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Primera vuelta

Brasil: Bolsonaro ganó cómodo pero habrá balotaje con Haddad

El diputado ultraderechista ganó este domingo por amplio margen la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, pero deberá medirse en una segunda vuelta el 28 de octubre próximo con el candidato del Partido de los Trabajadores y delfín del ex presidente Lula da Silva


El candidato ultraderechista ganó con holgura, pero habrá segunda vuelta en Brasil.

El ultraderechista Jair Bolsonaro ganó por amplio margen la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, pero deberá medirse en el balotaje del 28 de octubre con el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y delfín del ex presidente Lula da Silva, Fernando Haddad.

Con casi el 86% de las urnas escrutadas, Bolsonaro, un ex capitán del Ejército que basó su campaña en la homofobia, la misoginia y el racismo, sumaba este domingo el 47,60% de los votos, frente al 27,24% de Haddad, designado candidato del Partido de los Trabajadores (PT) por el encarcelado Lula.

Nostálgico de la dictadura militar, Bolsonaro, de 63 años, se alzó con el triunfo, pero no llegó a la mitad más uno que requería para ganar en primera vuelta. Lejos, en tercer lugar, quedó el centroizquierdista Ciro Gomes, con el 12,45% de los sufragios.

A pesar de las movilizaciones de millares de mujeres contra la candidatura de Bolsonaro bajo el lema #EleNao, creció su preferencia entre las mujeres y afrodescendientes, especialmente en el nordeste, una zona de preferencia del PT. Fenómeno que algunos atribuyen al apoyo que recibió el ex militar de parte del obispo Edir Macedo de la Iglesia Universal.

Bolsonaro no es un personaje nuevo en la política brasileña. Tiene 63 años y es diputado federal por Río de Janeiro desde 1991. Había ganado cierta fama en 1986, cuando era capitán del Octavo Grupo de Artillería de Campaña y escribió en la revista Veja un artículo en el que reclamaba por los bajos salarios militares.

Fue arrestado por insubordinación, pero el Superior Tribunal Militar lo absolvió dos años más tarde. Así concluyó su carrera castrense y comenzó la política, aunque casi siempre en los márgenes del sistema. Como en Brasil se puede votar a candidatos individuales en las elecciones legislativas, su discurso de extrema derecha le alcanzaba para renovar su banca con el voto de los cariocas más conservadores, pero no para ser una figura relevante.

Cobró mayor visibilidad a partir de 2003, con la llegada a la presidencia de Lula da Silva, de quien fue un opositor radical. Ese mismo año protagonizó en los pasillos del Congreso una escandalosa discusión con la diputada Maria do Rosário, del PT, que lo acusó de ejercer violencia contra las mujeres.

Sin embargo, la crisis económica y política que sufre Brasil desde el golpe de Estado contra la ex presidenta Dilma Rousseff abrió la cancha a un candidato que llegaba desde afuera de la política. El ajuste del nuevo presidente Michel Temer también lo ayudó.

Pero su mayor crecimiento en la intención de voto llegó tras sufrir una puñalada el 6 de septiembre pasado en un acto de campaña en Minas Gerais, que puso en riesgo su vida.

Para ganar en segunda vuelta, debe lidiar con un pasado en el que vertió declaraciones misóginas, homofóbicas y racistas. Por eso en su último video de Facebook intentó suavizar su discurso y prometió gobernar “inclusive” para los ateos y para los gays.

“Gobernaremos para todos, independientemente de su fe religiosa, inclusive para quien es ateo. Gobernaremos para todo el mundo, para los gays incluso, que hay gays que son padres, que son madres”, afirmó.

 

Haddad busca alianzas

 

Inmediatamente después de votar, Haddad ya imaginaba el resultado y se esperanzó de cara a la segunda vuelta. “Habrá más tiempo para comparar los proyectos y diferenciar las propuestas de los candidatos. Son dos proyectos tan diferentes que va a ser más fácil elegir en la segunda vuelta”, dijo el candidato del PT.

El delfín de Lula sabe que deberá teje alianzas con otros partidos para vencer a Bolsonaro. Ambos tienen un alto índice de rechazo. “Buscaremos ampliar las alianzas más allá de los partidos. Este momento exige que extendamos nuestras manos a los brasileños que, independientemente de los partidos, quieran contribuir a la reconstrucción democrática de nuestro país”, dijo Haddad.

La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en Gomes, que fue ministro de Integración Nacional de Lula y consiguió más de 12% de los votos.

Haddad recordó este domingo que como ministro de Educación de Lula trabajó junto a la ecologista Marina Silva y el centroderechista Henrique Meirelles, que presidió durante esa época el Banco Central. Ambos obtuvieron en torno a 1% de los votos, que a la hora de sumar pueden ser importantes.

Gomes, en declaraciones a la prensa, dijo que discutiría con los líderes de su partido la posición en la segunda vuelta, pero adelantó ya un posible apoyo al PT: “Haré lo que hice toda mi vida, que es luchar por la democracia y contra el fascismo”.

 

El fracaso de Temer

 

La impopularidad del presidente Temer quedó plasmada en las urnas. El establishment político que dio el golpe de Estado contra Dilma Rousseff no logró instalar a ninguno de sus candidatos con chances para el segundo turno.

Ni el oficialista Henrique Meirelles del MDB, ni el aliado gubernamental Geraldo Alckmin del PSDB, ni Ciro Gomes, del PDT estuvieron cerca del segundo lugar.

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