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Efecto galloping

Chubut: colapsaron y cayeron 55 torres de líneas en alta tensión durante temporal de viento y nieve

Los técnicos de la compañía transportadora que gestiona la línea de 330 kilovoltios entre la central de Futaleufú y Puerto Madryn explicaron que las líneas vibraron en sintonía con la frecuencia natural del tendido y derribaron las estructuras. Un invierno con hasta -37 grados en la Patagonia


El temporal de nieve, viento y con temperaturas extremas que sacudió y aún afecta a parte de la provincia de Chubut provocó este jueves el colapso y caída de unas 55 torres que soportan el tendido eléctrico en alta tensión de la línea que una la central de Futaleufú con Puerto Madryn. Las reparaciones, a cargo de la transportadora de energía Transpa, demorará entre 20 y 30 días. A las 37 estructuras derrumbadas en la zona de Sierra Rosada se sumaron otras 18 en Sierra Caracol. Este siniestro se suma a otros problemas en Atucha y represas hidroeléctricas, por lo que compromete el abastecimiento eléctrico en el sistema interconectado nacional. El gobierno ya gestionó una compra de energía a Brasil y evalúa otras con Uruguay y Chile.

El extendido siniestro ocurrió a lo largo de una franja de 15 kilómetros en Sierras Rosadas, cerca del paraje El Escorial. El gerente de Transpa, Fernando Guerra, se mostró asombrado por los daños causados por las condiciones climáticas: “Es un hecho inédito, estas torres están construidas desde 1973 y preparadas para condiciones extremas. Son dos líneas que tienen 600 kilómetros de distancia desde la central Futaleufú hasta la estación transformadora en Madryn”.

Energía comprometida

El colapso de las torres causó la salida del sistema de unos 400 megavatios de potencia que se sumaron a otros 600 megavatios que dejó de aportar desde el domingo pasado el complejo atómico Atucha a causa de un desperfecto en el sistema de bombas de agua. Los problemas combinados obligaron al gobierno a gestionar una compra urgente de energía a Brasil para atender a la demanda eléctrica en el sistema interconectado nacional. En paralelo, se evalúan otras importaciones desde Uruguay y Chile. Es que, por si fuera poco, las bajantes extraordinarias de los ríos Paraná y Uruguay afectan respectivamente la provisión de agua a las represas Yacyretá y Salto Grande. Todo, frente a un momento de pico en la demanda provocada por un mes de julio que registra las temperaturas más bajas de los últimos 40 años.

 

Reparación costosa y larga

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La falla en la línea de Chubut no provocó el corte de energía a usuarios domiciliarios. Tampoco a la fábrica de aluminio Aluar, que tiene líneas de abastecimiento alternativas como la de alta tensión Choele Choel-Madryn.


“Enviamos gente con equipos especiales. Preparamos equipos abocados a evaluar los daños y estimar las reparaciones necesarias y preparar los suministros e insumos para la zona, con un campamento de reparación con todos los protocolos covid-19”, informó el directivo de Transpa. Guerra estimó que las tareas demandarán un “costo importante” y un tiempo “del orden de los 20 o 30 días”.

“Se deberán hacer los traslados de los equipamientos, repuestos con los camiones, por lo que primera habrá que acondicionar los caminos. Entre 80 y 90 personas que estarán trabajando en esto”, agregó el gerente de la transportadora chubutense.

El galloping, la posible causa

Los técnicos de Transpa estiman que el colapso se produjo por lo que se conoce como “efecto galloping”. Es una “vibración de las líneas eléctricas, de baja frecuencia y gran amplitud, inducida por la acción de vientos fuertes y constantes y la acumulación de hielo sobre los conductores”, describe un documento publicado por CITE Energía. Los perfiles de los cables se deforman por la baja temperatura y la nieve sobre ellos y se tornan aerodinámicamente inestables. A esto se suma el viento, que los hace oscilar en forma extrema, comprometiendo las estructuras sobre las que están soportados.

En el caso más leve, dos o más conductores se acerquen lo suficiente como para producir corto circuitos sin afectar el tendido si las protecciones actúan rápidamente. Si el efecto galloping es mayor, puede llegar a romper los aisladores que sostienen los cables y el desprendimiento de los mismos. En un caso extremo como el ocurrido en Chubut, las vibraciones pueden transmitirse a las torres de alta tensión y si su frecuencia coincide con la natural de esas estructuras –todas tienen una, a la cual resuenan retroalimentando las oscilaciones–, las lleva a la destrucción.

 

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