Policiales

Crimen en zona noroeste

Broncas barriales: lo mataron un día antes de cumplir los 17

Pancho estaba en la vereda la madrugada de este jueves con una chica cuando pasaron otros dos muchachos: uno de ellos le disparó. Un vecino lo cargó en su auto para llevarlo a un hospital pero murió en el camino. Detrás del crimen, está la difícil historia común de los márgenes de la ciudad


Pancho Ramirez iba a cumplir 17 años. Foto: Facebook

“Antes las broncas se arreglaban a puñetes. Ahora, apretar el gatillo parece más fácil”. Así explicaba un vecino de barrio Stella Maris las razones de la muerte de Pancho Ramírez, un pibe que recibió un disparo en la zona dorsal la madrugada de este jueves, un día antes de cumplir 17 años. El chico había sobrevivido a un balazo en el cuello hace algunos meses. Había retomado la escuela, pero no logró escapar de una compleja trama de broncas y venganzas. Los investigadores apuntan a un grupo rival y aseguran que el asesino está identificado.

Antes de llegar al predio del coqueto Rosario Golf Club, los confines de avenida Juan José Paso están delimitados hacia el sur por la presencia de imponentes chalets resguardados del exterior por rejas y tapiales. Al norte, el lujo da paso a una austeridad digna. Esa barriada de casas bajas se conoce como Stella Maris, una zona a la que los vecinos califican como tranquila, aunque con ciertos reparos: las broncas entre adolescentes, que antaño se dirimían a las trompadas, mutaron en conflictos signados por disparos nocturnos que los habitantes escuchan con miedo y resignación.

Esas complejas relaciones personales marcadas por la construcción de identidad, las broncas que se retroalimentan y el siempre acechante negocio del narcomenudeo sellaron los últimos momentos de Antonio Francisco Ramírez. El adolescente de 16 años, que prefería que lo llamasen por su segundo nombre o por el mote de Panchito, pernoctaba a la una de la madrugada en la cuadra de Maradona al 800 bis con una chica tres años mayor. Cuando gran parte los vecinos dormía, dos pibes que se movían a pie lo abordaron. Un certero disparo en la zona dorsal lo dejó tendido y agonizante en la vereda de un almacén. Los atacantes huyeron corriendo y un vecino auxilió al chico: en su auto intentó trasladarlo a un centro de salud. Panchito murió antes de llegar al lejano Policlínico San Martín, un día antes de cumplir 17 años.

“No escuché nada ni tampoco había sangre en la puerta”, dijo una mujer detrás del mostrador de la granja, un negocio bien equipado en cuyo frente Ramírez encontró a su verdugo, un joven que conocía y los detectives tienen identificado.

Foto: Juan José García

 

Ramírez vivía a sólo dos cuadras de ese lugar, en una modesta casa frente a una capilla en la esquina de Acevedo y José Ingenieros, junto a hermanos, su madre y su padre postrado en silla de ruedas. Allí, pasado el mediodía, tenían pensado velar al chico. Según contaron allegados y vecinos, el adolescente había retomado la escuela secundaria en el turno noche, había atendido una verdulería familiar y no tenía mala reputación en el barrio.

Según el fiscal Miguel Moreno, a cargo de desentrañar el asesinato junto a la Brigada de Homicidios, los dos pibes que mataron a Ramírez están identificados y por la tarde era inminente una orden de detención. “Estamos tratando de establecer los móviles del crimen. Tenemos noticia de que hubo conflictos previos entre la víctima y los presuntos autores”, dijo el funcionario del Ministerio Público de la Acusación. Las broncas ya contaban con un antecedente de sangre: en diciembre, reveló Moreno, Pancho Ramírez había sufrido un tiro en el cuello, del cual se recuperó. “Estamos tratando de establecer si guarda conexión con este hecho”, adelantó el fiscal, quien coincidió con los vecinos en enmarcar el asesinato en un conflicto entre grupos antagónicos formados por jóvenes del barrio.

Un detalle que expusieron los vecinos consultados por  El Ciudadano es que, momentos después de que se llevaran a Ramírez, en el barrio se escucharon al menos cuatro tiros desde un punto incierto pero cercano a la zona de Juan José Paso al 8600.

Un habitante de Stella Maris identificó al grupo rival: “Son unos pibes de acá atrás, de villa La Bombacha”. El dato coincide con el de los detectives: quien disparó sobre Ramírez viviría a sólo dos cuadras de su blanco. Un homicidio previo, al parecer perpetrado por un amigo de Pancho contra un integrante del bando rival, suma complejidad a la trama de venganzas, según un dato que circuló por lo bajo. Otro residente no descartó un trasfondo de comercio minorista de drogas, aunque no dio detalles. “Antes, las broncas se arreglaban a puñetes. Ahora, apretar el gatillo parece más fácil”, resumió sobre el clima reinante en esa zona del noroeste rosarino.

Mataron a un adolescente de un disparo en el noroeste

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