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Pandemia Covid-19

Coronavirus: otras dos médicas denunciaron a sus vecinos por discriminación

Las profesionales viven en el barrio porteño de Villa Ortúzar. Previamente, otra médica de Belgrano y un obstetra de Recoleta también sufrieron hostigamiento. Denunciaron penalmente. El Inadi advierte sobre ola de estigmatización


Redacción La Nueva Mañana

Dos médicas que viven en un edificio en el barrio Porteño de Villa Ortúzar denunciaron por discriminación a sus vecinos, quienes las amenazaron con que iban a restringir el uso del edificio ante riesgo de contagio de coronavirus.

La denuncia la hizo el abogado Vadim Mischanchuk ante la justicia en lo penal y contravencional de la ciudad de Buenos Aires.

Las dos médicas denunciaron que el viernes pasado cuando ingresaron al edificio donde viven encontraron con carteles intimidatorios pegados en los espacios comunes de edificio.

“Si sos médico no uses el ascensor, no circulen por el edificio, tomen las medidas para no caer en la Justicia”, dice el cartel que fue aportado como prueba junto con la denuncia penal.

Según la denuncia el hecho provocó las médicas una angustia y un temor incierto a males mayores por parte de los vecinos. Una de las medicas trabaja en el hospital Garrahan.

Los hechos se suman a los que ocurrieron días atrás con una médica en el barrio Porteño de Belgrano y con el obstetra Leandro Goñi en Recoleta. Ambos sufrieron mismos ataques por parte de sus vecinos.

Goñi es médico obstetra y ginecólogo desde hace 35 años, y jefe de guardia del hospital Vélez Sarsfield, donde asiste una vez a la semana. Y si bien tomó las medidas necesarias para prevenir la aglomeración de pacientes en su consultorio de Recoleta, los vecinos le pidieron que deje de atender a las embarazadas y amenazaron con denunciarlo.

En tanto, la noticia de la médica que fue discriminada por el consorcio de un edificio de Belgrano por practicar una “actividad de alto riesgo” generó una gran indignación en la sociedad. Frente a esto, la dueña del departamento realizó una denuncia en el Inadi y desde el organismo se les pidió a los vecinos que detengan estas acciones y se disculpen.

El viernes 3 de marzo, la administración del edificio le envió una carta a los propietarios e inquilinos en la que les explicaba que “en cumplimiento del requerimiento” que les había formulado el instituto, “en el futuro deberán abstenerse de todo comportamiento que signifique un trato discriminatorio hacia cualquier residente del edificio, propietario o inquilino”.

 

Advertencia del Inadi

Este domingo, Victoria Donda, titular del Inadi, denunció en Twitter la aparición de “un fenómeno de discriminación hacia personas que están contagiadas del coronavirus, e incluso al personal médico y de enfermería que las atiende y asiste”.

En una carta de su autoría, que fue publicada en la página web del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la dirigente política comparó: “Así como nos llegaron denuncias de un consorcio de vecinos que estigmatizan a un paciente infectado de manera leve, vemos en la sociedad emotivos actos de solidaridad y empatía con el personal médico y otros/as trabajadores/as que hacen posible que la vida siga en medio del aislamiento”.

 

Aquí la columna completa de Donda:

“Durante la pandemia del coronavirus, desde el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) actuamos en distintos casos de discriminación: dueños que buscaban especular con alquileres ante esta situación, personas de origen chino que denunciaron discriminación étnica, personas trans que necesitaban alimentos, antisemitismo en los medios, entre otros.

Pero está apareciendo con fuerza otro fenómeno que es la enorme cantidad de casos de discriminación hacia personas que están contagiadas del coronavirus, e incluso al personal médico y de enfermería que las atiende y asiste.

Esto nos puede llevar a dos tipos de salidas: una que ya conocemos y no debemos repetir; y otra que nos desafía a tener las políticas públicas necesarias, pero también del cuidado colectivo entre todxs.

Por un lado pienso en El cuento de la criada de Margaret Atwood, una historia de ficción que, según su propia autora, no se basa en un futuro lejano y distópico, sino en un pasado cercano de casos reales.

Los leprosarios fueron una forma de aislar a las personas que tenían lepra, una enfermedad temible pero que, paradójicamente, no se contagiaba por el contacto; los manicomios eran –y siguen siendo en muchos casos- lugares de aislamiento para personas con padecimientos mentales tampoco contagiosos; cuando apareció el SIDA, la llamada “peste rosa”, a quienes portaban el virus los aislaban, los discriminaban, los echaban de sus trabajos, y echaban también a los médicos que los atendían.

¿Vamos a repetir esa triste historia?

La pandemia que hasta hace poco veíamos como algo utópico, ya sucedió y está sucediendo. Depende de nosotras y nosotros curarla con individualismo o el sálvese quien pueda, o tomarla como una posibilidad para ser mejores. Esa es la segunda parte que quiero resaltar.

Así como nos llegaron denuncias de un consorcio de vecinos que estigmatizan a un paciente infectado de manera leve, vemos en la sociedad emotivos actos de solidaridad y empatía con el personal médico y otros/as trabajadores/as que hacen posible que la vida siga en medio del aislamiento. Por fin ese trabajo es puesto en valor tal cual se merece. Pero no podemos aplaudir a las 9 de la noche y discriminar a las 9 de la mañana. Tenemos que informarnos bien para que las emociones que afloren no sean irracionales ante esta emergencia y no dejarnos llevar por el miedo.

Como predicamos desde el Gobierno nacional, es momento de ser solidarixs y de entender que si no nos ocupamos de los adultos mayores todo puede terminar peor; que no vamos a solucionar nada estigmatizando a otras personas, sino al contrario; y sobre todo recordar que los verdaderos valores para enfrentar esta pandemia son esos mismos que fundaron el sistema de salud pública tan necesario para que si vos, tu hija o tu hijo se enferman, no se mueran.

Si el Co-vid no discrimina, vos no discrimines, porque de ésta salimos entre todxs”.

 

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