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Casco histórico

Comerciantes impacientes por ver los beneficios de las reformas

Obras y caída de la actividad desplomaron ventas. Embotellamientos y contaminación sonora están a la orden del día.


A seis meses de comenzadas las obras de remodelación del casco céntrico, que incluyen la ampliación de veredas por calle Entre Ríos desde San Luis a San Lorenzo (junto con la incorporación de espacios verdes, bancos, rampas y bicicleteros), comerciantes de la zona consultados por este diario se mostraron disconformes con esos trabajos y manifestaron que las ventas cayeron hasta un 50 por ciento en los últimos meses, en coincidencia con el desarrollo de esas tareas. La congestión vehicular, con la contaminación sonora y ambiental que conlleva, está intacta porque el objetivo inicial de disminuir el flujo de autos particulares por el microcentro no se cumplió hasta el momento. Claro que no es posible adjudicar este panorama a una única razón, ya que los cambios coincidieron con un factor insoslayable: la recesión económica en el país.

En una recorrida por locales de las cuadras donde se realizaron las obras, los comerciantes consultados dijeron no ver aún los beneficios que las reformas prometieron traer, sobre la cual remarcaron no haber sido consultados, y por la cual disminuyeron de manera notoria las ventas: según estimaron, en un 50 por ciento.

Las principales razones recayeron en que las personas elijen no transitar por esas cuadras debido a la gran congestión vehicular y la dificultad para caminar entre veredas rotas y en obra. El cambio en las paradas del transporte urbano fue otro factor que incidió en la merma de peatones por la zona.

“No podemos descargar mercadería, tenemos que hacerlo en la cortada Ricardone y sólo hasta las 9. Los repartidores no quieren venir. La venta cayó mucho y nos afectó el hecho de que hayan sacado las paradas de esta esquina. Roguemos que no se rompa ningún colectivo porque corta todo el tránsito y que tampoco necesite pasar una ambulancia con urgencia porque es imposible”, refirió Natalia, empleada de una perfumería de Entre Ríos entre San Luis y Ricardone.

En esa cuadra la remodelación se encuentra en pleno desarrollo y, según estimaron los obreros que trabajaban en el lugar, estarán finalizadas para fines de este mes.

Vanesa, una vendedora de un negocio de calzados de la misma cuadra, coincidió en que la refacción los perjudicó fuertemente en relación con las ventas. “No tenemos ventas, la gente esquiva pasar por acá. Hace dos meses que estamos así y nos afectó para fechas claves como el Día del Padre y ahora para el Día del Niño”, señaló.

En el mismo sentido, Florencia, empleada de una dietética, advirtió una disminución en las ventas, que no fue acompañada por un menor flujo de autos. “Los autos siguen pasando igual, va a ser muy difícil cambiar la costumbre de los que suelen andar en auto. Acá la gente para y baja a comprar enfrente, el que tiene auto no quiere dejarlo lejos y caminar”, sostuvo la mujer.

Por su parte, los trabajadores de la Dirección de Tránsito que regulan el paso de vehículos en la esquina de Rioja y Entre Ríos señalaron, en una consulta realizada por esta cronista, que pese a la disminución de la calzada los autos particulares circulan en la misma cantidad y con la misma fluidez. A su vez, indicaron que hay cortes parciales de una hora por día, dependiendo de la labor de los obreros, para acelerar las obras.

Por Rioja, la angosta calzada sumada a la bicisenda deja apenas un pasillo por el que sólo puede circular un vehículo. Esa falta de fluidez desemboca en embotellamientos constantes en la zona y el descontento de los pasajeros del transporte público que, en numerosas ocasiones, deben aguardar más de 5 minutos para atravesar una cuadra.

“La gente ya dejó de circular, no está la parada en la puerta y las personas se acercan constantemente a preguntar dónde tomar el colectivo. El tráfico es un caos entre las 10.30 y las 19, y el ruido de bocinas provoca contaminación sonora, no sólo ambiental”, expresó Germán, desde un local de calzados de Rioja y Entre Ríos, quien advirtió que las ventas del negocio bajaron más de un 50 por ciento. “Tengo la ilusión de que más adelante se haga un paseo peatonal y poder recuperar las ventas, pero lo veo lejano. Ojalá más adelante cambie la situación pero ahora no lo veo beneficioso”, concluyó el hombre.

Entre Ríos, igual

En tanto, en Entre Ríos desde Rioja hasta San Lorenzo las obras están terminadas, con veredas ensanchadas de nuevas baldosas, pese a que resta todavía la instalación de canteros, espacios verdes, bancos y bicicleteros. Allí el panorama no difiere mucho del anterior. Los comerciantes que vieron una merma en las ventas los últimos dos meses no evidenciaron cambios significativos después de finalizadas las obras, con los que puedan paliar un poco la situación difícil económica.

“Hace tres meses que estoy vendiendo la mitad. Vinieron los de la EPE a cambiar un medidor, rompieron y no volvieron a arreglar. Tuve la entrada llena de barro por la remodelación y lo peor es que nadie nos consultó. Hablé con los dueños de los locales de la cuadra y estamos todos en la misma situación”, expresó Yanina, dueña de un minimarket.

Cerca de allí, Virginia, empleada de un local de ropa, no vio cambios en el consumo: “Es más cómodo para caminar pero no modificó la cantidad de gente que entra a los negocios. Esperemos que cambie cuando pongan los bancos y los bicicleteros”, se esperanzó.

En el mismo tono, un vendedor de un bazar de la cuadra expresó que el ensanchamiento no se vio reflejado en una mejoría en las ventas, pero que aún deben esperar un poco más para poder evaluar los cambios.

En qué consiste el proyecto de revitalización

El plan de revitalización del casco céntrico de la ciudad comenzó en marzo de este año con el objetivo de poner en valor calles emblemáticas y representativas en el área histórica de la ciudad, según el plan anunciado por la Municipalidad.

Las obras comprenden una intervención en calle Entre Ríos entre San Luis y San Lorenzo, que incluyen el ensanchamiento, ampliación y readecuación de veredas para beneficiar y mejorar el tránsito peatonal. Se ejecuta el corrimiento de cordones, la incorporación de nuevas baldosas reglamentarias, ejecución de nuevas rampas accesibles, construcción de canteros y se instalan bancos y bicicleteros para promover el uso del transporte no motorizado.

La calzada se reduce a los 6 metros para priorizar la circulación del transporte urbano en convivencia con las bicisendas. A su vez, se reordenaron las paradas del transporte urbano y se prohibió el estacionamiento en Entre Ríos desde San Luis a Pellegrini, mientras se mantiene la prohibición de estacionar que ya rige en Entre Ríos de Tucumán a San Luis.

El objetivo general es convertir al área en un paseo peatonal, donde se disminuya progresivamente el flujo de vehículos particulares para dar lugar al transporte público, bicicletas y peatones.

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