Policiales

Ataques mafiosos

Boliches de Pichincha en la mira: buscan el móvil de la saga de balaceras

Fiscalía y Ejecutivo sospechan que la agresión contra el bar Alabama se funda en una disputa de "negocios de la noche" entre bandas que lavan dinero en locales de este tipo. Y los voceros del caso dicen que aún no logran desentrañar por qué se dieron los otros dos tiroteos, contra Blacklist y Jimmy


Luego de que fuera incautado el auto desde el cual se produjeron las dos balaceras del último sábado por la noche en bares de Pichincha trascendieron detalles sobre la principal hipótesis que manejan Fiscalía y Ejecutivo sobre esta saga violenta: pudo haber sido un diferendo de la banda de Los Monos con quien gerencia el boliche Alabama, quien según fuentes del caso, está procesado en un caso narco: la operación Guaraní.

Como en ese expediente está involucrado Facundo “Macaco” Muñoz, integrante del clan Bassi, histórico enemigo de Los Monos, una presunción es que los tiros se dieron en el marco de la ola de venganza que siguió al crimen de Claudio “Pájaro” Cantero y que provocó el asesinato de familiares de quienes fueron enjuiciados y absueltos por su asesinato, incluso los padres del propio Muñoz y de Luis “Pollo” Bassi y Milton Damario. O bien por un diferendo de los llamados negocios de la noche, donde según los investigadores suele lavarse dinero narco.

Como definió un investigador consultado para esta nota: “Hay movimientos raros en el mundo de la noche y todos, todos, o son de alguien oscuro o le tienen que pagar sí o sí a alguien oscuro para poder funcionar”. Como en una remake del pasado histórico de mafias en Pichincha, esta trama del siglo XXI parece resurgir en ese mismo barrio, pero ahora en clave narco.

A partir de los testimonios recogidos aquella noche, se supo que el boliche Alabama (ex Nenina, Riccheri 12 bis) estaba cerrado al público al momento de la balacera, por supuestas refacciones, pero dentro se celebraba una fiesta privada. A las 22 del último sábado, desde auto BMW blanco, apenas doblaron al norte desde Brown, descerrajaron una ráfaga de plomo con armas automáticas, que pudo ser una ametralladora o bien una 9 milímetros de gatillo celoso, sin herir a nadie pero desatando el pánico en la cuadra. Al momento de llegar a la esquina de Güemes, el cartel de otro bar, Blacklist, también recibió un disparo. Nadie de este local se dio cuenta de la situación, contaron parroquianos que estaban sentados afuera en el bar de enfrente, y debieron refugiarse al divisar el BMW. Un cadete que había atinado a pasar en moto por la cuadra, en la misma dirección que el auto, se tiró al piso en la ochava al escuchar el último tiro.

La Fiscalía y los detectives a cargo de desentrañar esos ataques llegaron al dueño de Alabama. Un treintañero identificado como Matías H., de quien tras una consulta con la Justicia federal se supo que fue detenido, y luego procesado en abril de 2016 en la llamada operación Guaraní. Esa vez la Policía Federal se incautó de 100 kilos de marihuana ocultos en un utilitario. Ese cargamento, se supo después, era parte de un engranaje comandado desde la cárcel por Macaco Muñoz, un villagalvense ladero del Pollo Bassi: ambos estuvieron en el banquillo acusados de matar al Pájaro Cantero.

A su vez trascendió que Matías H. posee domicilio legal donde se encuentra el boliche Brit Pub, en Maipú 555. Pero los investigadores no pusieron el foco sólo en él, al fin y al cabo una víctima de la balacera. Otro de los nombres en danza es Mario Gustavo P., un relacionista público de boliches que regenteaba un local de ropa y tatuajes en Puerto Norte. Este hombre fue detenido el 12 de marzo pasado en la estación de servicios de España y Rioja con una encomienda de más de 10 kilos de marihuana, lo que le valió un procesamiento en la Justicia federal con prisión preventiva. Mario Gustavo P., además, estuvo al frente de Alabama cuando se llamaba Nenina, dijeron investigadores.

Por el ataque a Alabama y Blacklist, este martes por la noche la división Inteligencia de PDI localizó un BMW blanco en Constitución y Virasoro. Dentro, los pesquisas hallaron vainas nueve milímetros (ver nota). Se confirmó que el coche de alta gama fue robado en Buenos Aires y la chapa patente que usaba fue sustraída en Córdoba.

A los investigadores todavía no les cierra el tiro contra Blacklist. “Tal vez fue sólo para amedrentar”, dijo un detective. Tampoco dónde entra en este rompecabezas la balacera a Jimmy, de Brown y Riccheri (casi en diagonal con Alabama), perpetrada al filo de la medianoche del domingo, unas 24 horas después de Alabama y Blacklist. Los socios Martín Miglietta y Rodrigo Linares sostuvieron ante la prensa no encontrar razones para un ataque como el que sufrió un vidrio del local y que por poco alcanza a una moza.

Un detalle que llamó la atención por la coincidencia en los nombres que surgieron tras las balaceras, es que Miglietta prestó declaración testimonial, en 2012, en la causa por la que fue condenado Luis “Pollo” Bassi por el homicidio del barrabrava de Newell’s Juan Pablo Colasso. Según consta en el expediente, dos días antes de que lo mataran, Colasso se tiroteó con Bassi frente a Torino Motos, una concesionaria a nombre de Miglietta en Eva Perón y San Martín, en Villa Gobernador Gálvez. El local sufrió roturas de vidrieras por los balazos y por eso el empresario debió declarar, aunque dijo no saber quién efectuó los disparos. “Tal vez es una casualidad del destino –dijo un investigador– pero que no deja de llamar la atención en esta trama”. Por el ataque con el bar Jimmy, los investigadores buscan otro auto, marca Volskswagen y color gris.

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