Economía

Delfina Rossi

“Cerrando hospitales no vamos a conseguir más dólares”

La economista Delfina Rossi advirtió que en vez de priorizar bajar el déficit primario, el gobierno nacional debiera frenar la fuga de capitales. “El modelo de Cambiemos se va a haciendo cada vez más insustentable a nivel social”, dijo la hija del ex ministro de Defensa


Foto: Ana Stutz

Delfina Rossi se hizo conocida para el gran público cuando ingresó al directorio del Banco Nación. En aquella ocasión la cuestionaron por ser la “hija de” Agustín Rossi antes que reparar en su formación académica, que es vasta. Incansable, el presente encuentra a Delfina en la ciudad de Buenos Aires, estudiando para un Doctorado, pero también comprometida en una opción política opositora a través del espacio Buenos Aires 3D.

En ese plan, Delfina Rossi visitó Rosario para participar de una “mateada ciudadana” organizada por Nuevo Encuentro. En el local de Pichincha donde se realizó la actividad, la economista recibió a El Ciudadano y analizó la crisis que atraviesa el gobierno de Mauricio Macri. Para Delfina, el problema es el de siempre, la restricción externa, es decir la “falta de dólares”, que hoy se ve exacerbada por la desregulación cambiaria y financiera que impulsó Cambiemos. En vez de ajustar, propone producir más y exportar más para generar las divisas que hacen falta.

—El gobierno centra su discurso en el déficit fiscal y en el ajuste; ¿es ese el problema principal?

—No, el problema principal es la necesidad de dólares que tiene la Argentina. En este momento porque básicamente estamos financiando una fuga de capitales mortal. Las principales compras de dólares son por encima de 2 millones por mes, entonces son grandes actores los que están sacando la plata del país. No hay inversión productiva en la Argentina, menos con una tasa de interés por encima del 60%; ¿qué actividad productiva da más de 60%? Y si la pueden sacar en dólares, seguramente estén más seguros en Wall Street o en algún otro lado. Si no hay incentivo para reinvertir capital, están todas las condiciones dadas para que saquen la plata del país. Las crisis de nuestro país provienen por el sector externo; hoy está exacerbado por la desregulación cambiaria y financiera que es lo que permite esta fuga de grandes capitales. El verdadero desequilibrio macroeconómico de la Argentina es el frente externo, la solución debería ser ponerle un coto a la fuga de capitales, regular el mercado de capitales.

—¿Más la fuga que la importación indiscriminada?

—Sí, la balanza comercial puede llegar a estar equilibrada este año con la caída de la actividad. Eso y la brutal devaluación hacen que sea muy caro importar, entonces hay empresas que van a dejar de producir y familias que van a dejar de consumir algunos productos o viajar menos al exterior. El problema es la cuenta de capitales; nosotros pensamos que tiene que haber un mercado regulado, que no pueda entrar cualquier producto a la Argentina para proteger cierta producción nacional. Esa protección tiene que ser inteligente y viendo sector por sector qué es lo que se necesita. Pero el problema son los dólares que se nos están yendo, por eso la angustia que trasmite el presidente cada vez que tiene que ir a Estados Unidos: dice que está angustiado por la gente; me parece que estaba angustiado porque todavía no sabía si el FMI le iba a desembolsar el segundo tramo y ampliarle el préstamo. Al mismo tiempo nos dicen que tenemos que conseguir un déficit fiscal cero, es decir que el Estado gaste lo mismo de lo que le ingresa. Pero, cuidado, porque el Presupuesto de (el ministro de Hacienda Nicolás) Dujovne tiene un déficit primario igual a cero pero excluyendo los intereses del pago de deuda. Quieren tener superávit fiscal para justamente tener la plata suficiente para repagar los intereses de la deuda.

—¿Todavía no hemos visto lo peor? ¿Hay un porcentaje de la devaluación que aún no se trasladó a los precios?

—Exacto, seguramente en septiembre, octubre, noviembre veamos un traslado. Tampoco sabemos si va a conseguir el gobierno mantener este tipo de cambio o si va a haber nuevamente una crisis cambiaria. Es una situación de bastante incertidumbre. Pareciera que sí, que va a conseguir este tipo de cambio por el nuevo préstamo del FMI pero cada vez las condiciones son de mayor ajuste en cuanto al sector público, como si cerrando hospitales o pagándole menos a los maestros se generasen dólares. La única manera de repagar la deuda es justamente exportando más, produciendo mejor y teniendo actividad económica.

—Otra justificación recurrente de Macri es que nos afecta “lo que pasa en el mundo”; ¿es tan así?

—Lo que pasa es que para el modelo de ellos, de apertura comercial, de desregulación cambiaria y financiera, de que los capitales del mundo puedan entrar y salir, bueno, claro que lo que pasa en el mundo les afecta. Ahora, la Argentina no tenía ese esquema antes de diciembre de 2015, sino que era una economía que estaba muy insertada en el mundo, que ya era parte del G20, que exportaba, que vendía, pero que sin embargo tenía margen para controlar los vaivenes del mundo. Estos tipos lo que hicieron fue abrir todo, entonces evidentemente el mundo les afecta. Lo que vemos es que la guerra comercial entre China y Estados Unidos está afectando a los emergentes, lo vimos en Turquía, pero en ningún caso la magnitud de las devaluaciones tienen que ver con las de la Argentina.

—Uno de los temores es que se corte el financiamiento de dólares; ¿crees que el gobierno lo tiene garantizado?

—Creo que tienen garantizado el financiamiento pero tampoco los acreedores son tontos. Si no hay cierta capacidad de repago, va a ser cada vez más difícil. Lo que está claro es que el mercado privado le está soltando la mano a este gobierno. El único aliado que tienen es el FMI y cada vez las condicionalidades van a ser más duras. El modelo se va a haciendo cada vez más insustentable a nivel social. La pérdida de empleo, la creación de empleo cada vez más precario y en peores condiciones, el cierre de empresas, el cierre de industrias, cada vez va a ser más doloroso. La única salida a esto es política, es de organización, de construir una alternativa política que también enamore a los argentinos y argentinas el año que viene. Sería muy triste pensar que tenemos que ir a las elecciones para que la gente vote no a Macri.

 

“Si Cristina no es candidata, será Agustín Rossi”

“Acompaño a mi viejo, Agustín Rossi, como un posible candidato presidencial en el caso de que Cristina Fernández de Kirchner no se presente. Estamos construyendo una alternativa que podamos militar con entusiasmo y alegría, no solamente diciendo que todo está mal y que con nosotros solamente estaríamos un poquito mejor sino proponiendo un cambio para que podamos soñar una Argentina donde podamos vivir bien”, expresó Delfina Rossi.

La economista dice que milita en política “desde siempre” y recuerda que cuando ingresó a los 12 años al Superior de Comercio, en Rosario, comenzó a participar del Centro de Estudiantes y también iba “a las marchas en contra de la privatización de las universidades públicas de (el por entonces ministro de Economía Domingo) Cavallo”.

Hoy participa de Buenos para el Desarrollo, la Diversidad y la Democracia (Buenos Aires 3D), “un espacio feminista que piensa políticas para las ciudades”. “En grandes urbes como Rosario o Buenos Aires, la clase media necesita respuestas más complejas a «trabajo sí o no», tiene ganas que también hablemos de feminismo, de medioambiente, de urbanismo, de desarrollo cultural y es importante que en el campo nacional y popular nos demos esa tarea”, completó.

Delfina Rossi estudió economía en Barcelona y obtuvo su Maestría en Economía en el Instituto Universitario Europeo de Italia. Luego trabajó como asesora en el Parlamento Europeo (2011-2014) y fue candidata a eurodiputada en 2014. En 2015 fue nombrada directora del Banco Nación. En 2016 se graduó de Máster en Asuntos Públicos en la Escuela Lyndon B. Johnson de la Universidad de Texas. Actualmente es docente universitaria, becaria del Conicet y realiza su Doctorado en Ciencia Política en la Universidad Torcuato Di Tella.

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