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En picada

Crisis nacional en la industria del calzado jaquea a Acebal

La localidad del sur santafesino tiene más de 30 fábricas de zapatos. Dos de ellas cerraron en el último mes.


La industria del calzado del sur santafesino atraviesa un momento crítico. Durante el 2016, a la caída del consumo se sumó la apertura de importaciones que puso en crisis a las 140 fábricas de la provincia, que emplean a 2.500 trabajadores de forma directa. Desde diciembre, cuatro bajaron la persiana dejando a alrededor de 40 personas desocupadas. Una de las plantas más importantes, ubicada en Alcorta, abrió el año pasado 40 retiros voluntarios para reducir personal. La localidad de Acebal aparece como uno los casos más preocupantes, sumando dos cierres en el último mes. Con 6.500 habitantes, tiene más de 30 fábricas pequeñas y medianas que constituyen la principal fuente de mano de obra. “En 20 años que llevo haciendo zapatos nunca viví algo así. No nos dan los costos, no podemos pagar ni las cuentas  y las ventas siguen cayendo”, contó Nicolás Pelatti, uno de los fabricantes del pueblo.

Capital del rubro

Acebal comenzó a fabricar zapatos hace 100 años. A 52 kilómetros de Rosario, la localidad tiene más de 30 fábricas y fue bautizada por sus vecinos como la capital de la industria del calzado. Los zapatos son la principal fuente de trabajo para sus 6.500 habitantes, que conviven con la economía agropecuaria. Alrededor del rubro se alzan otros emprendimientos, como los talleres de aparados, las fábricas de cajas de cartón, los comisionistas, proveedores y fleteros.

Nicolás Pelatti empezó a hacer zapatos a los 13. Dos décadas después está convencido de que esta es la peor crisis que atravesó la industria del calzado. Como muchos otros vecinos de Acebal, empezó trabajando en relación de dependencia hasta que se animó a largarse por su cuenta. Hoy tiene dos fábricas chicas, una a punto de abrir. “La equipé con las mejores máquinas y toda la tecnología pero me da mucho temor ponerla en funcionamiento porque mi otra fábrica está casi parada”, contó a El Ciudadano y agregó: “Desde hace más de un año las ventas no paran de caer y cuesta arriesgarse. El problema es que yo no sé hacer otra cosa, dediqué toda mi vida a esto. No me compré campos como han hecho otras personas. Cada vez que tuve un peso lo invertí en este negocio”.

Los pasos de Pelatti también fueron seguidos por su hijo de 21 años. “Se puso a estudiar, viajó a Brasil, se especializó y se preparó para entrar al rubro con conocimiento y ahora se encuentra con una industria en picada”, explicó.

Para el fabricante, la crisis se siente en las calles de Acebal: “Antes salías a dar una vuelta por la plaza y estaba llena de comerciantes que venían a comprar, de proveedores, comisionistas, viajantes. Se llenaban los bares al mediodía. Hoy no hay nadie dando vueltas. El pueblo se está viniendo abajo”.

Daniel Siliano es el presidente comunal de Acebal y también viene del rubro del calzado. Su abuelo fue el fundador de la primera fábrica de zapatos del pueblo, hace casi 100 años. “La crisis nos está tocando a todos. Estamos muy preocupados porque las fábricas están disminuyendo los horarios de trabajo, los contratos no se están renovando y hay algunas que han achicado el personal. En la comuna lo vemos todos los días porque llegan los vecinos que se quedaron sin trabajo a pedir ayuda”, explicó.

Para Siliano la situación recuerda a la década del 90: “Los vecinos cerraban las fábricas y terminaban entregando todos sus bienes. Ya pasamos por esto, si no lo paramos a tiempo va a ser igual”, dijo y agregó: “Los comerciantes no están vendiendo y lo poco que se vende no se repone. Bajó el consumo y esta entrando mercadería de afuera. Muchos de los emprendedores que tenían clientes en el norte del país los fueron perdiendo con la apertura de importaciones. Ahora tienen que moverse y gastar más para vender sus productos y se les vuelve insostenible”

Crisis interrumpida

El titular de la Cámara del Calzado de Rosario, Alberto Serra, sostuvo que el principal problema para las fábricas de la provincia fue la caída del consumo. Durante el 2016, las ventas a los comercios cayeron entre el 25 y el 30 por ciento. A eso se sumó la apertura de importaciones, con un incremento del 22 por ciento.

Las consecuencias se hicieron sentir a fines de año. Primero fue el turno de la firma Wyler’s de Alcorta, que empleaba a 140 trabajadores y que en octubre abrió retiros voluntarios para 40. Meses antes, sus operarios habían mandado al presidente Mauricio Macri una carta manifestando preocupación por la crisis que atravesaba el sector. En diciembre, llegó el primer cierre en Zavalla, con la fábrica Primeros Pasos, que se dedicaba al calzado para bebés. El 2017 no trajo reactivación. Por el contrario, febrero terminó con otras tres plantas con la persiana baja, dos en Acebal y una en Rosario. En total, alrededor de 40 trabajadores quedaron desocupados.

Según Serra, la tendencia indica que las importaciones seguirán creciendo, lo que complica fuertemente a las industrias de la provincia. En diciembre, la cámara presentó al Ministerio de Producción nacional un plan de competitividad, con el fin de que se dé ayuda a los emprendimientos a través de un sistema de puntos. A eso se suman las gestiones con la cartera provincial. Sin embargo, para el titular de la cámara lo fundamental es la reactivación del consumo interno.

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