Policiales

Un cuerpo en los pastizales de Tío Rolo

Cae sospechoso de ejecución en un descampado

Casi 40 días pasaron del asesinato de Juan Manuel Arias. Esta madrugada, la división Homicidios de la Policía de Investigaciones detuvo a un sospechoso del crimen. Se trata de un hombre de 58 años oriundo de barrio Las flores y con prontuario


El 31 de julio los familiares de Arias cortaron el tránsito para agitar la búsqueda del pibe; poco después, recibían la peor noticia. Foto: Alejandro Guerrero.

A Juan Manuel Arias lo encontraron asesinado en un descampado de la zona sudoeste luego de que sus allegados lo buscaran durante 19 días. Tenía 26 años. Un balazo en la nuca puso fin a su vida y luego intentaron prenderlo fuego para borrar indicios. Las circunstancias que rodearon el hallazgo, el 31 de julio, fueron dramáticas: unos niños que caminaban gomera en mano, en una zona semirural de barrio Tío Rolo, se toparon con los restos de Arias, mientras a unos pocos kilómetros la familia cortaba el tránsito de avenida Circunvalación, en un intento de captar la atención de las autoridades para agitar la búsqueda. Casi 40 días pasaron de ese desenlace trágico y la división Homicidios de la Policía de Investigaciones detuvo a un sospechoso del crimen. Se trata de un hombre de 58 años oriundo de barrio Las flores y con prontuario, según indicaron fuentes policiales a El Ciudadano.

Antesala al peor final

“Juan Manuel cumple hoy 27 años. Estamos desesperados, lleva 19 días desaparecido. Ya hicimos la denuncia pero nadie investiga. Por eso hacemos esto, para que alguien nos escuche”. Así pidió ayuda Sandra, la mamá del muchacho, en medio de gomas quemadas y carteles con la foto del mayor de sus cinco hijos, durante un corte realizado el 31 de julio en Circunvalación entre Uriburu y Ovidio Lagos. En ese momento un llamado le quebró la voz. Le avisaban del hallazgo de un cuerpo con un disparo en la nuca y semicalcinado en un descampado de barrio Tío Rolo.

Foto: Alejandro Guerrero

 

No había muchas esperanzas de dar con pistas del asesinato de Arias, cuyo cuerpo –estimó el médico legista– yacía desde unos cinco días en ese lugar. “Cuando entrevistamos a vecinos manifestaron desconocer el hecho y no haber escuchado nada en absoluto”, confió en su momento un investigador. La zona de pastizales donde apareció el cuerpo, calle 2121 al 3800, está unos 500 metros distante de los primeros caseríos que despuntan Tío Rolo y las canchas de rugby allí ubicadas.

La fiscal Marisol Fabbro y los detectives de PDI dieron, sin embargo, con un dato de crucial importancia que permitió llegar a Omar C., de 58 años y afincado en Las Flores Este. Cayó esta madrugada, en una vivienda de Sadi Carnot al 6500. En tanto, en un allanamiento posterior fue detenido su padre, también llamado Omar, de 80 años, a quien se le secuestró una pistola.

La sospecha es que el cincuentón estuvo involucrado en el crimen. Además, existen versiones de que estuvo implicado en amenazas. La audiencia imputativa, según el dato de fuentes judiciales, está prevista para este viernes al mediodía. La calificación que le endilgará Fabbro, admiten, se mantiene en reserva.

Sobre los móviles del crimen, algunos trascendidos aluden a una venganza por un mejicaneo de drogas, a juzgar por la saña impresa en el cuerpo de Arias y un antecedente de sangre registrado en la casa de su madre, apenas unos tres meses antes del asesinato.

El 6 de abril Sandra, de 42 años, sobrevivió a un brutal ataque que se cobró la vida de su pareja. Dos personas entraron a su casa de Avellaneda al 5200 al grito de “¿dónde está el rastrero?”. Ella no sabe a quién buscaban ni por qué les dispararon. Su compañero Luis Alberto Pastor, de 34 años, fue asesinado de dos balazos en la cabeza y el abdomen. A ella una bala le entró por la mejilla y le salió por la oreja.

En la pesquisa por el crimen de Pastor hubo un reconocimiento de voz para ver si coincidía con la persona que gritó «dónde está el rastrero». “Pero no pasó nada”, contó a fines de julio Sandra. Ese crimen lo investiga el fiscal de Homicidios Miguel Moreno. Entonces los pesquisas de la causa dijeron que había un sospechoso apodado Chavo, de apellido Vera o Pereira, junto con otro muchacho que no había sido identificado. Agregaron que desde hacía dos años tenían amenazado a Pastor y al hijo de su mujer por una vieja rencilla. “Por el crimen de mi pareja no hay ningún responsable, no saben nada. No tengo idea por qué fue. Mi marido nunca se metió con nadie, había estado mencionado en un crimen pero no se encontró nada, fue absuelto”, recordó Sandra.

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