tengo que cerrar. En el barrio a todos los locales le pasa lo mismo. Vas a la comisaría y te dicen que no te pueden solucionar el problema porque no tienen ni personal, ni móviles”, sentenció la mujer.

El caso es investigado por el Juzgado de Instrucción en turno junto con la colaboración de la comisaría 9ª, por razones de jurisdicción.

Sin dar respiro

El antecedente más cercano a este asalto fue hace tan sólo un mes atrás, cuando una persona rompió con un ladrillo la vidriera contigua a la que franquearon ayer y tras recorrer el local se llevó 8 mil pesos en efectivo, ropa y zapatillas valuadas en 2 mil pesos. “Trabajan con total impunidad: en la otra filmación se ve cómo entra la persona y va con una linterna lo más tranquilo donde estaba la plata guardada. Después recorrió el salón y se eligió lo que se iba a llevar”, señaló la dueña con un tono de resignación.

Otro mal trago fue el que tuvo que pasar Verónica cuando fue asaltada por un ladrón quien, al encontrar la resistencia de la mujer, le hizo dos tajos arriba del codo derecho. “Uno se lo tiene que tomar como algo habitual, otra no te queda”, sostuvo la propietaria con indignación.

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