Policiales

Crimen en zona sur

Cómo mataron de tres tiros a quemarropa al repartidor de comidas en Las Delicias

Para vecinos y familiares de Martín Oliva no hay duda de que el repartidor fue asesinado en un intento de robo. Pero la cantidad inusual de disparos en este tipo de delitos abrió las sospechas de los investigadores, que no descartan otras hipótesis


Tao pizza. Si bien no hay cámaras que hayan captado el crimen, se presume que sí registraron la huida de los atacantes.

“¡Dame el celular!”. La orden sorprendió a Martín Ignacio Oliva, que miraba la pantalla del teléfono mientras esperaba un pedido en la puerta de la rotisería Tao, de barrio Las Delicias. Eran las diez de la noche del lunes y el cadete no dudó. Rápido de reflejos, tiró su aparato dentro del local enrejado de comidas rápidas. La respuesta fue irracional: su atacante le disparó cinco veces. Tres tiros dieron en el cuerpo de Oliva, que cayó agónico. “Me dieron”: los gritos del trabajador de 35 años resonaron en la cuadra de Francisco Solano al 2600, mientras el agresor y sus tres cómplices escapaban hacia el sur. Para los vecinos y familiares de Martín no hay duda de que el repartidor murió en un asalto fallido. En principio no le faltaron pertenencias. La cantidad de disparos, inusual para un intento de robo, alimentó sin embargo las sospechas de los investigadores, que no descartan otras hipótesis.

Por la mañana, los vecinos de Las Delicias, en el sector de Solano entre Pueyrredón y Callao, continuaban sus rutinas laborales y quehaceres. Mientras, buscaban asimilar el asesinato de Martín Oliva, que vivía junto a su esposa y dos hijos pequeños en Madre Cabrini y Corralito, a unos 300 metros de donde lo mataron. Los crímenes no son comunes en ese sector tradicional de clase media, más aquejado por el delito de rapiña. “Te digo la verdad, a la tarde unos chicos estaban tirando cuetes. Cuando escuché ruidos a las diez de la noche pensé que eran petardos, pero no. Habían matado al cadete de la pizzería”, contó un mecánico que al momento del crimen aún no había cerrado su taller.

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Las fuentes oficiales y declaraciones barriales hablan de dos motos que llegaron a Tao Pizza, que abre de tardecita y tiene sillas en la vereda para que la clientela espere sus pedidos. Allí estaba Oliva pronto a despachar una orden cuando alguien le llamó la atención. “Dame el celular”, escucharon que le dijeron. Lo que siguió fue una secuencia que vecinos definieron tan innecesaria como cruel: el atacante abrió fuego con una pistola 380 luego de que Martín pusiera a resguardo el celular arrojándolo dentro del local. La víctima estaba de espaldas. Dos plomos lo alcanzaron en el tórax y un tercero en el estómago. Quedó malherido y lo trasladaron en un Toyota Hilux hasta el hospital Roque Sáenz Peña, pero llegó muerto. Tenía la billetera encima, y su moto quedó intacta fuera del local de comidas, cuya fachada recibió los dos impactos de bala que no dieron en su cuerpo.

De acuerdo con testimonios, los cuatro ocupantes de las dos motos huyeron por Soldati, y si bien no hay cámaras que hayan captado el crimen, se presume que sí registraron la huida en las inmediaciones.

Asesinaron de varios balazos a un repartidor de 35 años en barrio Las Delicias

En shock, los familiares de Oliva estaban de luto a unos 300 metros del lugar del crimen. Brian, primo de la víctima, dijo a este diario: “Él no trabajaba los lunes, pero se ve que esta vez necesitaba hacer unos pesos, por eso fue al laburo. Era padre de dos hijos, una nena de 10 y un chiquito de 7 que el sábado cumple años. Destrozaron una familia”.

“Él no quería a los chorros, y estoy seguro de que se retobó y contestó”, por eso lo mataron, especuló el familiar en diálogo con El Ciudadano. Los Oliva, contó, están signados por la tragedia. Franco, uno de los hermanos de Martín, murió en un siniestro vial, y Miguel, el otro, falleció en un quirófano por una sobredosis de anestesia.     

Los investigadores a cargo del fiscal Adrián Spelta no descartan la hipótesis de homicidio en intento de robo, aunque también buscan indicios de si un conflicto interpersonal motivó el asesinato. “Si bien no se descarta, la línea de robo pierde un poco de injerencia en las demás investigaciones. No le sacaron la billetera, la moto tenía las llaves y aún así no se la llevaron. Inferimos que la víctima sí tuvo la sensación de que le iban a robar, por eso tiró el celular dentro de la pizzería, que ahora está siendo peritado. Se está recabando toda la información posible como para delinear cual es la línea más concreta a seguir y así librar las medidas correspondientes”, dijo un vocero de la Fiscalía.

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