Como decía Gilda: “No me arrepiento de este amor aunque me cueste el corazón”

Los licenciados y licenciadas en trabajo social, no son personas buenas ni tienen que serlo, pero La historia se empeña a ponernos del lado de los que ni siquiera empatan. Sabemos que en estos barrios del sur del mundo para contar las injusticias no alcanzan los dedos de la mano, ni de muchas manos