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Pedido solidario

Centro de Día Alas busca un lugar donde seguir trabajando

Necesitan encontrar un inmueble desde diciembre próximo. Hace 33 años brindan acompañamiento y asistencia a personas adultas con discapacidad de la ciudad


El Centro de Día Alas trabaja hace 33 años como asociación civil y en diciembre de este año se vence el comodato gratuito que tienen en Alvear 359, sin posibilidades de renovación. Buscan ayuda en la comunidad para poder dar continuidad al trabajo que hacen dirigido a personas adultas con discapacidad.

La institución fue creada en el año 1988 por un grupo de madres, padres y profesionales con el objetivo de ofrecer un espacio a personas con discapacidad que en ese momento no encontraban un lugar en las Escuelas Especiales ni en las Instituciones de Rehabilitación de la ciudad.

El Centro de día  se sostiene con los ingresos que recibe de las prestaciones de cada usuario, Incluir Salud, Programa Carenciados, Becas Municipales y obras sociales. Laura Nonis está a cargo de la dirección terapéutica de la institución y habló con El Ciudadano.

En Alas trabajan cerca de 30 personas dedicadas a la medicina, psicología, trabajo social, fonoudiología, terapia ocupacional, nutrición, teatro, bellas artes, fotografía, música, producción en huerta, educación física y especial. La modalidad de trabajo es grupal, a través de talleres.

Nonis hizo hincapié en esto último, sobre todo, porque desde marzo de 2020 por la pandemia el trabajo habitual se vio impedido tal como era. Sin embargo lograron sostenerlo a través de videollamadas grupales e individuales o directamente acercándose al hogar de estas personas.

“Este año recién retomamos una cierta presencialidad, todos extrañaban mucho el contacto con el otro aunque nunca dejamos de estar. Trabajamos con cada familia qué necesitaron específicamente en cada momento, llevamos alimentos y materiales para trabajar. Fue todo muy artesanal pero pudimos estar”, explicó.

En Alas asisten actualmente 27 personas que tienen entre entre 30 y 50 años. La institución trabaja con pacientes con discapacidad, retraso mental, psicosis, esquizofrenias y trastornos generalizados del desarrollo. La mayoría pertenece a sectores de bajos recursos y accede a la institución derivada por los Centros de Salud barriales, por el Centro de Salud Mental Aguda Ávil y por la Colonia Psiquiátrica de Oliveros.

También Alas otorga becas a aquellos jóvenes con un alto grado de vulnerabilidad subjetiva que se encuentran en una situación social crítica y que no poseen otros recursos para acceder a un Centro de Día.

Nonis a su vez planteó que en muchos casos realmente era necesario sostener una presencialidad por las dificultades del encierro sobre todo para personas como las que asisten a Alas, donde muchas veces se trata del único espacio de sociabilidad que tienen.

¿Por qué es importante que se sostenga este espacio local? “Porque con el trabajo que hace Alas con los concurrentes no sólo es lo específico dentro del Centro de Día sino el enlace que hace con la comunidad. Trabajamos en la inclusión de personas con discapacidad en otros espacios culturales y comunitarios. También algo fundamental: hacemos un trabajo interdisciplinario, muchos se atienden en los centros de salud, articulamos lo familiar y lo social desde el Centro de Día”.

Alas es un centro que funciona como un puente, como un posibilitador de lazos, y por eso sus directivos y trabajadores están buscando una nueva casa donde poder sostener su trabajo.

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