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Visita internacional

Carl Palmer, parte de la evolución del rock

Integrante de ELP, la gran formación de rock progresivo que integró junto a Keith Emerson y Greg Lake, el enorme baterista menciona postas de su carrera y da detalles de la actualidad musical que mostrará en Rosario.


ELP (Emerson, Lake and Palmer) fue una de las grandes bandas del llamado rock progresivo que alcanzó la misma estatura que King Crimson, Yes o Genesis, por citar algunas, durante los últimos 60 y casi todos los años de la década del 70. La integraron el virtuoso tecladista Keith Emerson, el no menos eximio bajista Greg Lake y el impresionante baterista Carl Palmer. El disco Cuadros de una exposición fue una de sus máximas expresiones pero también fueron magníficas piezas el álbum de título homónimo a la banda, Trilogy o Tarkus, podrían mencionarse uno por uno sus discos porque en todos hay pasajes musicales de enorme altura. La formación dejó de serlo en 1978 y luego volvería a reunirse en 1992 para grabar dos álbumes y concluir definitivamente ese estado musical. Cada uno de ellos siguió su carrera por separado, grabando y haciendo presentaciones en vivo con otras formaciones.

Antes de ELP, el baterista Carl Palmer había tocado con Atomic Rooster, inquieta banda inglesa de vida efímera pero memorable intensidad; luego, Palmer haría lo suyo en Asia, otra súper banda nacida después de disoluciones de algunas de las pioneras e  integrada por, entre otros, John Wetton, bajista de King Crimson, y Steve Howe, guitarrista de Yes. Palmer también tocaría con el reputado multiinstrumentista Mike Oldfield, cuyo Campanas tubulares fue uno de los discos más vendidos del rock mundial.

Luego de la breve reunión de ELP, el baterista armaría su Carl Palmer Band con la que editaría cuatro álbumes y con la que recorrió buena parte del mundo occidental con sus giras. Tras el fatal 2016, en el que murieron sus compañeros musicales Keith Emerson y Greg Lake, Palmer llega a Rosario para presentar un show con características de homenaje a esos dos músicos con los que consiguió una identidad inoxidable en la historia del rock. Lo hará este miércoles, a partir de las 21, en el teatro El Círculo. Antes comentó su experiencia con ELP y cómo, de algún modo, ese trayecto sería señero en su concepción de cómo trabajar sin descanso, puesto que crecer artísticamente parece llevar toda la vida.

—Tocaste con grandes bandas, pero fuiste conocido fundamentalmente por ELP; ¿cómo era antes y cómo fue después de ELP?

—Conocí el éxito antes de ELP con los grupos The Crazy World of Arthur Brown y Atomic Rooster, y después, luego de separarnos durante doce años en 1979, con mi próximo grupo, Asia. Con estas bandas, vendí alrededor de 50 millones de discos, pero lo más importante es que seguí de gira durante toda mi vida. Formé parte de estas bandas maravillosas, cada una con su lugar en la historia del rock.

—¿Cómo describirías la experiencia con ELP, siendo que fue una de las bandas de rock progresivo con más predicamento y una identidad singular?

—Éramos muy exigentes con nosotros mismos. Siempre queríamos hacer algo mejor, más sólido e innovador. Cada álbum era más ambicioso que el anterior. Eso hasta Love Beach, de 1978. En ese punto estábamos cansados y no queríamos grabar ese disco, pero se hizo por obligaciones contractuales con la discográfica, por eso no es tan sólido. Pero, en general, creo que nuestra música ha perdurado y la gente sabe todo lo que hicimos para revolucionar la música contemporánea. Estoy orgulloso de haber sido parte de eso.

—¿Cuál dirías que fue tu aporte en un disco tan elaborado como “Cuadros de una exposición”?

—Era una pieza clásica que nos encantaba tocar con Keith en la escuela mientras aprendíamos a tocar. Es el primer disco en el que una banda de rock introdujo una respetada pieza clásica a la joven audiencia del rock. Nuestra discográfica no quería lanzarlo, porque sostenía que el álbum mancharía nuestra reputación como banda de rock. Lo archivamos y luego lo lanzamos. Al final, vendió cuatro millones de copias.

—¿Cómo funcionó la reunión con ELP casi 15 años después de su disolución?

—Nos juntamos en 1991, doce años después del último álbum y tour. Al principio, sólo íbamos a componer una banda sonora de una película, no salir de gira ni grabar un disco. Pero, una vez que empezamos a trabajar, decidimos que había que intentarlo de nuevo: Black Moon fue un gran disco, y yo creo que uno de los mejores álbumes “reunión” de las últimas décadas.

 —¿Qué posibilidades sonoras te parece que pueden alcanzar las formaciones en trío?

—Un trío puede tener mucha libertad musical. Hay espacio para que cada integrante explore la música a su manera. ELP era muy cohesivo, pero tenía elementos distintivos, compases y variantes en sus composiciones. Creo que eso lo hacía tan interesante.

—Te han considerado uno de los mejores bateristas de la historia; ¿cuál creés que es tu lugar en el universo de los bateristas de rock?

—No pienso de ese modo. Me levanto cada día para ser mejor músico. Todavía practico dos horas por día y también escucho a otros músicos y bateristas; siempre busco mejorar. Mi reputación se debe a mi impulso de siempre tocar lo mejor que pueda. Si te esfuerzas lo suficiente, en lo que sea, dará resultado.

—En un mundo globalizado y con tanta circulación de la música, ¿qué es lo que te llama musicalmente la atención en la actualidad?

—Básicamente, me gusta todo lo que sea bueno. Amo a artistas legendarios como The Beatles y Steve Winwood. Me gustan algunos amigos de mi ciudad, Birmingham, como Jeff Lynne & ELO y Black Sabbath. También toda clase de jazz, y bandas nuevas. La edad de mi equipo de gira ronda los 20 años y me hacen escuchar nuevos materiales maravillosos en los largos viajes de la gira.

—El rock inglés fue señero en el género y destacó por una gran cantidad de eximios músicos, ¿cómo lo ves hoy?

—Es como en todos lados. Hay artistas británicos más nuevos que llegan a la cima, como Adele, y otros más clásicos, como Peter Gabriel y Sting, tan buenos hoy como siempre. No creo que tenga que ver con tu país de origen, sino más bien se basa en tu actitud e impulso personal para lograr las cosas.

—¿En qué consiste exactamente tu propuesta de ELP Legacy?, ¿es un homenaje, un saludo a tus compañeros de ruta, una forma de recrear una música maravillosa?

—Carl Palmer’s ELP Legacy comenzó en 2001, cuando los demás integrantes de ELP estaban vivos y haciendo su propia música. Keith y Greg no querían dedicarse mucho, pero yo sí, y quería tocar la música de ELP. Sabía que si metía un trío de bajo, batería y teclado con un cantante bajista iba a ser comparado con el verdadero ELP y no podría hacerle frente a lo que ya hicimos. Así que traje un guitarrista y decidí llevar la música hacia otra dirección. Todavía es la música legendaria de ELP, sólo que tocada de una forma diferente.

Traducción: Bruno Bettiol

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