Economía

Industria en riesgo

Carroceros piden una ayuda urgente

Dirigentes de la Cámara que los nuclea se reunieron con la ministra de la Producción Alicia Ciciliani. Solicitaron financiación y Repros "para pasar la tormenta". Si no, dijeron, “el camino es corto”. Además advirtieron “vamos a morir de pie y delante de nuestros empleados”


 

“Vamos a morir de pie y delante de nuestros empleados. Quedan pocas posibilidades y uno trata de ver la flor y no la espina, pero si no obtenemos el Repro o alcanzamos al menos una línea de financiación para pasar esta tormenta, el camino es corto”. Así de crudo fue el panorama que planteó Miguel Maestú, titular de la empresa Metalsur y uno de los representantes de la Caladi, la Cámara de Carroceros de ómnibus de larga distancia que transita por una crisis que pone en riesgo 3.000 puestos de trabajo.

Frente a los reiterados reclamos de los empresarios que ven cómo la actividad se sumergió en una profunda depresión debido a la importación sin regulación desde Brasil, sumado a la baja de la demanda por parte de las empresas de transporte, miembros de Caladi fueron recibidos por Alicia Ciciliani, ministra de la Producción de la provincia, para analizar la situación que atraviesa el sector y elaborar un plan de trabajo conjunto.

“El encuentro fue muy positivo, ya que de esta reunión surgieron elementos indispensables para que podamos sobrevivir en esta crisis. La provincia va a colaborar con una baja en la tasa para el crédito que estamos solicitando, también bajando impuestos y solventando ensayos que debemos hacer, además de acompañarnos en el pedido de la Repro, fundamental para afrontar los sueldos y superar esta tormenta”, explicó Maestú tras el encuentro, en el que también se pidió que el gobierno nacional brinde líneas de créditos para que las empresas de transporte de media y larga puedan renovar sus flotas y así genere demanda de carrocerías, además de regular la importación que llega desde Brasil.

“Hacer una carrocería lleva entre 2.500 y 3.000 horas-hombre de trabajo y por cada carrocería que llega desde Brasil son entre 20 y 30 puestos menos de trabajo por mes”, detalló Maestú, quien agregó que las empresas carroceras –ubicadas principalmente en el Gran Rosario– están produciendo sólo un 20% de su capacidad, con mucho stock frenado por la falta de pago y de demanda. “Esto nos hace recordar lo ocurrido en los 90, cuando el sector quedó totalmente quebrado y desaparecieron las dos principales empresas del rubro en el país”.

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