Ciudad, Edición Impresa

Hay lugar

Crece chance de acortar horario en el estacionamiento medido

El oficialismo negociaba a contrarreloj una prórroga, y una de las ideas que aceptaría es liberarlo a las 20 en lugar de a las 21.


“Estamos estudiando distintas alternativas que nos proponen. Y esperamos llegar a consenso”, marcó ayer, sin dar más pistas, el edil Carlos Comi. El concejal arista y titular de la comisión de Servicios Público tiene otra papa caliente entre manos, que es el vencimiento de la prórroga por tres meses del estacionamiento medido en la ciudad.

Como opera a partir de la cero hora de mañana, el tema, indefectiblemente se deberá tratar hoy, y la situación, al menos hasta anoche, indicaba que al oficialismo le dan los números en la comisión, pero no en el recinto, donde abrió el cuaderno de negociaciones.

Y una de las alternativas que ya aparecía como algo más que hilvanada –aunque menos que cosida– es que si se prorroga el servicio a Tránsito Rosario, el horario de aplicación va a ser de, al menos, una hora más corta. De hecho uno de los concejales de la oposición que había presentado una iniciativa impulsada por la Asociación Empresaria de Rosario intenta que el estacionamiento se libere a las 19, en lugar de las 21 como es hasta ahora, y que los sábados por la mañana fuera libre, para favorecer el comercio en el casco histórico. Y si bien esto último quedó en veremos, en lo primero se partieron diferencias: una reducción hasta las 20 ya cuenta con un “sí”.

Ante la expiración de la concesión y de la extensión de aquella, el oficialismo negociaba ayer contrarreloj. No la tenía fácil: otra vez para forzar un posible desempate debía contar con propios y aliados, y no asomaba a nadie permeable. Por lo pronto, Comi admitió que “es posible un retoque horario”, con lo cual dio cabida a una de las condiciones de Cossia para acompañar. También mencionó a este diario que la extensión de la prórroga tiene como requisito “un riguroso plan de inversiones” por parte de la concesionaria, que hasta ahora se cumplió a medias o directamente no se cumplió. Esa es la llave para un posible acompañamiento del PRO, con cinco ediles, el mayor bloque del Palacio Vasallo.

Pero desde el macrismo no daban muchas muestras de simpatía: “Como está todo, a esta hora no lo estaríamos acompañando”, fue la indefinición de la concejala Renata Ghilotti, única representante de la bancada en Servicios Públicos Concedidos, la comisión “exclusiva” en tratar el tema.

Según refirió a El Ciudadano, los reparos del bloque están en línea con las quejas de los usuarios y las fallas comprobadas por ellos mismos en el sistema, de las que hasta ahora no tienen “garantías” de que se corrijan. ¿La principal? Los controles. “Queremos saber cómo se va a invertir en el sistema, porque hasta ahora sólo un 40 por ciento de los parquímetros aceptan la tarjeta sin contacto, no hay bocas de expendio para los cospeles o cierran antes de que termine el plazo del estacionamiento medido”, explicó la concejala.

Y no fue lo único: también el PRO quiere saber si existe deuda de la Municipalidad para con la concesionaria.

Al menos  uno de los reclamos del PRO es lo que el arista Comi describió como requisito para la extensión de la concesión: que todas las tickeadoras acepten la tarjeta Movi, y se cambien las máquinas si no se puede actualizar el software para que todas lo hagan.

De igual modo, lo que hay hasta ahora no parece conformar las expectativas de otros ediles como el radical Jorge Boasso ni mucho menos las del sector de la oposición donde abrevan vertientes del kirchnerismo y Ciudad Futura.

Boasso había hecho observaciones que la propia secretaria de Transporte y Movilidad, Mónica Alvarado, no tuvo más remedio que admitir días atrás, cuando visitó el Palacio Vasallo y defendió la prórroga del estacionamiento medido. Uno es el incumplimiento, previsto en los pliegos originales de la habilitación de una playa de estacionamiento en avenida Francia al 1800, para alojar a los vehículos que son remitidos y que ahora van a parar a alguno de los dos corralones municipales, en mayor medida al de Moreno y 27 de Febrero. La funcionaria aceptó que se está en falta, pero explicó que la responsabilidad es de la propia Municipalidad, que debería haber acondicionado el predio que comparten Hidráulica Municipal y Conservación Vial, entre otras direcciones.

Otra de las recriminaciones fueron las multas fotográficas: que las violaciones al estacionamiento medido se acompañen con imágenes demostrativas de la falta cometida, como ocurre con las infracciones que son registradas por las cámaras de Tránsito.

Alvarado reconoció el incumplimiento, y la responsabilidad de la concesionaria.

Así las cosas anoche parecía al menos difícil que hoy se le dé luz verde a una prórroga por tres años, como pretende el Ejecutivo municipal. Y más difícil todavía que un sector de la oposición pudiera imponer su alternativa, que es una prórroga de transición y una posterior municipalización del estacionamiento medido, para que el Estado lo administre con menor perspectiva recaudatoria y con más cercanía a su fin natural, que es garantizar la rotación en zonas y horarios con alta congestión de vehículos.

Por caso es lo que proponen Norma López, Lorena Giménez y Eduardo Toniolli incluso en otras áreas, como los centros comerciales o las zonas gastronómicas, para impulsar fluidez: un estacionamiento medido gratuito, sobre el que no se cobraría tarifa, pero sí multas –cuya recaudación va al Fondo Compensador del Transporte– si se incumple.

Con todo, el parking sobre el cordón también tiene la arista no resuelta de los cuidacoches, sobre los que Boasso presentó una iniciativa para regularizarlos como trabajadores, y Ciudad Futura busca incluir en un esquema de estatización.

Y también Cossia, quien busca “menos másquinas y más personas”, trabajando, no sólo en el control, y considera la mejor alternativa que el estacionamiento medido pase al Estado aunque acompañaría la prórroga.

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