Región

Los vecinos movilizan

Buscan hace tres años a un niño desaparecido en Ceres

Habitantes del aislado, pequeño y humilde barrio Juan Pablo II se reunirán con autoridades para reclamar el esclarecimiento de la desaparición de Maxi. Lo vieron por última vez en 2015, cuando tenía tres años. La abuela y su pareja están detenidos. La investigación pasó a la Justicia Federal


A 35 meses de la desaparición del pequeño Maxi Sosa en el aislado barrio Juan Pablo II de Ceres, los vecinos se reunirán en la noche de este miércoles con autoridades policiales y políticas para reclamar celeridad en la investigación del caso, que tiene la Justicia federal por ser un posible caso de trata de personas. El pequeño fue visto por última vez la tarde del 21 de diciembre de 2015 en la cuadra de la casa de su abuela. En ese entonces, tenía tres años.

Habitantes de Ceres, ciudad del departamento San Cristóbal a 400 kilómetros al norte de Rosario, suman en su reclamo los casos de otros cuatro niños del mismo barrio que a causa de su situación de extrema fragilidad quedaron el miércoles pasado bajo resguardo del Estado.

“El barrio se encuentra aislado del resto de la población de Ceres, ya que lo separan más de 500 metros de la última calle de la ciudad, linda con el Paseo de la Vida, con el campo y tiene salida directa a la ruta 34”, señala un informe hecho por Ceres Diario en colaboración con los vecinos. Juan Pablo II es, en realidad, una fila de casas levantadas a ambos lados de apenas dos cuadras de una calle de tierra mejorada.

“En el lugar hay 33 viviendas que en la mayoría de los casos son precarias. Allí viven 47 familias con al menos 51 niños menores de 15 años. Estos datos muestran un barrio superpoblado y con una gran cantidad de pequeños que se crían en muchos casos en estado de extrema precariedad”, agrega el informe periodístico.

Foto: Ceres Diario

Los vecinos no se quejan por problemas de robos o arrebatos dentro del radio del barrio, aunque reconocieron al periódico que en los últimos tiempos “hay consumo de drogas”.

Otro dato que destaca el informe es que “la mayor parte de las familias reciben asistencia de alimentos y ropa por parte de la Iglesia, como también de trabajadores sociales de la Municipalidad que llegan al barrio muchas veces para ayudar a familias donde hay niños en estado de vulnerabilidad”.

 

Maxi y una herida que no cierra

Maxi desapareció la tarde del 21 de diciembre de 2015. Estaba al cuidado de su abuela y de su tía, porque su madre estaba dando a luz en el hospital de Ceres.

El relato de los familiares fue que la tía dormía la siesta, su abuela fue a visitar a la mamá del niño y al regresar ya no encontró a Maxi en la casa. Con esas declaraciones, una hipótesis es que el niño podría haberse caído en una cava cercana a la vivienda, pero la búsqueda no dio resultado. Ni allí, ni en los alrededores.

El caso dio un giro resonante un año después: la Agencia de Trata de Personas de Santa Fe realizó entrevistas y escuchas telefónicas que direccionaron sospechas y terminaron con las detenciones de su abuela y la pareja de ella, quienes aún continúan con prisión preventiva.

“La mujer investigada (de 41 años al momento de los hechos) y un hombre mayor de edad (de 37) con el que convivía sustrajeron al menor por entonces de 3 años del poder de su madre sin su consentimiento, lo retuvieron y lo ocultaron para luego desplazarlo a un destino desconocido, por lo cual todavía no se ha podido dar con el paradero del niño”, fue la conclusión a la que llegó la fiscal Hemilce Fissore.

 

El pase al fuero federal

La fiscal provincial Hemilce Fissore pidió entonces el pase de la causa al fuero federal ante la presunción de un hecho de trata. La Corte Suprema de Justicia de la Nación le dio la razón y ordenó que la Justicia Federal de Rafaela investigue la desaparición de Maximiliano Sosa.

En octubre del año pasado, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de un millón de pesos a quien aporte datos que permitan avanzar en la investigación.

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