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Impagable

Con descuento por discapacidad, le llegaron $8 mil de gas

Valeria recibió una factura de gas con dos cuotas de 4 mil. Eso, con el descuento de 691 pesos por tener un hijo discapacitado y otro de 321 por haber consumido menos que en el mismo período de 2017. En los grupos de Whatsapp se intercambian las quejas por las sumas


Los grupos de WhatsApp dejaron de lado los relatos cotidianos y las fotos y selfies curiosas. Las fotos son en blanco y negro y retratan las tarifas de gas. Un ejemplo es el grupo que forman 7 mujeres con realidades diferentes. La más alarmante es la de Valeria. Vive en una casa en zona sur de Rosario, tiene una hija discapacitada y debe hacer frente a dos pagos de 4 mil pesos mensuales, fruto del desdoble de la última factura. Ese monto es que resulta de descontar 321,72 pesos en concepto de ahorro, porque consumió menos que en el mismo período de 2017. La mujer puso al mínimo el calefactor en los días de mayor frío y lo mantuvo apagado el resto. Las previsiones, extremas, no amortiguaron la cuenta. El otro descuento fue de 691,11 pesos por el certificado de discapacidad de su hija. Sin esas “deducciones”, y aun con el mayor celo en el uso del servicio, hubiera tenido que abonar mil pesos más.

Virginia vive en Arroyito. En su casa la estufa se prende poco: vive con su hija y después de hacer frente a la abultada factura eléctrica de la EPE optó por mantenerse abrigada dentro de la vivienda en el invierno, y con la calefacción apagada salvo los días en que las bajas temperaturas lo hacían imposible. Las dos últimas cuentas de gas fueron similares: cuotas de casi 2 mil pesos.

Otra de las usuarias del grupo vive sola en un departamento de un dormitorio. La mayoría de sus artefactos son eléctricos y sólo utiliza el gas del calefón. La tarifa que tiene que afrontar es de 800 pesos mensuales.

Paola recibió una factura de 1200 pesos mensuales por un departamento pequeño de pasillo. La primera cuota vence el 1o día de octubre y la segunda el 31… del mismo mes.

La marcha atrás oficial con las 24 cuotas extras para que los usuarios compensen a las distribuidoras del servicio porque éstas no previeron la debacle cambiaria y les mermaron sus ganancias en dólares –en pesos las mantuvieron– no es para festejar: el exorbitante costo del fluido, que Cambiemos atribuye a la quita de subsidios populistas pero cuyo cálculo nadie sabe cómo se hace, continúa. En octubre, con un 35 o 38 por ciento más de incremento promedio –mayor en los consumos más bajos– y otro 15 por ciento en enero. Eso, por ahora.

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