Policiales

Fraude en cajeros rosarinos

Brasileño condenado por integrar banda que clonaba plásticos

La Justicia le dictó tres años de prisión a Wellington Jeanini Tavares Verardo, de 26 años, durante un procedimiento abreviado. Lo consideran parte de una asociación ilícita de extranjeros que cometió 96 golpes en sólo 10 días. Qué es el skimming, y la trama que fue de Salta a Rosario


Un muchacho de 26 años y de nacionalidad brasileña fue condenado en un proceso abreviado este martes a tres años de prisión por clonar tarjetas de débito y vaciar cuentas de trece clientes de las sucursales que tiene el banco Macro en la ciudad, uno de ellos quedó en tentativa. El joven también fue sentenciado, en el acuerdo homologado por la magistrada Silvia Castelli, por asociación ilícita ya que el fiscal de la Unidad de Cibercrimen, Matías Ocaris, probó que forma parte de una banda de extranjeros que cometieron unos 96 golpes entre el 10 y el 20 de noviembre del año pasado .

Wellington  Jeanini Tavares Verardo, de 26 años,  es oriundo del estado de Minas Gerais, en Brasil. Lo apresaron en febrero pasado junto a Diego Silva Do Prado, de 28, en la provincia de Salta. Los uniformados pescaron a la dupla cuando retiraban el aparato que clona las bandas magnéticas de las tarjetas de débito de un cajero automático en la capital salteña.  Con la información digital obtenida, vaciaban las cuentas de los usuarios.

Las fotos de los dos sospechosos llegaron a la Unidad de Cibercrimen en Rosario y hubo sorpresa: el fiscal Ocaris los identificó como quienes –junto a un tercero que ya había sido detenido– habían incursionado en el mismo fraude en la ciudad en noviembre de 2017. Por eso, pidió que los trasladen. La audiencia imputativa para Wellington, Diego y Alexandro José O., de 41 años, fue el 9 de marzo. La jueza María Melania Carrara imputó al trío por los delitos de defraudación calificada por el uso de tarjeta de crédito falsificada, falsificación de moneda y asociación ilícita.

El mayor de los acusados había caído el 20 de noviembre de 2017. Fue en una circunstancia similar a la de Salta: personal de seguridad de la entidad financiera lo sorprendió colocando el dispositivo clonador en el cajero del banco Macro de bulevar Oroño al 200.

Para esa fecha, Ocaris había identificado a siete ciudadanos brasileños que cometieron casi un centenar de hechos de “skimming” –robo de datos informáticos de los plásticos para cometer fraude– entre el 10 al 20 noviembre pasado. Siempre en cajeros de sucursales del Macro en Rosario. Entre los siete estaban los del trío atrapado.

En estos ocho meses, Diego Silva do Prado firmó un procedimiento abreviado donde se lo condenó  a tres años de prisión por los mismo delitos que a Wellington, describieron los voceros judiciales.

Wellington quedó detenido hasta este martes, fecha de la audiencia donde la jueza Castelli homologó el acuerdo entre las partes. Con traductora de por medio, el muchacho representado por el defensor público, Ariel González Zevallos, firmó la condena a tres años de prisión efectiva por defraudación calificada por el uso de tarjeta de crédito falsificada con falsificación de moneda y asociación ilícita cometidos a 13 clientes de dicha entidad.

Esos casos ocurrieron entre los días 4 de noviembre y 17 de noviembre de 2017 en  las sucursales bancarias de: bulevar Oroño al 200, Córdoba al 1000, 1800 y 1900; San Lorenzo al 1300; Italia al 900; avenida Pellegrini al 1400 y Santa Fe al 1200. Además, se le sumó otro hecho en calle Bompland al 300, ocurrido en la provincia de Misiones.

Skimming: ¿Cómo hacen?

La Unidad Fiscal Especializada en Cibercrimen y Armas de fuego fue creada hace poco más de un año y uno de sus objetivos fue centralizar las causas relacionadas con desfalcos a través de la clonación de tarjetas de crédito y débito. Los fiscales Matías Ocariz y Lucas Altare son los titulares y explicaron en diálogo con El Ciudadano: que la unidad cuenta con unas 1200 filmaciones de personas instalando estos dispositivos o usando tarjetas clonadas.

Durante 2017, los investigadores detectaron cuatro bandas –tienen la particularidad de que la mayoría de sus integrantes son extranjeros y operan en diferentes provincias–, las cuales cometieron un desfalco por 4 millones y medio de pesos.

En base a esta información, los fiscales determinaron cómo actúan: colocan un dispositivo en la ranura de ingreso de la tarjeta y lo dejan por unas 2 horas. Esa herramienta permite clonar la información que contienen las bandas de las tarjetas de crédito o débito. Además, instalan una microcámara que pegan sobre el teclado del cajero para obtener las claves bancarias. La cámara cuenta con un router wifi, lo que permite a los estafadores ver desde sus celulares la gente que pasa por los cajeros intervenidos. Con los datos obtenidos, hacen compras por internet o realizan extracciones de dinero en efectivo. El dinero lo sacan desde otros cajeros y van sustrayendo montos menores que van de mil a cuatro mil pesos.

Cuando agotan esa instancia, hacen transferencias por 10 mil, 15 mil y hasta 25 mil pesos. En general, a las transferencias las realizaron a cuentas clonadas, muchas veces de Buenos Aires, detallaron los investigadores.

Recomendaciones para clientes

  • Prestar atención al momento de realizar la transacción.
  • Observar el cajero debido a que usualmente se puede distinguir la microcámara pegada sobre el teclado.
  • El dispositivo que va en la ranura de la tarjeta es del mismo color, pero existe una luz entre el aparato y el cajero.
  • Otro consejo es cubrir con la mano el teclado al ingresar la clave de usuario y chequear constantemente los movimientos bancarios de las cuentas.

 

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