Ciudad, Edición Impresa

Cooperativas locales en alza

El número de integrantes de los emprendimientos autogestionados que trabajan con la Municipalidad se triplicó desde 2006. Hay 100 de ellos en Rosario, a los que se suman otras 300 “independientes”.

Al principio, incertidumbre sobre el futuro, y después ganas para salir adelante.

Por: Agustín Aranda

En Rosario alrededor de 1.500 personas son contratadas mes a mes por la Municipalidad a través de las 100 cooperativas que se dedican a obras de saneamiento y construcción en la ciudad. Esto significa que se triplicaron los contratos entre el Ejecutivo local y las distintas cooperativas desde 2006. Sin embargo, funcionan por fuera de este ámbito contractual otras 300 cooperativas que comparten las mismas características: tuvieron su origen en las últimas crisis económicas, transitaron por la inicial incertidumbre respecto al formato de empresa autogestiva y finalmente se abocaron al esfuerzo mancomunado que les permitió –no a todas– mantenerse en pie.

Durante el 2010 y principios del corriente año, una de las demandas más resonantes en la ciudad partió de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), que a cargo de Eduardo Delmonte continúa protestando porque aún no arribó a Rosario el programa del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación “Argentina Trabaja”. Tal como indicaran en su momento desde la Nación, el objetivo de ese plan es incluir a aquellos sectores de mayor vulnerabilidad social cuyos integrantes no tienen empleo para así mejorar la calidad de vida de familias y barrios. Mediante algunos trabajos de baja calificación, la propuesta fue que los beneficiarios tramiten su sueldo por un sistema de pago cooperativo con tarjeta magnética, a lo que se agrega una prestación de cobertura médica a cambio de un aporte a la seguridad social que bajo la forma del monotributo social garantiza la inclusión en el sistema previsional y el cobro de un adicional por hijo.

Sin noticias sobre el desembarco del reclamado programa, la realidad, según dejan traslucir las estadísticas de la Municipalidad, es que alrededor de 1.500 personas son empleadas por el municipio mensualmente –mediante la figura de contrato de adhesión– para realizar obras de saneamiento y construcción. En franco aumento desde 2006, en el Palacio de los Leones calculan un promedio de entre 10 y 15 empleados por cada una de las 100 cooperativas registradas en la ciudad.

Del total de empleo mediante la figura de “adhesión”, un 70 por ciento corresponde a trabajos de saneamiento de los espacios públicos, como zanjeo o desmalezamiento. El resto se inscribe en diferentes tareas de construcción bajo la órbita del Servicio Público de la Vivienda (SPV).

A su vez, existen cerca de 400 cooperativas rosarinas matriculadas en el Inaes, el organismo del Estado Nacional encargado de legislar, controlar y promover la economía social con respecto a Cooperativas y Mutuales. Algunos de estos emprendimientos cuentan con asesoramiento municipal para la gestión, y otros desarrollan su actividad de forma independiente. Entre estos últimos, y con grandes diferencias entre sí, pueden mencionarse los casos de San Cristóbal, Sancor y La Segunda.

Hacer de tripas corazón

Del diálogo con los distintos representantes de las cooperativas de la ciudad, ya sean independientes de la Municipalidad o no, se puede elaborar un mapa de características en común. Por un lado, todos los emprendimientos autogestivos reconocen su origen en las distintas crisis económicas que atravesó el país durante los últimos 10 años. “Comenzamos en 2000 con un grupo de compañeros de distintos sectores –trabajadores de fábricas, jornaleros, albañiles– que habíamos quedado sin trabajo a partir de la debacle en el país. Después de andar mucho por la calle nos acercamos a la Municipalidad y nos dijeron que comencemos con una cooperativa. Desde ahí, empezamos a organizarnos y a trabajar en la construcción con tareas que van desde la instalación de gas hasta pintura y zanjeo”, recordó en diálogo con El Ciudadano, José Veloso, presidente de la Cooperativa de Trabajo Génesis Limitada. La empresa, que además de trabajar con el Ejecutivo local realiza tareas para instituciones privadas, emplea entre 20 y 25 personas.

Otra característica en común de estos emprendimientos rosarinos es la incertidumbre inicial que provoca este formato de gestión respecto de su sustentabilidad económica. En diálogo con este diario, Sandra Villalba, ayudante de cocina en el restaurante de la Cooperativa de Trabajo “Lo mejor del centro”, explicó lo ocurrido en 2006: “Con el inminente cierre del comedor, empezamos a interiorizarnos en cómo funcionaban las cooperativas y había mucho miedo de muchos compañeros. Nos asesoramos con abogados e hicimos la huelga para impedir que la dueña desmantele todo. Fueron tres meses difíciles hasta que pudimos abrir el 17 de abril bajo el formato de cooperativa”. El restaurante, ubicado en Santa Fe al 1100, funciona desde 2007 con 14 de los 18 trabajadores originales apoyados por una fiel clientela. Este respaldo resultó fundamental, reconoce Sandra, para conformar la cooperativa y que la misma se mantenga hasta la actualidad. “Después de casi 4 años, estamos muy orgullosos. Tenemos nuestras discusiones y más siendo un grupo grande pero no estamos arrepentidos de la elección que tomamos”, confió Sandra.

“Hasta el día de hoy nuestros padrinos y madrina de cooperativa vienen a comer, traen gente y recomiendan el lugar. Y los que se acercan por estas referencias, se van conformes”, agregó la ayudanta de cocina. Al ser consultada sobre el futuro del emprendimiento, Sandra no vaciló e indicó: “Sería buenísimo abrir otro restaurante más”.

“Es muy importante contar con la parte administrativa, los socios con sus respectivas categorías. Por otro lado, nos fuimos haciendo de las maquinarias y hoy contamos con todo lo necesario para trabajar. Rosario es un ejemplo del crecimiento y buen funcionamiento de las cooperativas”, se alegró Veloso al respecto.

La Federación

El organismo que nuclea a 40 cooperativas de la ciudad es la Federación de Cooperativas de Rosario, que se desprende de la Confederación respectiva a escala nacional, Cooperar, fundada en 1962 con la intención de nuclear a las distintas cooperativas del país además de defender y promover estos valores y principios de gestión.

“En 2007 elegimos nuevas autoridades en la Federación, que se había quedado acéfala mucho tiempo. Reflotarla nos pareció la manera más lógica para unificar criterios y bregar por las necesidades de los socios de las cooperativas”, explicó José Luis Morales, presidente de la entidad local. En diciembre del año pasado, durante un encuentro con el intendente Miguel Lifschitz, el conjunto de las cooperativas decidió apadrinar 40 plazas de la ciudad. “La Municipalidad nos dio una mano muy grande y como forma de devolverle algo, desde la Federación comenzamos a apadrinar plazas para hacer los trabajos de mantenimiento de las mismas. En nuestro caso, somos padrinos de la que queda en avenida Pellegrini e Iriondo, cerca del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Es ad honorem, por supuesto”, explicó Veloso, de la Cooperativa Génesis.

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