Mundo Cooperativo, Suplementos

HISTORIAS COOPERATIVAS

Buena Junta(s) y Unidas

Un grupo de chicas travesti-trans, vulneradas por problemas de adicciones, se acercaron a la Asociación Civil Programa Andrés Rosario e iniciaron una experiencia de formación que les permitió graduarse como Acompañantes No-Terapeúticos


Juan Pablo Sarkissian

En septiembre pasado se conformó en Rosario la cooperativa de trabajo “Juntas y Unidas” para el cuidado de adultes mayores, pero como en todos los procesos de construcción colectiva hay siempre una historia detrás. Y los trayectos nunca son ni sencillos ni lineales. La historia comienza algo más de dos años atrás cuando un grupo de chicas travestis-trans, vulneradas por problemas de adicciones se acercaron, tras la gestión de la activista trans Michelle Mendoza, a la Asociación Civil Programa Andrés Rosario. Lo que un primer momento fue un espacio para poder dar cuenta de problemas de salud y vulneración de derechos, al cabo del tiempo fue mutando y se transformó en un engranaje de participación y construcción colectiva. En efecto, poco tiempo después, no exenta de esfuerzos y sacrificios, aquel grupo de pibas se convirtió en la primera cohorte de graduadas del Núcleo de Diversidad y Género de la Asociación Civil Programa Andrés Rosario, una experiencia de formación que les permitió graduarse, en el marco de la Formación de Promotores Gerontológicos del Ministerio de Desarrollo Social, como Acompañantes No-Terapeúticos. Proyecto que fue acompañado y motorizado por la subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual de la Provincia de Santa Fe.

Fuentes de trabajo genuino

“Fueron tiempos difíciles, pero muy valiosos. Recuperamos vitalidad y también, de algún modo, dimos un paso más para que la sociedad respete nuestros derechos”, dicen con genuina humildad las componentes del grupo. Así, con la capacitación a cuestas, fueron por más y surgió, como idea provisoria, constituirse en un grupo de trabajo. Con idas y vueltas, con dudas y algunas certezas, fue germinando un formato acorde a la tarea que deseaban llevar a la práctica. Y, claro, el formato fue el de una cooperativa, que no es una idealización abstracta sino que permite desde la solidaridad y lo colectivo generar fuentes de trabajo genuino. Y así fue, las hoy graduadas como Acompañantes No-Terapeúticos dieron a luz una nueva cooperativa de trabajo, Juntas y Unidas, para prestar servicios toda la ciudad de Rosario. “El trámite ante el Instituto Nacional de Asociatismo y Economía Social (Inaes) nos llevó un año. Cuando juntamos todos los papeles viajamos a Buenos Aires. La anécdota, que hoy nos causa gracia, es que cuando llegamos al Inaes se había caído el sistema y no se podía ingresar el expediente. Nos asustamos mucho, porque nos decían que lo teníamos que dejar y después lo subían. No sabíamos qué hacer, afortunadamente desde el ministerio de la Producción nos ayudaron a resolver el problema y hoy es sólo una anécdota”, cuenta una de las integrantes. Hoy Juntas y Unidas posee una matrícula asignada por el Inaes y por la Dirección Provincial de Cooperativas, y sus integrantes disponen de un espacio de encuentro semanal en la Asociación Civil Programa Andrés Rosario y en el Centro Cultural Casa de las Locas y del acompañamiento de referentes de la comunidad travesti-trans, además de profesionales vinculados al campo de la salud y asesoramiento administrativo.

Reforzar el compromiso

En su carta de presentación la cooperativa invita a toda la ciudadanía a asumir el compromiso para poder concretar convenios de trabajo, espacios de inclusión laboral, y capacitaciones acordes con lo que necesite el mercado. A cambio, ellas se comprometen a trabajar con esfuerzo y dedicación. Es preciso recordar que la formación también se completó en los encuentros de intercambio de experiencias (llamados Tercer Tiempo) del Programa Nueva Oportunidad. “Estamos acá para visibilizar nuestros avances porque queremos y necesitamos trabajar, y nos capacitamos para ello. El Estado ha demostrado un fuerte apoyo a las políticas de inclusión con el Cupo Laboral Municipal, el Cupo Laboral en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Cupo Laboral Provincial, con lo cual consideramos que este pedido viene a reforzar este compromiso”, señalan entusiasmadas. Y no les faltan motivos. La gestión eficiente de políticas públicas inclusivas no es una posibilidad, se impone por necesidad. Y la misma vara le cabe a las distintas organizaciones de la sociedad civil. Una tarea mancomunada posibilitó la conformación de esta unidad productiva diversa, una experiencia emprendedora con modalidad cooperativa cuyo objetivo primordial es potenciar los recursos y posibilidades de cada una a través del trabajo colectivo.

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