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Copa Santa Fe

Córdoba perdió desde los doce pasos tras remontar dos goles con tres hombres menos


Aquellos “insensatos” o “locos” que se animaron a desafiar el intenso frío y el clima hostil que reinó durante toda la jornada de ayer para ir al Gabino Sosa a ver un rato de fútbol tuvieron una merecidísima recompensa. Es que Central Córdoba y Argentino de Las Parejas armaron un partido verdaderamente insólito, atípico y cambiante, pero sobre todo repleto de emociones hasta el mismísimo instante final.

¿Los hechos? El Charrúa cayó en la lotería de los penales tras remontar en los últimos minutos un 0-2 con tres jugadores menos. ¿El saldo? Debut y despedida en la Copa Santa Fe para el elenco de Ariel Cuffaro Russo. ¿El balance final? Incalificable.

Por donde se lo mire, el encuentro no resiste ningún tipo de análisis. Córdoba mostró su peor versión ante un rival de menor categoría y solamente la increíble falta de jerarquía del contrario permitió que la historia haya llegado a la definición desde los doce pasos.

Inaudito. En apenas seis minutos el Matador sufrió tres expulsiones. Primero se fue Zaen, quien metió la manito para evitar lo que hubiera sido el gol de Delmaschio, el mismo que había facturado por duplicado en el duelo de ida disputado en el estadio Roberto “Pato” Abbondanzieri.

Apenas tres minutos después, ya con el resultado adverso tras la precisa ejecución de Lucero desde el punto penal, el que se marchó a las duchas fue Bracco por una patada criminal sobre el goleador visitante. Y casi enseguida Ferrari le pegó un puntinazo en la espalda a un rival caído, todo en las narices del árbitro quien, obviamente, lo mostró el cartón colorado y lo sacó de la cancha.

Atípico. Presenciar un choque 11 contra 8 desde los 21 minutos de la primera etapa no es cosa de todos los días. Así y todo, el Celeste pudo aumentar recién sobre el cuarto de hora del complemento. Centro de Giacomini, cabezazo de Pacheco y ¿asunto liquidado? Ni ahí. La cuota de “sorpresa” estaba lejos de haberse terminado.

Insólito. Es que entregado por completo, Cuffaro Russo mandó como último cambio a un pibe de 21 años: Alfredo Trejo, quien tocó dos pelotas y las mandó a guardar. Así de rápido. Así de simple. Así de impensado. Dos pelotazos largos al área y de golpe: ¡a los penales!

El fútbol es el deporte más hermoso del mundo. De no patear un solo tiro al arco en 85 minutos, de pronto el Charrúa se encontró con la posibilidad de pasar de ronda. Si hasta la tuvo en la palma de la mano la clasificación, cuando faltando dos remates por lado se imponía 3-2 gracias al disparo desviado de Pacheco y las conversiones de Gardeano, Trejo (debut soñado del pibe: todo lo que tocó lo cambió por gol) y Lazo. Pero…

Sosa la quiso colocar y le erró al arco. Y después Giroldi intento asegurarlo con un fuerte roscazo al medio y su colega rival se lo adivinó. Así de rápido. Así de simple. Así de impensado: Central Córdoba terminó perdiendo un partido inaudito, atípico e insólito, y se despidió de la Copa Santa Fe.

“Los chicos nunca se rindieron”

El Charrúa estuvo a un paso de lograr la hazaña de imponerse en una serie totalmente adversa. Es por eso que el DT Ariel Cuffaro Russo rescató la “actitud” de los jugadores, quienes a pesar de estar 2-0 abajo y con tres menos, nunca tiraron la toalla.

“Estuvimos a punto de ser tapa de todos los diarios. Nunca en mi vida había vivido una situación similar. Cuando hicieron el 2-0 pensé que estaba todo liquidado, pero los chicos nunca se rindieron”, analizó el técnico, quien a partir de ahora tendrá la dura misión de armar un equipo competitivo para pelear el próximo campeonato de Primera C y no pasar sobresaltos con el promedio.

“Fue un partido raro por donde se lo mire. Lástima que se nos escapó en los penales. Pero me quedo con la entrega de todo el equipo, que jamás se dio por vencido”, expresó Cuffaro.

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