Policiales

Femicidio en Villa Banana

Caso Guadalupe Medina: dio positivo el ADN a un convicto por ataque similar

Este viernes fue acusado formalmente un joven de 28 años por la violación seguida de muerte de la niña de 12 años ocurrida en 2016: examen determinó que las muestras extraídas del cuerpo son iguales a las que sirvieron para condenarlo a 9 años de cárcel en otro caso, en la que la víctima sobrevivió


Foto: gentileza Fernando Der Meguerditchian-Cooperativa La Brújula

Sergio Javier Saravia tiene 28 años y le dicen Vizcacha. Está condenado, a través de un procedimiento abreviado, a 9 años de cárcel por una violación ocurrida en enero de 2017, en la zona sudoeste. Durante esa investigación el juez Héctor Núñez Cartelle ordenó la extracción de sangre para realizar un cotejo de ADN. El examen dio positivo con el material genético conservado en el caso.

La misma muestra sirvió además para hacer una comparación com otro hecho: la violación seguida de muerte de Guadalupe Medina. La niña, de 12 años, fue vejada, golpeada y asesinada algunos meses antes del ataque por el cual Vizcacha fue penado, en mayo de 2016 en Villa Banana. El cotejo fue tajante, el ADN que se encontró en la víctima coincidió con la muestra genética de este convicto.

Este viernes el fiscal Florentino Malaponte lo imputó como autor del ultraje y asesinato de la nena. En el caso están involucradas otros tres muchachos. Dos de ellos pertenecen a la conocida Banda de Pandu, aunque recuperaron la libertad en esta causa, ya que las evidencias en su contra se hacen cada vez más débiles.

También está acusado un adolescente, cuya situación procesal se discute en el fuero de menores: fue absuelto, la Cámara Penal revocó la decisión y lo declaró responsable, pero una nueva sala resolvió en noviembre pasado, y cuando ya se conocía la existencia de una nueva prueba, que otro juez de menores vuelva a evaluar el caso.

 

El ataque contra Andrea

Eran cerca de las 5.30 del 8 de enero de 2017. Andrea, de 29 años, volvía a su casa ubicada en Virasoro al 5000, después de ir a bailar. Puso la llave en la puerta y se apareció un vecino que la sorprendió con un cuchillo en la garganta. La obligó a ingresar. Adentro dormían su hijo de 15 y un sobrino de 16 que se despertaron por los ruidos.

Los adolescentes empezaron a gritar y el agresor los golpeó y ató, no sin antes intentar apuñalar a uno de ellos. Se llevó unos celulares y a Andrea hasta el almacén que la mujer atendía en la misma casa. Allí la ultrajó mientras la amenazaba con matar a los chicos. La ahorcó mientras le decía que la iba a matar. La soltó cuando la víctima quedó inerte en el piso. Pero Andrea sólo había desvanecido. Pudo contar lo que le pasó y señalar al atacante.

Vizcacha se mantuvo prófugo durante 20 días hasta que lo detuvieron. Una de las evidencias objetivas más importantes del caso fue el material genético que se obtuvo del cuerpo de la víctima y fue cotejado con la muestra que se le extrajo al imputado: dio positivo. Vizcacha terminó aceptado un procedimiento abreviado, en el que se responsabilizó por el hecho y fue condenado a 9 años de prisión por la violación y robo.

 

El caso Guadalupe

El modo en que se produjo el ataque tenía puntos de coincidencia con la violación seguida de muerte de Guadalupe Medina, entonces de 12 años. La nena fue hallada el 25 de mayo de 2016 ferozmente abusada, golpeada y asesinada en una casilla precaria ubicada en Lima al 2900, en pleno corazón de Villa Banana. Un testigo de identidad protegida dijo que esa madrugada vio a la víctima hablando con tres jóvenes, integrantes de la Banda de Pandu: Wititi, Chueco y un pibe de campera verde, en la puerta de la casilla donde se encontró el cuerpo ultrajado.

Dos días después del femicidio cayó Francisco, un adolescente que tenía puesta una campera con las características aportadas por el testigo. De la prenda se rescató material genético de la víctima. Francisco quedó bajo un proceso penal en la Justicia de Menores, que en un primer momento lo absolvió. La Cámara Penal revocó la decisión y lo declaró responsable de abuso sexual seguido de muerte. Pero la decisión fue revisada por otra sala que reenvió el caso a un nuevo juez de primera instancia para que dicte otra sentencia en la que se evaluará una nueva prueba en el caso.

Los otros dos involucrados son Mauricio C., alias Chueco, y Rodrigo Gustavo Berón, alias Wititi, cuñado de Nelson “Pandu” Aguirre, quienes desde un principio negaron su responsabilidad en el hecho y se sometieron a un cotejo de ADN que dio negativo. Ambos recuperaron la libertad en esta causa, aunque siguen detenidos por otros procesos.

 

Una nueva prueba

Establecidas las similitudes entre ambos casos, el Centro de Asistencia Judicial a la víctima propuso a la Fiscalía indagar un poco más allá. El fiscal Florentino Malaponte solicitó la realización de un cotejo entre la muestra de Vizcacha obtenida en el caso de Andrea y el material genético cautelado en la investigación de Guadalupe. La sorpresa fue mayúscula cuando se determinó una coincidencia casi del cien por ciento. No quedaron dudas que las muestras obtenidas del cuerpo de la víctima eran de Vizcacha.

Con esta contundente evidencia Malaponte imputó este viernes a Sergio Saravia por la brutal agresión sexual seguida de muerte de Guadalupe, figura legal que acarrea una expectativa de condena a prisión perpetua. El fiscal solicitó una medida cautelar que la jueza María Melania Carrara aceptó. La magistrada ordenó la detención preventiva del hombre sin plazo, por lo que estará detenido a disposición del Colegio de Jueces mientras dure la investigación y hasta el juicio independientemente de la condena que se encuentra purgando.

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