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Gatillo fácil

Caso Herrera: están los alegatos

El fiscal Spelta sostuvo que hubo dos secuencias en el hecho, una en la que dispararon y detuvieron al ladrón, y una segunda en la que las balas se direccionaron solamente hacia Jonatan. Las defensas refutaron las dos secuencias.


En la última jornada de debate en el juicio oral que se sigue contra cinco uniformados por el crimen de Jonatan Herrera –ocurrido el 4 de enero de 2015 mientras la víctima lavaba su vehículo en Ayacucho y pasaje Villar– se expusieron los alegatos de clausura. La Fiscalía y las querellas coincidieron en las generalidades de sus planteos y solicitaron prisión perpetua para Gladys Galindo y Ramiro Rosales. Mientras que para Luis Sosa y Francisco Rodríguez solicitaron 12 años de cárcel por tentativa de homicidio, a excepción de la querella de la madre de la víctima, que requirió 14 años incluyendo a Alejandro Gálvez. En cambio para este último, la Fiscalía requirió 3 años por abuso de armas. Mientras que las defensas pregonaron la absolución de sus pupilos.

El fiscal Adrián Spelta fue el primero en expresarse. Basó su alegato en los testimonios y en uno de los peritajes que reconstruyó en 3D el hecho. Sostuvo que hubo dos secuencias, una donde el Comando Radioeléctrico perseguía a un ladrón que finalmente redujo en pasaje Villar y Ayacucho, frente a la casa de los Herrera, y otra que se inició cuando los cuatro efectivos de la PAT descendieron del colectivo 133 y dispararon contra Herrera. Afirmó que en la línea de tiro siempre estuvo la víctima y no el ladrón, y que hubo “dolo homicida”.

En cuanto a la víctima, sostuvo que recibió 3 impactos. Según el informe pericial, el primer disparo le impactó desde atrás en el pie, le entró por el tobillo y le salió por la planta del pie, según el estudio que reconstruyó el hecho. Ese disparo salió del arma de Rodríguez. Ese primer impacto lo recibió cuando se encontraba al lado de su auto. Luego hay otros dos tiros que resultaron mortales, según detalló la Fiscalía y alcanzó a Herrera cuando intenta resguardarse tras unos árboles en calle Ayacucho. Uno de ellos impactó en su cabeza y es el único que dejó marca en la pared. Y según la línea de tiro ese proyectil provino del arma de Gladys Galindo, el único personal del Comando Radioeléctrico acusado en el hecho. Y el tercer balazo, según el informe, fue disparado por Rosales, y le ingresó por el muslo, le afectó la arteria hipogástrica y se alojó en la cadera produciendo una pérdida de fluidos de 600 centímetros cúbicos.

Sostuvo que de los cargadores secuestrados a la Policía, que contaban con 13 proyectiles,  el de Galindo tenía 8, al igual que el de Rodríguez, y el de Sosa. El de Gálvez tenía 11 y el de Rosales que tenía un cargador de mayor capacidad con 15 balas, y lo entregó con 4 proyectiles. A lo que agregó que de la filmación se distingue que el personal de la PAT se agachó 30 veces a recoger proyectiles y sólo fueron entregados 4.

El fiscal refirió que ni los 4 miembros de PAT, ni Galindo – que estaba a la derecha de la chata policial que frena en la esquina de Ayacucho y Segui– pueden ver al ladrón, en cambio sí a Herrera.

Refirió que si la PAT no hubiese intervenido, el procedimiento del Comando Radioeléctrico hubiera terminado en la detención del ladrón.

En cuanto al testimonio del ladrón, el fiscal lo desacreditó. Afirmó que no es sostenible que en ese momento de la persecución, y después de dos años, Brian V., condenado por el robo, sostenga que mientras corría vio a un policía que le apuntaba y el uniformado se escondió. A lo que sumó el testimonio de Rosales que dijo que fue el policía que se asomó. Por su parte, el fiscal Miguel Moreno realizó los pedidos de penas.

Estos planteos fueron sostenidos por las querellas. Salvador Vera, representante de la madre, sostuvo el dolo homicida en los 5 imputados, afirmó que el objetivo fue Herrera y que nunca vieron a Brian V. Sostuvo que es imposible alegar error y destacó que Rosales no fue víctima de una agresión ilegítima. Mientras Gustavo Feldman, quien representa a la madre del hijo de Herrera, se refirió a una lluvia de balas donde no hubo legítima defensa por parte de los uniformados, que no tenían de qué defenderse. Sostuvo que el balazo en el pie de Herrera lo dificultó y coadyuvó a los balazos mortales. Finalmente sostuvo que hubo fuerza letal excesiva y abusiva de los policías, para luego pedir penas.

Las defensas

Mariano Buffarini, del Servicio Público de la Defensa, fue contundente. Desde su perspectiva refutó las pruebas que involucran a su pupilo Rosales. Sostuvo que la herida provocada por el proyectil disparado por Rosales no era mortal, según el informe de autopsia. Refirió que el informe sostiene que la causa de la muerte fue por el proyectil que le impactó en el cráneo. Arriesgó que si la víctima sólo hubiera recibido el disparo en el muslo hoy sería el principal testigo en el juicio, y agregó que ni la Fiscalía ni las querellas quisieron incluir en el juicio la historia clínica de Herrera ni el testimonio de los dos médicos del Heca que lo atendieron en las dos horas que estuvo con vida en ese nosocomio. Rechazó la existencia de dos secuencias de disparos y sostuvo el testimonio de Brian V., testigo de la Fiscalía. Mostró fotografías que sindican que desde el colectivo había una línea de visión hasta donde quedó herido el ladrón. Cuestionó los antecedentes del perito que realizó el informe en el que se basó la teoría fiscal y avaló el documento que hizo el perito de las defensas en cuanto a la reconstrucción 3D. Finalmente, solicitó la absolución de su cliente.

En rasgos generales las defensas coincidieron en sus exposiciones. La defensora Sara Marcos –cuyos pupilos son Sosa, Gálvez y Rodríguez– sostuvo que sus defendidos no direccionaron su voluntad hacia Herrera sino que se sumaron a una persecución que divisaron cuando iban sobre un colectivo de línea y se bajaron a brindar apoyo. Sostuvo que dispararon una vez cada uno hacia el ladrón, pero por su inexperiencia dispararon al aire, y desechó que el disparo que la víctima recibió en el pie correspondiera al arma de Rodríguez. Avaló la pericia del profesional de parte.

Mientras, la defensora Patricia Guzman defendió a su clienta, Galindo, en esa misma línea. Ambas pidieron la absolución de sus defendidos. Hoy continuarán las réplicas y el tribunal, integrado por los jueces Juan Carlos Curto, Rodolfo Zavala y Juan José Alarcón, darán a conocer la fecha del fallo.

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