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Mucho más que el edificio del Concejo

Bartolomé Vasallo, historia de un médico filántropo

Un 6 de febrero de 1943 fallecía en Rosario el doctor Bartolomé Vasallo, médico cirujano que, por su noble trayectoria, la sociedad en la que vivió la mayor parte de su vida le atribuyó post mortem el grado social de filántropo.


Un 6 de febrero de 1943 fallecía en Rosario el doctor Bartolomé Vasallo, médico cirujano que, por su noble trayectoria, la sociedad en la que vivió la mayor parte de su vida le atribuyó post mortem el grado social de filántropo. Un merecido homenaje para quien, desde su radicación en la ciudad en 1898 y perfeccionamiento en Francia, ofreció a los hospitales locales su maestría y trabajo de notable eficacia que en excelente artículo se resume en Revista Médica de Rosario (1). Si bien su principal actividad y el principio de su vida fue la medicina, también demostró su capacidad de producir bienes sin base hereditaria de su humilde familia y, con su producto, forjarse una posición económica evidenciada en la propiedad de varias estancias. De esta conjunción de médico y estanciero emanaron sus aportes en donaciones, principalmente en su ciudad natal, Gualeguay, y otras de la provincia de Entre Ríos. Rosario también los recibió para el Hospital Provincial, que entonces era de Caridad de la sociedad de Beneficencia, entidad madre de la caridad en la ciudad de la que fue miembro su esposa Justa Pastora Edelmira Quintana Rom. Pero en nuestro medio se identifica y se honra su recuerdo en el edificio sede del Concejo Municipal, llamado Palacio Vasallo.

El magnífico edificio fue donado a la Municipalidad con todo su acervo artístico interior para ser destinado al Museo Vasallo, y testamentado el día anterior a su fallecimiento. Legado de importancia cultural para la ciudad, años después fue desviado hacia aspectos políticos institucionales. La valoración de la donación original e incluso el nuevo destino, excepto el remate de las obras de arte, es sin dudas de importancia. Pero en el contexto de la magnitud de su legado, sin intención valorativa de unos y otros, las donaciones dirigidas a instituciones fraternales y hospitales tienen un carácter humanitario digno de ser destacado.

De acuerdo con la comisión que administra el Legado Vasallo para Gualeguay, el testado general contenía beneficios para nueve instituciones en el país, entre las cuales había entidades de Gualeguay. Esta localidad recibiría el usufructo del campo El Atalaya, de 3.246 hectáreas, ubicado en el distrito Pajonales, Departamento Victoria: un 50 por ciento para la Sociedad de Beneficencia del Hospital San Antonio, el 25 por ciento para el Asilo de Menores San José y el otro 25 por ciento para la Municipalidad.

Otra ciudad entrerriana, Concepción del Uruguay, recibió para la actual Universidad de Concepción del Uruguay –ex Asociación Educacionista La Fraternidad– la explotación de la Estancia El Sauce, de 9.800 hectáreas, que tuvo que ceder en parte –en acuerdo con herederos naturales– por no cumplir con todos los requisitos exigidos.

De meteoritos y remates

También hubo otras donaciones: una muy original y otra de carácter inmobiliario. La primera está relacionada con sus múltiples propiedades en campos de la provincia de Santiago del Estero. Se trata de la Estancia El Rosario, en zona limítrofe con Chaco, en el área conocida como Campo del Cielo que abarca ambas jurisdicciones por haberse encontrado gran cantidad de meteoritos.

Uno de ellos, El Toba, de 4.210 kilos, que como una donación más de Vasallo se encuentra en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires.

La llamada inmobiliaria está relacionada con una característica de las familias “distinguidas” de Rosario, la construcción de hermosas residencias en las sierras de Córdoba. No podía faltar en ese contexto la de Vasallo, en La Cumbre. Quizás haya sido la más espectacular desde el punto de vista cuantitativo –por su amplitud– y arquitectónico, ya que tomó el nombre de El Castillo o El Fuerte por sus almenas, de los que hay otros de este estilo en el valle de Punilla. Fue construida por el arquitecto Emilio Maisonnave padre en 1920. Después de unos años de gozar vacaciones, lo donó a la Municipalidad de La Cumbre. A esta construcción le siguió el remate por el costo de mantenimiento y una larga historia.

Bartolomé Vasallo nació en Gualeguay, Entre Ríos, el 11 de diciembre de 1874. Después de una educación elemental en su ciudad natal, cursó el nivel secundario en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, alojándose como “interno fraternal” en la Asociación Educacionista La Fraternidad (2). Se inscribió en la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires recibiéndose de médico en 1896. Dos años después, se radicó en Rosario.

El 26 de febrero de 1921, se casó con la viuda de un médico francés. La mujer, nacida en Buenos Aires, falleció el 30 de marzo de 1942, un año antes que él. Vasallo ha sido homenajeado por el Concejo Municipal y por la Cámara de Diputados de Santa Fe.

(1) N° 178 año 2012. Artículo de Sebastián Alonso. Puede leerse en PDF en internet.

(2) Institución fundada por alumnos y profesores del famoso colegio con el objetivo de brindar alojamiento a estudiantes provenientes de diferentes sitios del país y del exterior ante la supresión, en 1876, de 48 becas provinciales. La entidad está vigente en la Universidad de Concepción del Uruguay.

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