Edición Impresa, Política

Corrupción sin impunidad

Hasta los ex gobernadores José María Vernet y Víctor Félix Reviglio respondieron las críticas de Binner. El segundo reconoció actos “deplorables” en su gestión, pero dijo que fueron sancionados por la Justicia

Una de las últimas apariciones públicas de Reviglio, jurando ante Rodríguez Saá.
Una de las últimas apariciones públicas de Reviglio, jurando ante Rodríguez Saá.

Como si faltaran elementos para que se multipliquen las polémicas entre oficialismo y oposición –que recrudecieron tras el recorte presupuestario dispuesto por la Legislatura a fines del año pasado–, ayer rompieron el silencio los dos primeros gobernadores que tuvo la provincia tras la recuperación de la democracia en 1983.

Los justicialistas José María Vernet (1983-1987) y Víctor Félix Reviglio (1987-1991) coincidieron ayer en sus críticas contra el gobernador Hermes Binner, que anteayer había hablado de “25 años de inmoralidad” en la provincia.

Primero habló Vernet. “Está equivocado Binner, porque fue parte –hace 25 años– de ese gobierno. O fue inmoral antes o es inmoral ahora”, dijo a la emisora LT9 de la ciudad de Santa Fe. “Está en el hospital Centenario desde el 83. Binner tiene 26 años de aporte a la Caja de Jubilaciones de la provincia, como funcionario que nunca dejó de serlo desde 1983. Fue siempre parte. Lo que pasa es que ahora cree que es puro”, criticó “Tati” Vernet.

El ex gobernador del PJ continuó: “Creo que (Binner) tiene un problema de conciencia. Cuando una persona se acostumbra a hablar y que no le respondan, comete un grave error. Es de mala persona”. Por último, consultado sobre la situación actual de Santa Fe, el ex mandatario respondió en forma escueta: “La provincia está bastante mal administrada, está muy endeudada. Es un momento difícil”.

Luego, también por LT9, habló el segundo gobernador justicialista de la democracia recuperada, Reviglio. “Vamos de mayor a menor: en principio, todo lo que tiene que ver con la función pública, las irregularidades, los actos de corrupción, lamentablemente en el fondo tiene que ver con la naturaleza humana”, filosofó. “Con esto no quiero minimizar la cuestión”, aclaró, para agregar que “es una realidad: ha ocurrido durante toda la historia, ha ocurrido en el mundo, en la Argentina y en Santa Fe. Y ha ocurrido en todos los gobiernos”.

“Yo quiero señalar una cosa: lo más importante es que, más allá de las irregularidades, lo que no debe existir es la impunidad. Por eso quiero señalarle al gobernador de la provincia, a quien conozco desde hace ya bastante tiempo, aunque hace mucho que no converso con él, que para eso está la Justicia”, prosiguió el ex mandatario cuyo vice, Antonio Vanrell, fue preso por un caso de corrupción en la compra de juguetes por parte del Estado.

Reviglio agregó: “Él tiene dos caminos: uno, la Justicia, y el otro, escribir la historia. Esa no es la función del gobernador. En este momento, Binner lo que tiene que hacer es gobernar. Da la sensación que está equivocado en algo: está gobernando a través del espejo retrovisor y se está llevando todo por delante. ¿Ese es el cambio? Mucha gente lo ha votado justamente porque él habló de un cambio. Él cambio tiene que ver con el futuro y él está gobernando de cara al pasado. Y por los obstáculos que tiene, que todos los hemos tenido como gobernador, vive echándole la culpa al pasado. Eso no lo vamos a negar, pero la gente está esperando que el gobernador y su administración piensen de cara al futuro”.

“Quiero decirle a Binner lo siguiente”, continuó el ex gobernador, envalentonado en su prédica hacia el actual titular de la Casa Gris. “Si bien periféricamente, él formó parte de los gobiernos del pasado. Yo tuve la ocasión de nombrarlo en el Ministerio de Salud y sabía perfectamente que era un hombre del socialismo. En mi época fue subdirector del hospital Centenario. Cuando yo visitaba el hospital, él estaba al lado mío. Pero con esto no quiero decir nada, porque en mi gobierno hubo radicales, socialistas, gente de la tendencia revolucionaria, demócratas progresistas, de la Ucedé, desarrollistas. Hemos sido conciliadores y hemos tratado, equivocados o no, de abrir el juego y de buscar a los mejores hombres para la función pública. En una época terrible, porque a mí me tocaron los peores años de (Raúl) Alfonsín, a punto tal que se tuvo que ir del gobierno, y después los dos primeros años, que realmente le costaron mucho al doctor Carlos Menem”.

“Durante la época mía se cometieron hechos deplorables, irregulares y actos de corrupción. Quiero recordarle al doctor Binner que en nuestra época no existió la impunidad. Posiblemente fue uno de los únicos gobiernos donde no hubo impunidad. Los problemas fueron denunciados en tiempo y en forma, y no solamente por la prensa sino por los propios justicialistas, como el caso de los concejales de la ciudad de Santa Fe contra el intendente (Carlos Aurelio) Martínez. Y en el caso de Vanrell en la vicegobernación, por los propios senadores justicialistas. Tanto uno como el otro fueron separados de su cargo, fueron a la Justicia y fueron presos”, finalizó Reviglio.

Binner, o el Gran Resucitador

Por Luciano Couso / Opinión

Las declaraciones del gobernador Hermes Binner respecto de la inmoralidad justicialista en un cuarto de siglo de gestiones al frente de la Casa Gris –amén de su justeza o no y de la oportunidad en que las hizo– tuvieron, entre otros efectos, el de exhumar los cadáveres (políticos, claro está) de José María Vernet y Víctor Félix Reviglio, a quienes los chicos santafesinos de 20 años no conocen ni por fotos, apenas por comentarios de sus padres en el mejor de los casos.

Sí, Binner no sólo consiguió juntar nuevamente las diferentes líneas internas del PJ santafesino –que una semana antes habían regresado a sus ejercicios de disputa intestina–, sino que produjo el milagro de resucitar a dos occisos de la política vernácula, que se permitieron responder sus críticas e, incluso, explicarle que lo que debe hacer es dejar de quejarse por el pasado, mirar al futuro y gobernar la provincia.

No queda muy claro cuál fue el objetivo del gobernador con sus dichos respecto de que él representa “lo moral”, contracara de un peronismo que no lo es, según su definición.

Desde la propia oposición ayer explicaban al oído de El Ciudadano que, en rigor, “Binner sabe que le quedan dos año, que no llega a mostrar gestión en ese lapso, entonces vuelve sobre el caballito de batalla de la campaña que es echarle la culpa de todo al peronismo”.

Otros, en cambio, señalaban que el gobierno intentó abrir una brecha entre reutemistas y kirchneristas –o, para ser más precisos, buscó ampliar la ya existente– para conseguir el concurso de estos últimos, con quienes había tenido un entendimiento el año anterior para aprobar el presupuesto. Es una explicación posible. Lo que es más difícil de explicar es por qué ningún dirigente oficialista salió ayer a rebatir la andanada de críticas vertidas desde el peronismo, entre las cuales hasta se coló la comparación con el ex presidente Fernando de la Rúa.

Comentarios