Edición Impresa, Policiales

tenía 16 años y murió al caer de un colectivo

“Como si se hubiera caído un perro y nadie va a reclamar”


A Sebastián le encantaba jugar al fútbol. Todas las tardes los amigos lo buscaban por su casa para ir a entrenar a General Paz, el club donde iba hacía seis meses. Con 16 años, jugaba a la pelota desde los 5. Nunca paró de entrenar y pasó por varios clubes de Villa Gobernador Gálvez. El pasado viernes 22 quería ir con los amigos de fútbol a una fiesta en Central Córdoba. Para Sebastián era la primera salida desde que fue papá 12 días antes. Caminaron por calle San Martín y en la esquina de Chubut vieron frenar un colectivo de la línea Rosario Bus. Sebastián corrió y se subió por la parte trasera, arengando a sus amigos que le pedían que se bajara. El chofer arrancó y Sebastián viajó colgado en la puerta. A unas cuatro cuadras cayó y se golpeó la cabeza contra el asfalto. Cuando los amigos se acercaron vieron que un grupo de personas estaba mirando el piso y supieron que la noche había tenido el peor final.

“Por hacer una picardía, mi hijo terminó de una manera que no se esperó. Da impotencia saber que nadie se mueve para ver qué pasó. Parece como si se hubiera caído un perro y nadie va a reclamar”, dijo a El Ciudadano Sebastián Sánchez, el padre del adolescente fallecido. La causa está a cargo de la fiscal de Homicidios Culposos, Mariana Pronutto. A 10 días de la muerte, la familia denunció que no sabe quién conducía el colectivo ni a qué línea pertenecía. Este lunes a las 7 se reunirán en la Plaza de las Madres de Villa Gobernador Gálvez (Gral. San Martín 2102) para exigir que la Fiscalía brinde respuestas sobre lo que ocurrió esa noche.

Estudiante y padre

Sebastián tenía 16 años y cursaba 2º año del secundario. Según su padre, se la pasaba haciendo bromas y tratando de levantar el ánimo si veía mal a alguien. Quizás por eso es que tenía muchos amigos. “En el velorio eran como 100. Era un pibe muy bueno. No lo digo como padre, sino porque era bueno en serio”, contó Sánchez.

A más de una semana de la muerte no se conoce cómo cayó Sebastián ni quién manejaba el colectivo. Tampoco se supo si las cámaras de seguridad de dos galpones cercanos pudieron develar algo.

“No sabemos cómo se cayó. Por la velocidad a la que iba el colectivo, el cuerpo se patinó para atrás y Sebastián se desnucó. Nadie lo vio. Lo único que quiero saber es qué pasó”, dijo el padre.

La familia contó que cuando llegaron al lugar Sebastián ya estaba muerto. No había testigos, ni ningún colectivo. Sólo una ambulancia que llamó un vecino de la zona. “No sé si el chofer lo vio. Pero si frenó porque bajaba una chica, seguro miró el espejo retrovisor. Le quiso dar un susto y le terminó sacando la vida”, contó el padre.

Sánchez dijo que intentó comunicarse con la fiscal pero no tuvo respuestas. También dijo que se acercó hasta la Municipalidad para pedir las grabaciones de las cámaras de seguridad pero no se las pudieron dar.

“Me cansé de llamar a la fiscal. Mañana (por hoy) voy a pararme en el reloj y frenar la calle hasta que venga y pueda ver los videos. A mi hijo no lo voy a recuperar pero quiero que él esté tranquilo”, agregó.

Desde el Ministerio Público de la Acusación dijeron que la fiscal Prunotto se reunió con la familia la semana pasada y tomó testimonio a los amigos. La investigación está tratando de determinar cómo fueron los hechos, pero sigue sin identificarse la identidad del chofer ni la línea en la que trabajaba.

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