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Cataluña violenta

Barcelona: furia, frustración y deseo de cambio detrás de las barricadas urbanas

Encapuchado y con un palo en la mano, un joven independentista catalán que pide el anonimato mientras coordina una barricada en Barcelona asegura que se está "luchando por la democracia" en las protestas que tienen en jaque a Cataluña y agudizan el conflicto con el gobierno de España


Encapuchado y con un palo en la mano, un joven independentista catalán que pide el anonimato mientras coordina una barricada en Barcelona asegura que se está “luchando por la democracia” en las protestas que tienen en jaque a Cataluña y agudizan el conflicto con el gobierno de España.

Este joven tiene 20 años y el viernes pasado, en el día más violento de la última ola de protestas en Cataluña, contó a Télam que él y sus amigos que lo ayudaban a mover los contenedores no habían participado nunca antes de enfrentamientos de este tipo con la Policía.

Pero ahora sostiene que a los independentistas no les “queda otra opción”.

“Hemos crecido viendo a nuestros padres protestando pacíficamente, hemos ido a manifestaciones pacíficas y la respuesta siempre fue ‘no’ y represión”, subrayó. “¿Qué vamos a hacer cuando a nuestros políticos los condenan a 13 años de prisión por poner unas urnas? ¿Quedarnos de brazos cruzados?”, se preguntó en alusión a las penas de cárcel dictadas por el Tribunal Supremo de España
a los líderes del proceso de secesión de 2017.

No muy lejos, otro joven encapuchado realizaba una pintada en la vidriera de una tienda de ropa que reza: “Esto no va de independencia”.

En otra pintada afirmaba que los motivos detrás de sus gritos enfurecidos y los insultos contra la Policía no se agotan solo en una reacción a la represión de los últimos días, la de mayor magnitud en años en la capital
catalana.

“Protestamos por la libertad del ser humano: por una educación libertaria, solidaria, e igualitaria. Por una economía al servicio del pueblo
trabajador, El estado lo impide y nos ataca. Nosotros contraatacaremos”, escribió en la pared.

Vestido completamente de negro y con la mascara de una calavera, otro joven de 18 años -que elige identificarse como Joan- explicó a Télam que no es “independentista, sino antifascista” y que lucha “contra la opresión” de su pueblo, el catalán.

“Seguimos a los que están adelante, que tienen algo más de experiencia que nosotros y también son antifascistas”, aseguró en relación a los jóvenes que están en la primera línea de los choques con la Policía y marcan el ritmo de esta última escalada de protestas y violencia callejera.

“Somos de aquí, catalanes, y no hay líderes ni nada por el estilo”, aclaró con sarcasmo.

En los últimos días, el gobierno español y varios medios locales insistieron en que los grupos radicales siembran el caos en Cataluña, sobre todo Barcelona,- responden a un “mando” que los coordina.

Los servicios de seguridad también alertaron de la llegada de grupos antisistemas de otros países, como Alemania, Italia y Austria, pero todavía no se informó de que ningún detenido en las protestas fuera extranjero.

El perfil de estos jóvenes es de personas que en su gran mayoría no tienen antecedentes penales, según fuentes judiciales.

No obstante, el gobierno español asegura, en base a información de las fuerzas de seguridad, que los manifestantes más radicales de Barcelona actúan de forma muy coordinada, empleando técnicas de “guerrilla urbana” y que “están preparados en el ejercicio de la violencia”.

“Es gente que sabe lo que hace”, destacó el ministro del Interior español, Fernando Grande Marlaska, quien el sábado se trasladó a Barcelona para ver con sus propios ojos el operativo de seguridad.

Después de cuatro días de caos, protestas, saqueos, disturbios y represión el balance oficial es de más de 500 heridos y cerca de 200 detenidos.

Marlaska señaló como responsables de la violencia a los Comité de Defensa de la República (CDR), grupos vecinales sin liderazgo que defienden la desobediencia y avanzar en la ruptura unilateral con España, con el apoyo de la izquierda secesionista y anticapitalista.

Entre los manifestantes que van al choque hay perfiles diferentes, desde jóvenes -algunos muy jóvenes- que se radicalizaron en el entorno independentista, hasta los que se sienten excluidos, sin oportunidades y creen que es necesario un cambio que se puede canalizar mediante el conflicto de secesión catalán.

Una característica común es que no tienen miedo.

Aunque lamenta que los contenedores en llamas molesten a los vecinos, otro joven manifestante que se identifica como Albert dice que “hay cosas peores como perder un ojo por un impacto” de las balas de goma disparada por la Policía”, como sucedió en estos días.

“Quizás es violencia, pero nos estamos defendiendo de la violencia que tenemos alrededor. El Estado no nos escucha, solo reprime. A la mierda el Estado”, dice otro joven enfurecido a su lado, antes de sacarse una “selfie” frente a un contenedor en llamas.

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