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Club cambia nombre para no reivindicar a un “genocida”

Se trata de Fortín Roca, histórica institución de La Pampa, fundada en 1919. Ahora será “El Fortín”.

Fortín Roca de Santa Rosa, uno de los clubes más emblemáticos de La Pampa, decidió dejar de homenajear al ex presidente Julio Argentino Roca y a la denominada Conquista del Desierto, ya que su dirigencia acordó quitar de su nombre el apellido del militar para “terminar de reivindicar a un genocida”.

La medida fue adoptada de modo unánime, durante una reunión llevada a cabo hace dos semanas por los integrantes de la flamante comisión directiva, que ahora sólo sueña con “refundar la institución” que fue emblema de la provincia desde 1920 y que alcanzó su apogeo en la década del 60.

“El Fortín” será, a partir de ahora, la identidad que portará tras el rebautizo, medida que cuenta con el aval de los escasos 200 socios que sobrevivieron al abandono y las sucesivas crisis que habían dejado a la entidad al borde del abismo.

El nuevo presidente de El Fortín, Carlos Pérez Funes, explicó que “en momentos de pleno reconocimiento y vigencia de los derechos humanos, no se podía tolerar la idea de tener el nombre de un genocida como Roca”.

Así, sin eufemismos, dejó en claro la postura de la comisión que trató este tema como “prioridad”, apenas concluido un acto eleccionario en el que además se fijó como meta que la entidad “vuelva a recuperar el espíritu social con el que acompañó a varias generaciones”.

El viejo Fortín Roca fue un club de renombre para el deporte pampeano a partir de mediados de los 60, cuando la institución –además de mantener una activa vida social y deportiva– cedió su gimnasio cubierto ubicado a sólo cinco cuadras del centro de Santa Rosa y a escasos metros de la laguna Don Tomás, para la práctica del boxeo.

Con el correr de los años, el estadio se convertiría en un lugar de culto para los pampeanos y un mítico refugio de aprendizaje en el que se alumbró la denominada “Escuela Pampeana”, a partir de exponentes como el ex campeón mundial Miguel Ángel Castellini; el ex campeón argentino y sudamericano Miguel Ángel Campanino, y Mario Paladino, el Indio, fallecido en el Luna Park el 30 de julio de 1969.

“La gente siempre lo conoció como El Fortín. No daba para cambiar totalmente el nombre y de esta manera cumplimos con lo que queríamos y también con lo que correspondía”, indicó Pérez Funes, un abogado pampeano de reconocida militancia en derechos humanos.

Sin embargo la medida adoptada por el club no es un episodio casual, dado que el debate acerca de la figura de Julio Argentino Roca es, desde hace algunos años, una constante en una provincia atravesada en su historia por las heridas que dejó la denominada Campaña o Conquista del Desierto. Y casos sobran a lo largo del territorio, comenzando por la peculiar y extensa ruta que atraviesa el desolado suroeste provincial, conocida como “ruta del desierto”, aunque su nombre oficial es Conquista del Desierto.

También el ícono turístico de la provincia, la reserva natural del Parque Luro –ubicada a sólo 35 kilómetros de la capital provincial– nació de la mano de un “premio” de 180.000 hectáreas que le otorgó Julio Argentino Roca a su hermano Ataliva por su activa participación en la campaña emprendida contra las tribus de pueblos originarios que habitaban la zona del Espinal, cuya escena aún domina el imponente monte de caldén.

La campaña militar ideada y ejecutada por el gobierno de Julio Argentino Roca a partir de 1869 en contra de los pueblos mapuche y tehuelche, tuvo por objetivo oficial “ejercer un real dominio sobre los territorios de la región pampeana y la Patagonia”.

“Es claro que debemos incursionar en el revisionismo y tener en cuenta el daño que causó Roca y su indiscutible exterminio a los pueblos originarios. Tenemos un Gobierno nacional que avanza en ese sentido y más allá de este humilde aporte, todavía debemos luchar por la reivindicación”, opinó el presidente.

El club que ahora busca un nuevo destino fue fundado en 1919, originalmente como “Las Iguanas”, hasta que en 1939 –y sin motivos precisos- pasó a llamarse Fortín Roca. Después de los años de apogeo, decayó a esta actualidad de pocos socios que pagan una cuota mínima en una entidad que sólo puede ofrecer una actividad: las bochas. Pero, a partir del 1º de enero con el vencimiento de los alquileres de los gimnasios a empresas privadas, la nueva comisión prevé ofrecer más actividades recreativas, sociales y deportivas utilizando las amplias instalaciones.

“Arrancamos de cero. Queremos volver a darle una función social al club y que vuelva a tener vida, pero primero teníamos que empezar por esta necesaria reflexión y este acto de justicia”, dijo ilusionado Pérez Funes.

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