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Cines rosarinos: de las pantallas a los predicadores

A partir de los 80, pasaron a comunidades religiosas y comercios, o cedieron el espacio a nuevas edificaciones


De pantallas iluminadas a la luz divina que prometen los templos evangélicos. Las estructuras de la mayoría de los últimos cines tradicionales vieron su fin entre la década del 80 y la actualidad, período en el que lenta pero firmemente terminaron recicladas como centros de convenciones religiosas. En tres décadas los espacios de exhibición –que ya venían desapareciendo en los barrios– se redujeron a la mitad y se concentraron en su mayoría en los grandes centros comerciales cerrados.

Fantasmas

De las proyecciones mudas en el Cine Lumiere en 1899, el cine sonoro, el Cinemascope, la pantalla panorámica, la primera sala con refrigeración, más de una decena de espacios para proyecciones al aire libre bajo los nombres de los aparatos de reproducción –cineógrafo, biógrafo–, “los fantasmas de lo moderno” –tal como refiriera el libro homónimo de Ray Bradbury– de Rosario quedaron en sus edificios, pero hoy son los recuerdos de lo que fue uno de los centros cinematográficos más importantes de la Argentina. Su febril actividad hizo que sea la segunda ciudad con más cines del país después de Buenos Aires.

“Entre 1949 y 1958 funcionaban 48 salas cinematográficas, tres cines parroquiales y cinco cines al aire libre. Durante esa época vendían aproximadamente 8 millones de entradas anuales, cifra verdaderamente significativa para una población de 500 mil habitantes”, recuerda el escritor Sydney Paralieu en el libro Los cines de Rosario. Ayer y Hoy. Ahí el escritor detalla en orden cronológico cada uno de los cines –y teatros que realizaban funciones de proyección como La Comedia o La Ópera– de la ciudad que funcionaron hasta 2000. Rosario era la única ciudad con salas barriales de relevancia, como la del cine Real, el Opera y el América.

Chau

La primera ola de cierres se produjo en la década del 60, posiblemente por el advenimiento de la televisión. Esa avanzada se llevó puestos algunos cines céntricos y muchos barriales. Entre ellos, el Marconi, luego Splendid (Mitre esquina Pasco), el Empire Theatre (Corrientes 842), el Bristol Palace (Maipú 1174), el Select (Alberdi 253), el Alvear (Córdoba 2357), el Edén Park (avenida Pellegrini 1235), el Esmeralda (avenida Pellegrini 1371), el Gardel (Ovidio Lagos 790), el Belgrano (San Martín 1099), el Alberdi (Superí 690), el Luxor (Urquiza 4500), el Tiro Suizo (San Martín 5225), el Apolo (9 de Julio 385), el Roma (Mendoza 6490), el Victoria (Cafferata 373), el Mendoza (Mendoza 5050), el Roxy (San Juan 2450), el Ocean (bulevar Rondeau 750), el Rosario (Alem 3169), el Normandie (2955), el Godoy (Riobamba 3575), el Star (avenida 27 de Febrero 1065), el Ópera (Alberdi 620), el Astoria (San Martín 3302), el Odeón (Mitre 754), el Venus (Arijón 2731), el Luján (Presidente Perón 3302).

Las demoliciones e incendios, como el ocurrido con el mítico Astral en 1970, también forman parte de la historia de los fantasmas de la modernidad rosarinos.

La nueva ola

Entre 1980 y 2000 más de 10 cines de la ciudad cerraron sus puertas para ceder paso a estacionamientos, templos evangélicos, supermercados o los incipientes desarrollos inmobiliarios que hoy son moneda corriente y eje de controversias. Ejemplo de esto es la construcción colonial –en contraposición con las líneas futuristas que durante más de cuatro décadas avivaron pasiones– de avenida Uriburu al 1400. Ya no sirve como exhibidora del antiguo Cine Coliseo. Hace 19 años que el auditorio central del Ministerio Jesucristo Pan de Vida utiliza el mismo cartel vertical, pero no con la leyenda originaria sino con el singular nombre de la congregación.

También en la zona sur funcionó otro de los exponentes más importantes en materia de exposición de la ciudad. El Cine América (San Martín 3227) fue inaugurado en la década del 20 y con sus casi 1.400 localidades fue uno de los de mayor capacidad en Rosario. En 1982 quedó vacío. Tras funcionar como supermercado en 1994 se instaló la Iglesia Ridel de Cristo, que conserva la fachada y la mayor parte de su estructura.

El Cine Jardín Recreo Echesortu –luego Palace Echesortu–, que también comenzó a funcionar a principios del siglo XX, llegó a ocupar una gran porción de la cuadra de Mendoza al 3900. Polo de entretenimiento para el oeste cerró sus puertas el 29 de septiembre de 1982 para dar paso primero al recordado boliche Space y luego a un supermercado aún en funcionamiento.

A metros del antiguo cine La Plata, luego Edison y finalmente Gardel –hoy centro cultural Mano a Mano Artes–, el Cine Colonial estaba ubicado en Ovidio Lagos 700. Era un espacio pequeño en el que durante dos años funcionó un microcine, y hoy se dedica a la actividad comercial.

El peor destino de las tradicionales salas de proyección fue para el Cine Imperial (Corrientes 425). El espacio que desde principio de siglo XX funcionó como café cinematográfico y fue el primer cine rosarino con refrigeración a mediados de 1947 hoy está abandonado.

San Martín, la calle de los cines

Además del Cine América en zona sur, la peatonal San Martín fue un polo exhibidor. Juntaba 5.167 butacas entre los cuatro cines que había en esa zona. Hoy sólo permanece en actividad el Cine Monumental. A metros del tradicional complejo, el Cine Capitol –también exhibió como Cine Laser–, fue el primero en cerrar en 1993. Hace más de 10 años que allí funciona el Centro de Convenciones Cristiano de la Iglesia Evangélica Misionera Argentina. Además del auditorio cuenta con un estudio de la FM Radio Amiga FM 88.5.

A una cuadra y media del ex Capitol están las instalaciones de la Iglesia Universal del Reino de Dios Pare de sufrir,  donde funcionó el imponente Cine Gran Rex. Durante las décadas del 30 y 40 llevó el nombre de Cine Nacional y luego Cóndor. Uno de los últimos grandes cines de la ciudad dio su última función al proyectar el tanque cómico hollywoodense Loco por Mary.

El último de los cuatro cines de la peatonal San Martín en cerrar fue el Cine Heraldo, entre Rioja y Córdoba, a principio de 2000. La sala es recordada por quienes miraban sorprendidos las marquesinas anunciando funciones continuadas de 13 a 24 horas durante la década del 40. Desde hace 5 años el edificio, ya remodelado, es casa de entidades financieras.

Más por el centro

Al continuar un recorrido imaginario por esas cuadras y llegar a peatonal Córdoba al 1100 hay un local de ropa deportiva que durante los 40 y hasta 1988 atrajo audiencias bajo el nombre Cine Radar, recordado por sus proyecciones dominicales para niños y niñas.

A la vuelta, por calle Sarmiento, el espacio donde primero funcionara el Microcine Arteón –en la planta alta de una galería a mitad de cuadra– cerró sus puertas en 1988. Después de 6 años de inactividad la pantalla volvió a recibir proyecciones bajo el nombre Cine Del Patio hasta 1999. Luego la Sociedad Exhibidora de Rosario (SER) decidió retirarse de la sala, que funcionó hasta su último cierre, en agosto de 2006, administrada por la empresa Paseo del Siglo. Desde hace 2 años, el espacio, nuevamente bajo el nombre Arteón, comenzó a proyectar haciendo hincapié en las películas nacionales por fuera de los circuitos comerciales habituales.

Otra sala funcionaba en Mitre entre Santa Fe y San Lorenzo. Hoy hay tres locales de belleza qye trabajan debajo del cartel derruido –al que le falta la “n” de “cine”– de lo que fue el Cine Atlas. El lugar tuvo una corta carrera de no más de 10 años durante la década del 90.

La pantalla del Cine El Nilo (Sarmiento 1328) supo entretener e informar –en la que se proyectara el noticiero Sucesos Argentinos– a una audiencia de 1.100 personas (al menos esa era su  capacidad). Cerró en 1981. Fue entonces que dejó paso a la construcción del edificio donde primero funcionó una sede del Banco Municipal y más tarde una del Ejército Argentino, que dejó de operar allí hace una década.

Los recuperados

Además del Cine Arteón, una de las tradicionales salas rosarinas que se perdieron, pero fueron rápidamente recuperadas fue el Cine El Cairo. En 2009 cambió su nombre a Cine Público El Cairo después de ser comprado por el gobierno de Santa Fe. El lugar (Santa Fe 1126) tenía historia de exhibiciones cinematográficas locales. Según la investigación de Paralieu, entre 1909 y 1916 funcionaron el Cine Royal Cinematographe y el Cine Royal Palace. Ambos proyectaron varietés familiares para la aristocracia rosarina.

Otro espacio clásico para los vecinos, esta vez de zona norte, fue recuperado por la Municipalidad de Rosario en 1993. El Centro Cultural Lumiere (Vélez Sarsfield 1027) mantiene sus actividades –proyecciones semanales, talleres y actividades para vecinos y vecinas– en el mismo lugar en el que funcionó el cine entre 1952 y 1992.

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