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Caso Urbani: piden perpetua

El presunto jefe de la banda que mató al joven en octubre de 2009 en el partido bonaerense de Tigre quedó complicado por las declaraciones que brindaron la madre, hermana y una vecina de la víctima.

El presunto jefe de la banda que en 2009 asesinó a Santiago Urbani en su casa del partido bonaerense de Tigre, Oscar Pérez Graham, quedó complicado en el segundo juicio que se realiza por el caso a partir del relato de testigos que confirmaron que solía reclutar menores a los que les daba alcohol y pastillas para que salieran a robar.

Fuentes judiciales informaron a Télam que, además, los fiscales del juicio, Cosme Iribarren y Rodrigo Caro, piensan pedir la semana próxima en sus alegatos la pena de prisión perpetua tanto para Pérez Graham (43) como para el otro imputado que está siendo juzgado, Emiliano Herrera (21), al considerarlos coautores de homicidio calificado criminis causa.

Los voceros señalaron que entre el lunes y miércoles, cuando se llevaron a cabo las audiencias, al menos dos testigos del barrio Bajo Garín, donde vivían todos los imputados, se animaron a contar frente al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro cómo Pérez Graham reclutaba menores para salir a delinquir.

Los testigos señalaron ante los jueces María Angélica Etcheverry, Luis Rizzi y Federico Tuya que la esquina de Islas Malvinas y De la Patria era el lugar donde Pérez Graham se juntaba con los jóvenes del barrio y los convencía para salir a robar.

El equipo de fiscales especialmente armado por el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, para investigar el caso, y que está integrado por Iribarren, Caro y en su momento el fiscal de menores Andrés Zárate, logró establecer que Pérez Graham les daba a los menores cerveza con “rivotril” y así los llevaba a robar.

A partir de los testimonios, los fiscales también lograron determinar que Pérez Graham fue quien le vendió a uno de los menores que participó del crimen la escopeta recortada calibre 16 con la que asesinaron a Urbani.

Otra testigo que complicó a Pérez Graham fue una vecina de los Urbani, que reconoció en la sala de audiencias a “el Pelado” –apodo del imputado–, ya que esa noche lo vio afuera de la casa, haciendo de “campana” y con la mochila de Santiago cargada sobre sus espaldas. La testigo dijo que mantuvo un diálogo en el que el acusado le dijo que era amigo y estaba esperando a Santiago.

Asimismo, Iribarren y Caro, quien es fiscal general adjunto en San Isidro, ya adelantaron que pedirán perpetua para ambos imputados al considerar que lo de Urbani fue un homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad.

Para ello, los fiscales alegarán que, en primer término, el disparo al joven músico no fue accidental, como en su momento se dijo en las confesiones de algunos miembros de la banda, sino deliberado, ya que se demostró que para accionar el arma había un triple mecanismo: cargar el cartucho, martillar el arma y accionar el gatillo.

También los peritos determinaron que el disparo fue cuando Santiago estaba de pie, de arriba hacia abajo y con el arma apoyada en la cabeza.

Además, en el juicio, tanto la madre de la víctima, Julia Rapazzini, como la hermana, Florencia Urbani, declararon que luego del disparo los delincuentes taparon el cuerpo de Santiago con un acolchado y permanecieron en la casa al menos seis o siete minutos recorriendo los ambientes y cargando cosas robadas.

La carátula será clave a la hora de una eventual sentencia, ya que en el primer juicio realizado el año pasado a los dos menores que participaron del hecho el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil 1 de San Isidro los declaró responsables, pero bajó la calificación a homicidio en ocasión de robo, un fallo que fue apelado por la Fiscalía General y está pendiente de resolución.

En tanto, el otro imputado, Herrera, también quedó complicado por los testimonios de la madre y la hermana de Urbani, quienes no sólo lo reconocieron como uno de los que estaba adentro de la casa, sino que también dijeron que estaba armado, algo que el acusado había negado en su declaración durante la instrucción.

Para los fiscales Iribarren y Caro, los cuatro integrantes de la banda –los dos mayores juzgados ahora y los dos que tenían 16 años al momento del hecho y ya fueron declarados responsables en el primer juicio– fueron con la intención de robar y matar y por más que uno de los adolescentes fue el que ejecutó a Urbani, todos comparten la misma responsabilidad.

El hecho ocurrió la madrugada del 10 de octubre de 2009, cuando cuatro delincuentes interceptaron a Urbani mientras estacionaba su auto y lo obligaron a ingresar a su casa de la avenida Liniers 1988, de Tigre, donde dormían su madre y su hermana.

Mientras los delincuentes juntaban los objetos de valor y los cargaban en el auto de Santiago, el joven músico fue asesinado en el cuarto de su hermana de un escopetazo en la cabeza.

La propia madre de la víctima contó en los dos juicios que luego de escucharse el disparo, el asesino de su hijo –uno de los menores de 16 años–, entró a su habitación y le exigió la entrega de “rivotril” y no se fue de la casa hasta que ella le dio una caja de calmantes.

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