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Control camino a Malvinas

Con un decreto firmado por la presidenta Cristina Kirchner el gobierno busca obstaculizar la navegación por el Mar Argentino ante la inminente llegada de una plataforma petrolera con el fin de extraer crudo.

El gobierno nacional reforzó ayer la estrategia oficial frente a la exploración petrolera en Malvinas, al establecer que todo buque que navegue entre la Argentina y las islas “deberá solicitar una autorización previa” a Buenos Aires. La decisión fue adoptada a través del decreto 256 firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en conjunto con varios ministros y anunciada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

El decreto busca obstaculizar la navegación por el Mar Argentino ante la inminente llegada de una plataforma petrolera a las Malvinas contratada por una empresa británica con el fin de extraer crudo en ese territorio en disputa.

El anuncio sobrevino después de que la semana pasada el gobierno impidiera a un buque de bandera británica reabastecerse en el puerto de Campana al comprobar que había operado previamente en el archipiélago. La nueva medida, en línea con la que alcanzó al buque Thoreader, busca endurecer las medidas administrativas y jurídicas ara la navegación en el Mar Argentino y se complementa con la protesta encarada por vía diplomática ante Naciones Unidas.

“Esto ayuda a encarecer la logística de la exploración en el arco de la ofensiva diplomática del gobierno que protesta y usa todos los elementos a su alcance para complicarles la vida, siempre pacífica y legalmente, a los que quieren explorar sin pasar por el aval de Argentina”, precisaron fuentes oficiales. Al dar el anuncio, el jefe de ministros aclaró que,  en función del pedido de autorización “se dictarán normas reglamentarias previa consulta con nuestra Cancillería”. Fernández precisó que se creará en el ámbito de la Jefatura de Gabinete una “comisión permanente de valuación de regulaciones” conformada por los ministerios de Planificación Federal, Justicia, Economía, Industria y Turismo y Cancillería. Dicho organismo se encargará de “coordinar acciones para la implementación del decreto” firmado además por todos los ministros involucrados. Según Fernández, el decreto sobre Malvinas es “en defensa de los intereses de los argentinos” y se trata de una decisión que busca garantizar “no sólo una defensa de la soberanía argentina sino además de todos los recursos de su plataforma”.

El artículo primero del decreto le apunta a “todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre puertos ubicados en el territorio continental argentino y puertos ubicados en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a estos últimos”. Dispone que todas las embarcaciones que quieran “cargar mercaderías a ser transportadas en forma directa o indirecta entre esos puertos, deberá solicitar una autorización previa expedida por la autoridad nacional competente”.

Fernández realizó el anuncio tras reunirse en Olivos con Cristina Kirchner, quien lo convocó poco antes del mediodía a la residencia presidencial, donde también estuvo el secretario legal y técnico, Carlos Zanini.

Al regresar a la sede gubernamental, el ministro se trasladó al Salón Sur, donde formalizó el anuncio tras conocerse que la plataforma británica Ocean Guardian llegará el viernes a Malvinas para comenzar la exploración petrolera en la zona.

El jefe de Ministros se remitió a dar la decisión oficial, sin responder preguntas.  Allí, destacó que la Argentina “ha insistido en todos y cada uno de los foros en la necesidad de ajustarse al derecho internacional, al multilateralismo, y el cumplimiento internacional incondicional de resoluciones de Naciones Unidas”.

Por su parte, horas después de firmar el decreto, Cristina defendió su decisión de poner trabas a la navegación de buques que operen en las Malvinas y reclamó a la ONU que haga cumplir a Londres las disposiciones que lo instan a negociar la soberanía de ese territorio. Durante un acto en la localidad bonaerense de Merlo, Cristina aseguró que el Reino Unido “desoyó sistemáticamente las resoluciones de la ONU y se negó a sentarse en una mesa de negociación”.

Cristina dijo que va a insistir “una y mil veces para que se cumpla el derecho internacional” y en ese marco, agregó: “Les digo a todos los argentinos: vamos a seguir trabajando incansablemente por nuestros derechos soberanos en las Malvinas”.

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