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Pesquisa en la mira

Caso Paula Perassi: declaró comisario

“Con dolor veía que habíamos fracasado”, sostuvo ayer Marcelo Égido; era el jefe de la UR XVII al momento de la desaparición.


El archivo dictado al ex jefe policial Marcelo Egido en la causa Paula Perassi fue cuestionado ayer en una audiencia de apelación por la querella. Si bien el camarista Carlos Carbone dispuso un cuarto intermedio para resolver, durante el debate el uniformado tomó la palabra y dio detalles del camino que tomó la investigación en los albores del caso y brindó algunas explicaciones sobre la actuación policial. En cuanto a la decisión de pasar la investigación a otra fuerza dijo: “Con dolor veía que habíamos fracasado” y agregó. “El señor (Alberto) Perassi tuvo unos huevos infernales”.

Sostuvo que entiende su postura y subrayó que está tranquilo con su conciencia. “Lo que hice, lo hice como jefe regional y nada más” concluyó. Por su parte, se conoció que el inspector Daniel P., por entonces jefe de la Agrupación Cuerpos y procesado como encubridor, obtuvo un arresto domiciliario.

Marcelo Egido era jefe de la Unidad Regional XVII cuando se produjo la desaparición de Paula Perassi en septiembre de 2011. Durante los primeros 10 días, el caso estuvo a cargo de Unidades Especiales con la dirección del sargento Gabriel María G., aunque luego fue corrido del cargo. Cinco uniformados de esa fuerza fueron procesados por encubrimiento y ante ello la querella a cargo de Rodrigo Mazzuchini, José Ferrara y Adrián Ruiz, planteó la indagatoria del jefe policial aunque el juez Juan José Tutau dictó el archivo a favor de Egido.

Ayer durante la audiencia, la querella sostuvo que 5 de los procesados son subordinados de Egido e hizo foco en las declaraciones de Gabriel G. y su letrado, que pusieron el acento en el apartamiento del sargento de la investigación cuando había logrado avances. Mazzuchini sostuvo que la pesquisa se mudó físicamente al despacho del jefe policial, a quien sólo le tomaron una informativa de media carilla.

Mientras que Gustavo Feldman, defensor de Egido, no dudó utilizar el arte de la palabra para desdeñar a sus colegas querellantes. Sostuvo que el plateo es torpe e ignorante y agregó: “Han llegado tarde donde no pasó nada”. Afirmó que los letrados se tomaron de los dichos equivocados de un defensor y que ello lo rectificó el propio Gabriel G. con un escrito posterior y agregó que si bien Gabriel G. no continuó al frente de la investigación su pupilo la jerarquizó y dispuso oficiales full time en el caso.

Egido tomó la palabra y dijo: “Entiendo la posición de los querellantes, 24 horas después que Gabriel S. –el principal sospechoso con quien la víctima mantenía una relación– quedó en libertad, la situación de la Unidad Regional era complicada”. Dijo que a los 10 o 12 días de la desaparición tuvo una reunión con los jefes de Unidades Especiales y decidió cambiar de manos la dirección de la pesquisa. Refirió que el policía Aldo G. tenía experiencia en un caso previo de desaparición de la adolescente Rocío Gómez, por lo que aplicó la misma metodología en ese caso y puso a ese personal a trabajar full time.

Refirió que el traslado a su oficina fue por pedido del subalterno, porque necesitaban espacio. Pero como no consiguieron un lugar, les cedió su despacho para retirarse a otra oficina. Afirmó que trabajaron dos meses en el caso. Sostuvo que analizó la situación y habló con el juez Eduardo Filocco porque entendió que Unidades Especiales y la Unidad de Investigación habían cumplido su ciclo. “Con dolor veía que habíamos fracasado”, subrayó.

Por otra parte se conoció que el entonces jefe de la Agrupación Cuerpos Daniel P. tiene arresto domiciliario.

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