El Hincha

Amistoso en Manchester

Con orden y buen pie, Argentina derrotó a Italia

El triunfo argentino se sustentó en los goles del rosarino Ever Banega, a los 29 minutos, y de Manuel Lanzini, a los 39, ambos en el segundo tiempo. Por una molestia no jugó Lionel Messi. El próximo ensayo, el martes ante España en Madrid


Banega y Lanzini fueron los autores de los goles.

Argentina supo aprovechar su buen pie y el orden táctico para poder vencer 2-0 a Italia sin el rosarino Lionel Messi, en un encuentro disputado en el estadio del Manchester City, de cara al Mundial de Rusia 2018.

El triunfo argentino se sustentó en los goles del rosarino Ever Banega, a los 29 minutos, y de Manuel Lanzini, a los 39, ambos en el segundo tiempo.

El conjunto dirigido por el casildense Jorge Sampaoli tendrá su próximo encuentro amistoso el martes en el nuevo estadio del Atlético de Madrid, cuando enfrente a España.

El primer gol llegó luego de una combinación entre rosarinos: Giovani Lo Celso cedió para Banega, que definió con un remate bajo que descolocó a Buffon.

Y el segundo gol provino de un contragolpe del Pipa Higuaín, quien abrió juego hacia la izquierda. Manuel Lanzini, con un derechazo al ángulo, le puso la chapa final al resultado.

Luego de 60 años, Italia no logró clasificarse a un Mundial, tras perder el repechaje ante Suecia.

 

Fuerza criolla

El equipo dirigido por el casildense Jorge Sampaoli encarará el segundo y último partido de su gira europea ante España, el martes en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, donde se espera el regreso del astro de Messi.
Argentina sintió durante la primera media hora de juego la carencia de su capitán y emblema, quien se perdió el partido por una molestia muscular que trajo desde Barcelona.

Esa contingencia le permitió al Zurdo probar variantes ofensivas como la inclusión de otro rosarino como Giovani Lo Celso en el trío de ataque situado detrás de Gonzalo Higuaín, y que también integraron Manuel Lanzini por derecha y Ángel Di María por izquierda.

En ausencia de Messi, el seleccionado careció de tenencia de pelota y, por carácter transitivo, de circulación para poder combinar sus elementos de ataque en la medida deseada.

Italia aprovechó esa falencia para hacerse dueño del juego con el monopolio de la pelota, aunque no supo usufructuarlo con volumen de llegadas sobre el arco defendido por Willy.

El elenco de Luigi Di Biagio fue ancho a la hora de atacar, buscó penetrar los laterales custodiados por Fabricio Bustos y Nicolás Tagliafico (dos de los jugadores especialmente examinados por el DT), pero no tuvo profundidad en los metros finales del campo.

Lo mismo le sucedió al equipo albiceleste por el escaso diálogo entre sus mediocampistas centrales (Lucas Biglia y Leandro Paredes) con los conectores en ofensiva (Lanzini y Lo Celso).

De modo que la opción más viable que encontró Argentina para atacar fue el vértigo de Di María, quien con un remate, un centro rasante y una gran habilitación a Higuaín se convirtió en el futbolista más influyente de la parte inicial.

A propósito del Pipita, que no jugaba en el seleccionado desde junio de 2017, tuvo a los 43 minutos una clarísima opción de gol, pero su compañero en Juventus, el brillante arquero Gianluigi Buffon, se la negó en un mano a mano y luego lo consoló entre risas cuando ambos equipos marchaban al vestuario para el descanso.

Al reanudarse el juego, Italia tuvo el gol a su merced por un gravísimo error de Paredes. Ciro Immobile, el actual goleador de la Serie A, interceptó su pase atrás y habilitó a Lorenzo Insigne, quien definió desviado dentro del área ante la rápida salida de Caballero.

Enseguida, la apertura del marcador volvió a coquetear con Argentina con un cabezazo alto de Lanzini, en el contexto de un partido que ganaba en vértigo por un intercambio de ataques sin transiciones.

Caballero volvió a esforzarse para interceptar un centro al ras de Federico Chiesa y tapar dos disparos de Immobile y Antonio Candreva cuando apenas se llevaban jugados 17 minutos de la parte final.

Sampaoli advirtió el desborde que sufría su equipo y rápidamente mandó a la cancha a Banega y Diego Perotti para equilibrar el medio y quitarse agresividad a los italianos.

Una vez acomodadas las piezas, Argentina volvió establecer circuitos futbolísticos y a los 30 minutos, cuando el partido parecía ingresar en una meseta, llegó al gol tras un error de salida del rival.

Banega encaró al área, combinó con Lo Celso, recibió la pared y sorprendió a contrapierna a Buffon con un zurdazo cruzado desde afuera del área.

Italia sintió el impacto, se fue desdibujando con los cambios y en el tramo final del partido Argentina fue efectivo para llevarse la victoria. Tras una tapada de Buffon a Perotti, Higuaín lideró un contragolpe y habilitó a Lanzini, quien enganchó hacia el medio y vulneró el arquero con un derechazo alto que significó para Argentina el mejor cierre en la noche inglesa y el triunfo más abultado en el historial con los tetracampeones mundiales.

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