Ciudad

A juntarse

Con bolsillos más flacos, el Día del Amigo se festejó igual

Los bares tenían reservas agotadas o casi. Pero muchos ocuparon los parques y se preparaban para cenas más baratas.


Aunque la mayoría de los mortales argumenta que el Día del Amigo es todos los días, para otros es una buena excusa para robarle algunas horas al día o a la noche –o ambas– y pasar un momento agradable junto a esos “hermanos por elección”.

¿Por qué se festeja el 20 de julio?. Porque ese mismo día pero de 1969 fue un día histórico para la humanidad: un grupo de astronautas, enviados por Estados Unidos y la URSS (la entonces Unión Soviética), llegaron a la Luna. Esa fecha quedó en la conciencia colectiva como un logro en todo el mundo. Así es que fue elegido para celebrar el Día del Amigo, ya que sin la colaboración de muchos hombres que trabajaron codo a codo, el proyecto lunar hubiera sido imposible.

<El Ciudadano> salió a recorrer los parques de la ciudad y la mayoría contó que el Día del Amigo lo pasan al calor de un hogar, muchos “porque es más económico” y otros porque prefieren un ambiente más intimo que el que le puede brindar un bar, un restaurante o un boliche.

En ese sentido, desde la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario aseguraron que las reservas hasta ayer alcanzaron el 75 por ciento, y en algunos casos colmaron la capacidad, en una tendencia que se estima se traslade durante el fin de semana.

El parque España, el parque Alem, los silos Davis y las plazas estuvieron colmadas de grupos de amigos –todos abrigados hasta el cuello– compartiendo mates con galletitas, otros gurpos con cerveza y otros simplemente charlando.

Lo que no faltó fueron reposeras, lonas para sentarse sobre el césped y muchos de los que estaban allí también aprovecharon para llevar a pasear su mascota. Nunca cesó el ruido de las bocinas de los churreros anunciándose para ofrecer su gran producción. La combinación de mates y churros nunca falla.

Un grupo de amigas llevó una guitarra y cantó a la vera del río Paraná “una que sepamos todos”: Rasguña las piedras, de Sui Géneris. Allí muchos se sumaron y corearon la canción.

Valentina, Martina, Florencia, José, Leonel, Facundo, Ricardo, Tomás y Joaquín son amigos del colegio San Ramón Nonato, de zona norte. El grupo se amontonó en los silos Davis a disfrutar de la tarde de ayer con mates y churros para festejar el Día del Amigo.

Algunos estudian abogacía, otros psicología y otro grupo diseño gráfico y más allá de que cada uno tomó su rumbo, prevalece su amistad. La amistad es “encuentro”, sintetizaron.

Otro grupo de amigas oriundas de Oliveros y Timbúes tiraron la lona sobre el césped en el parque España para tomar unos mates y deliberar quién cocina por la noche. Su lema para preservar la amistad es el compañerismo, la confianza y sobre todo estar en los “malos momentos” porque en los buenos están todos, argumentaron.

Más tradicionales son Augusto y su grupo de amigos que estaban mateando sobre la costa del Paraná.

Ellos prepararán asado, acompañado de un buen tinto y cervezas. “Elegimos esa opción porque el carnicero del barrio nos hace un buen descuento, ya nos conoce porque nos juntamos seguido. No siempre asado, el horno no está para bollos. Este es un día especial”, subrayó.

María Belén y sus amigas de la secundaria del colegio Sagrada Familia también optaron por las brasas. “Una de las chicas es chef y nos va a cocinar brochette de pollo. De la ensaladas nos encargamos el resto”, advirtió la joven.

Entre las opciones más curiosas, están la de Jorgelina y Valentina, que mientras tomaban una cerveza con los últimos rayos de sol, programaron comer tacos en la casa de otra amiga, Rocío. “Elegimos ese menú porque entre todas no nos sale muy caro y es algo que no se come todos los días”, contaron.

Héctor y Ricardo –ambos acusan 70 años– se conocen desde hace 20 años y tienen una cita casi todos los días en el parque España: salir a caminar. Para Ricardo la amistad es muy importante y parte de la vida, para el otro es un gran apoyo y siempre se necesita de un amigo.

“Vamos a hacer unas lentejas junto con otros amigos y cada uno lleva algo para tomar, además de hacer la previa con una picadita”, contó Ricardo.

Queda claro que el bolsillo es un factor determinante. Y si bien los consultados hará reuniones hogareñas, otros saldrán a disfrutar de la noche de la amistad.

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