Política

Vínculo estrecho

Bangladesh: Perón, fútbol y una apuesta geopolítica del Gobierno argentino

La reapertura, después de casi medio siglo, de una embajada argentina en la capital de Bangladesh, constituye una apuesta geopolítica y de expansión de exportaciones del Gobierno nacional, que tendrá su puntapié inicial con el viaje que realizará a ese país el canciller Santiago Cafiero


Juan Martín Porto
La reapertura, después de casi medio siglo, de una embajada argentina en la ciudad de Daca, capital de la República Popular de Bangladesh, constituye una apuesta geopolítica y de expansión de exportaciones del Gobierno nacional, que tendrá su puntapié inicial con el viaje que realizará el próximo 27 de febrero a ese país el canciller Santiago Cafiero.

La visita de Cafiero a la ciudad situada a orillas del río Buriganga –la primera que hace un ministro de Relaciones Exteriores sudamericano– representa un hecho “significativo para la geopolítica argentina”, dada la posición estratégica de Bangladesh, en el cruce de Asia del Sur, Asia del Este y el Sudeste asiático.

Acompañado por una delegación de empresarios, Cafiero llevará adelante la inauguración de la sede diplomática en ese país y desarrollará una agenda de promoción comercial y de inversiones.

Fuentes de la Cancillería remarcaron que la reapertura de la sede en Bangladesh, nación con la que Argentina tiene medio siglo de relaciones diplomáticas, servirá como base para la posibilidad de “ampliar” el comercio bilateral con el octavo país más poblado del mundo, que cuenta con un mercado de más de 170 millones de habitantes.

Argentina fue uno de los primeros países que reconoció la independencia del país sudasiático, que en marzo de 1971 declaró su autonomía del dominio británico, pero que fue defendida durante los siguientes nueve meses con un saldo trágico de millones de asesinados y un pueblo hambreado.

El expresidente Juan Domingo Perón habilitó la primera representación diplomática el 30 de octubre de 1973, cuando Bangladesh era apoyada por la India y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y era símbolo de los países No-alineados, para concretar, el 18 de enero de 1974, la apertura de la embajada argentina en la ciudad de Daca.

El fuerte vínculo entre las dos naciones y sus pueblos también estuvo marcado por el gesto de solidaridad que tuvo Argentina cuando, en marzo de 1974, ofreció donar arroz, manzanas y trigo a raíz de la inundación que azotó a Bangladesh, por lo que, de acuerdo a un informe de la Dirección de Asia y Oceanía de Cancillería argentina, el Gobierno peronista de entonces rápidamente activó el comercio de granos.

Pero solo cuatro años después, una decisión de la última dictadura militar que azotó a la Argentina (1976-1983) cambió el rumbo de la relación bilateral: en 1978, por orden del entonces Gobierno de facto de Jorge Rafael Videla, y mediante el decreto 3755 publicado el 15/12/1977, la embajada argentina en Daca fue cerrada bajo el pretexto de restricciones de carácter presupuestario, aunque la decisión –según consideran hoy en ámbitos diplomáticos– tenía un ADN antiperonista y “pro occidental y cristiano”.

Histórico lazo cultural del vínculo

Más allá de las cuestiones de carácter geopolítico, el vínculo entre ambas naciones tiene un histórico lazo cultural que estuvo marcado por la visita que, en 1924, hizo a Buenos Aires el premio Nobel, poeta, filósofo, dramaturgo y autor de himnos y canciones populares de la India y Bangladesh Rabindranath Tagore, y durante la cual escribió más de 20 poemas y trabó amistad con la escritora argentina Victoria Ocampo.

Esa visita significó un hito y profundizó los estudios de la región del subcontinente asiático en suelo argentino.

Décadas más tarde, en el marco de la guerra de independencia de Bangladesh en 1971, la Argentina jugó un rol muy importante en la Organización de las Naciones Unidas para poner fin al conflicto. Argentina fue uno de las primeras naciones en reconocer la naciente República Popular de Bangladesh y en abrir una embajada en Daca estableciendo las relaciones diplomáticas el 25 de mayo de 1972.

El acercamiento entre ambos pueblos se profundizó de la mano del fútbol, particularmente, a través de la figura de Diego Armando Maradona en el Mundial México 1986 y su histórico gol a los ingleses, con el cual el pueblo bangladesí se vio fuertemente identificado, por motivos ligados, en parte, al pasado colonial del país asiático.

Desde entonces, el pueblo bangladesí está teñido de celeste y blanco y apoya a la Selección Argentina.

Durante la celebración del Mundial Qatar 2022, muchos rumores e informaciones se vertieron sobre este país: se dijo que aman a la Argentina por el odio al colonialismo británico (estuvieron bajo su órbita hasta el 26 de marzo de 1971) y por las hambrunas cuyo origen es atribuida a gobiernos ingleses, o que vieron en los goles de Maradona ante los ingleses una venganza ante esos sufrimientos.

El Mundial y los festejos
La obtención de la tercera Copa del Mundo por parte de Argentina, en manos de Lionel Messi y los demás integrantes del equipo, produjo masivos festejos en Bangladesh, donde la primera ministra envió sus felicitaciones al presidente argentino.

El mandatario Alberto Fernández le agradeció a la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, y llamó a “profundizar” el vínculo entre ambas naciones.

Claro está que, más allá de los vínculos afectivos entre ambos pueblos, la reapertura de la embajada en Daca responde a una estrategia geopolítica y comercial.

Los datos económicos del comercio bilateral con Bangladesh durante el 2022 arrojaron un saldo de USD 765 millones.

Las exportaciones nacionales alcanzaron en ese período USD 742,9 millones, mientras las importaciones desde Bangladesh totalizaron USD 22,1 millones, intercambio que evidenció un superávit comercial para Argentina de USD 720,8 millones.

El Gobierno nacional no pierde de vista la necesidad de productos agroindustriales que muestra Bangladesh y que representa una oportunidad para las exportaciones argentinas en un mercado donde tiene una baja participación.

Con esos datos en la mira y el amplio crecimiento de las exportaciones que evidencia este destino superavitario para la Argentina. en abril del año pasado se inició, entonces, el expediente para la reapertura de esta sede diplomática en Daca, en el marco de la estrategia comercial que impulsa Cafiero.

Lo que se busca es “diversificar el comercio y la oferta exportable argentina, centrada actualmente en aceites, cereales, harinas y pellets de soja, en vistas a satisfacer la demanda creciente del mercado bangladesí, un territorio de 170 millones de personas”, remarcaron  desde el Palacio san Martín.

Se pretende, además, promover la cooperación en el ámbito deportivo, satelital, ayuda humanitaria y gestión de desastres.

El 9 de febrero pasado, mediante el Decreto 67/2023, el Gobierno nacional anunció oficialmente la reapertura de la embajada argentina en Bangladesh y dejó sin efecto la jurisdicción diplomática concurrente que era ejercida desde la sede diplomática que tiene el país en la República de la India, en Nueva Delhi.

En sus fundamentos, el decreto afirma que la reapertura de la representación argentina en Bangladesh “refleja el interés mutuo de fortalecer la cooperación entre ambos pueblos y permitirá propiciar nuevas corrientes de intercambio comercial y cultural en el marco de una profundización de los vínculos”.

Dos días antes del anuncio oficial, Cafiero había recibió en su despacho a la embajadora de Bangladesh en Brasilia –con concurrencia en Argentina–, Sadia Faizunnesa, a quien le confirmó su visita el próximo 27 de febrero.

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