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Caso Urbani: agravan condena a dos pibes

Adolescentes que mataron a Santiago pueden ser penados con prisión perpetua.

La Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro agravó la calificación penal y condenó por homicidio calificado criminis causa a los dos menores que en el primer juicio habían sido declarados responsables del crimen de Santiago Urbani, asesinado en 2009 en Tigre, informaron fuentes judiciales.

La sala I de la mencionada Cámara revirtió así la sentencia en la que el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil 3 de San Isidro había bajado la calificación a la de homicidio en ocasión de robo en una decisión que en su momento fue duramente cuestionada por la madre de la víctima, Julia Rapazzini.

El fallo contó con la mayoría de los camaristas Ernesto García Maañón y Duilio Alberto Cámpora (hubo una disidencia de Oscar  Quintana en relación con uno de los imputados), quienes así avalaron la postura del fiscal de menores Andrés Zárate y de los abogados de la madre de Urbani, que siempre acusaron a los dos adolescentes por homicidio calificado criminis causa.

La diferencia radica en que el homicidio en ocasión de robo tiene una pena de 10 a 25 años de prisión y el homicidio criminis causa se castiga con prisión perpetua.

Según el fallo, la carátula por la que ahora deberán recibir pena los dos adolescentes es “robo calificado cometido mediante el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio criminis causa, en concurso real con tenencia de arma de fuego de guerra sin la debida autorización legal”.

El homicidio criminis causa significa matar para ocular otro delito –en este caso el robo– y lograr la impunidad.

“La intención de matar fue directa. No fue evidentemente un acto defensivo el que llevó a cabo el menor, ni tampoco producto de un impulso o factor fortuito que lo haya desencadenado. Se ha probado que el hecho respondió al consenso de cuatro personas con dos armas cargadas, las que emplearon de manera enérgica para sojuzgar a los integrantes de la familia Urbani”, dice el juez Cámpora en los fundamentos, según indica la agencia Télam.

El mismo magistrado también criticó duramente la actitud del autor material del crimen luego de producido el disparo. “Prosiguió su derrotero sustractivo, comentándole a su consorte que había matado a quien sojuzgaba, exigiendo la entrega de medicamentos, intentando apoderarse de anillos y de un DVD”.

Para Cámpora todas esas conductas “no exhiben arrepentimiento, sino que resultan convalidantes de un propósito homicida (…) a los efectos de incrementar el producto del robo y asegurar sus fines”.

“Todos los elementos resumidos conducen de manera unívoca a la voluntad plena de querer terminar con la vida de uno de los habitantes de la casa que obstruía su periplo sustractivo”, añade el juez.

Los jueces también tuvieron en cuenta para probar el dolo homicida, el tipo de arma empleada –una escopeta recortada–, su mecanismo para dispararla y la distancia del tiro –arma abocada a la cabeza–, todos elementos que descartan que el escopetazo haya sido accidental como sostenían las defensas.

Cuando el 18 de julio del año pasado el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil 3 de San Isidro dio a conocer el veredicto para los menores, la madre de la víctima, Julia Rapazzini, criticó con dureza a los jueces José Alberto Villante, Silvia Chomiez y Mirta Ravera Godoy y anunció que iba a pedir su juicio político.

Aparte del cambio de carátula, la madre cuestionó el hecho de que el tribunal difiriera el tratamiento de la pena hasta que los imputados cumplan 18 años y el fallo esté firme.

La calificación del hecho será también materia de discusión en el segundo juicio que ahora se está desarrollando por el caso ante el Tribunal Oral Criminal 6 de San Isidro y que tiene como imputados a los dos mayores que integraban la banda, Oscar Pérez Graham (43) y Emiliano Herrera (21).

Los fiscales de este debate, Cosme Iribarren y Rodrigo Caro, planean pedir la pena de prisión perpetua para ambos al considerarlos coautores de un homicidio calificado.

En la jornada de anteayer, una testigo relató que los autores del hecho le sacaron una foto a Urbani agonizando después del escopetazo en la cabeza, con la cámara digital que le robaron, detalle macabro hasta ahora desconocido en la causa.

El hecho ocurrió la madrugada del 10 de octubre de 2009, cuando cuatro personas interceptaron a Urbani mientras estacionaba su auto y lo obligaron a ingresar a su casa de avenida Liniers 1988, de Tigre, donde dormían su madre y su hermana.

Mientras los ladrones juntaban los objetos de valor y cargaban en el auto de Santiago, el joven músico fue asesinado en el cuarto de su hermana de un escopetazo en la cabeza.

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