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Colecta para evitar un remate

Una mujer de 53 años está a punto de perder su casa de Cabildo 1216. Tiene que pagar una deuda que supera los 15 mil pesos. Sus vecinos venden rifas, juntan tapitas, llaves y dinero en el banco para ayudarla.

“¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos, nadie sería nada?”. La frase del dibujante Quino sobre la estampa de Mafalda resume la situación de Susana Pendino, una mujer de 53 años a quien en dos meses le rematarán la casa si antes no paga entre 15 y 20 mil pesos. La humilde vivienda de Cabildo 1216 luce tan gris y desolada como el presente de la mujer, que gusta vestir una remera con la frase en cuestión.

La pesadilla comenzó hace nueve años, cuando la casa fue embargada después de haber sido presentada como garantía por un alquiler y éste no fue abonado. Hoy, cada vez más cerca del remate, se intensifica la colecta de tapitas de plástico, llaves y la venta de bonos para participar del sorteo de un viaje a Córdoba para dos personas. Sola, con un hijo de 20 años desempleado, Susana cuenta con el apoyo de sus vecinos, quienes han trabajado para organizar eventos con el único fin de recaudar fondos.

Susana recibió a El Ciudadano en su casa, con los ojos llenos de lágrimas, y llamó a dos de sus vecinas más cercanas para que la ayudaran a relatar la situación que atraviesa. Ambas mujeres, que conocen a Pendino “desde que nació”, aseguraron que todo el barrio se ha movilizado en ayuda de quien podría perder su techo.

“Cometí un error hace muchos años. Mi madre había salido como garante de un alquiler que no pude pagar y desde entonces la casa está en peligro. La pobrecita luchó seis años, ya lleva tres descansando en paz”, relató Pendino.

A su vez, comentó que tiene un hijo de 20 años que está sin trabajo y se vio sumamente afectado por la realidad que atraviesan. “Nunca tuve dinero para pagarle la escuela, y tampoco tenemos trabajo así que no pude ayudarlo”, lamentó la mujer.

María Soledad Sánchez es una de las vecinas que se puso esta lucha al hombro y, a modo de ángel de la guarda de Pendino, manifestó: “Conocemos a esta familia desde hace años. Mi madre ha sido muy amiga de la abuela de Susana y de su madre. Susana nació en esta casa y en este barrio como muchos de nosotros y nos duele tener que verla luchando de esa manera, en soledad”.

A su vez Sánchez mencionó que abrió una cuenta bancaria a su nombre para que todos aquellos que “puedan aportar algo de dinero, lo que sea, pensemos que tantas veces gastamos dinero en cosas que no tienen valor y en realidad podemos hacer un pequeño aporte para salvar la casa de una mujer y su hijo”. Los datos para quienes quieran colaborar son los siguientes: María Soledad Sánchez, caja de ahorro Nº 401561401463 del Banco Galicia.

Por otra parte, están vendiendo números, a 10 pesos cada uno, para el sorteo de un viaje a Córdoba para dos personas que se realizará el 24 de febrero según los números de la Lotería Nacional.

En el cruce de peatonales

Susana Pendino también pide ayuda a los rosarinos lunes, miércoles, viernes y sábados de 11 a 13 en el cruce de las peatonales. Con un cartel que describe su situación, pide la donación de tapitas de plástico o llaves resguardada en una de las paredes del Banco Nación de Córdoba y San Martín, donde espera la colaboración de los peatones.

“Mucha gente pasa, me pregunta por qué estoy ahí, pero saben que hay muchos que piden ayuda y no la necesitan y por eso tampoco confían en mi historia”, dijo acongojada.

Sobre la donación de tapitas, Susana mencionó que necesitaría unos seis mil kilos, es decir, un millón y medio de tapitas. “Si cada rosarino me diera una tapita, me salvaría la vida”, comentó.

A su vez, aclaró que se pagó una parte del embargo hace ya unos meses pero en marzo el martillo será bajado para que la vivienda de Cabildo 1216 tenga nuevos dueños.

Paralelamente, Sánchez mencionó que una vez que se tengan los 15 mil pesos en mano se podrá demorar las instancias de remate un tiempo más. “Una vez que juntemos ese dinero veremos cuánto más faltaría, pero podremos estirar el remate un tiempo más”, confió.

A Susana le cuesta hablar por la angustia obvia que le provoca la situación, y por eso sus vecinas toman la palabra. “Ella nació en esta casa, conocimos a su madre, a su abuela, una familia de mujeres trabajadoras. Por eso los vecinos estamos ayudándola con la organización de almuerzos y té canasta, además de las rifas. Falta un poco más y confiamos en que nos van a ayudar, porque sabemos que Susana está sola y necesita ayuda”, señaló Margarita Esquivó, quien agregó que las clientas de la peluquería del barrio “han colaborado en esta movida porque todos sabemos que Susana es una muy buena persona, por eso nos hemos reunido a tomar el té y a invitar amigos y familiares a los almuerzos, donde juntamos algo de dinero con la venta de las tarjetas, pero aún nos falta mucho dinero y eso nos preocupa”.

Ninguna de las mujeres recuerda haber presenciado alguna vez un caso tan delicado como éste en la zona de San Martín al 6000. “Así cada uno deposite 10 pesos, o lo que pueda, será una ayuda enorme para una mujer y su hijo, que están a punto de quedarse en la calle. Queremos que vivan en su casa”, dijo Sánchez. Y una vez más la frase de Quino, sobre el pecho de Pendino, tiene significado.

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