Edición Impresa, Policiales

Audiencia imputativa

Banda imputada por entraderas y asaltos a comercios

Acusaron a los 6 detenidos el lunes pasado por cinco del medio centenar de atracos por los que están sospechados y también por asociación ilícita.


Los seis sindicados integrantes de la banda dedicada a cometer entraderas y asaltos a comercios desbaratada esta semana fueron imputados ayer por asociación ilícita y por cinco del medio centenar de asaltos por los cuales están investigados. Las medidas cautelares se conocerán el martes próximo, salvo la del mayor de los imputados, de 71 años, quien recibió preventiva sin plazo.

La audiencia imputativa estuvo presidida por el juez José Luis Suárez y la acusación corrió por cuenta de las fiscales Viviana O’Connell y Lorena Aronne (ésta de la Fiscalía de Casilda). Fueron acusados formalmente Mario Resta, de 46 años (como jefe de la asociación ilícita); Romina Machuca (de 28), Jesús Acosta (de la misma edad), Rogelio Sequeira (71); Natalio Pieroni (39) y Aldo Vallejos (37), estos dos últimos mecánicos de Zavalla. En esta instancia, las fiscales explicaron que tras una investigación que comenzó hace cinco meses con la recolección de pruebas por parte de su par Verónica Caíni se pudo entrecruzar información que derivó en los 13 allanamientos del lunes pasado. En el operativo, uno de los buscados, identificado como Mauro Zárate (de 40 años) fue asesinado de un tiro por la espalda en un hecho del cual todavía no se determinó la mecánica y que tuvo como protagonistas a cuatro policías de Infantería.

Asociación ilícita

O’Connell y Aronne describieron que, si bien hay por lo menos cuatro prófugos, la pesquisa pudo recolectar pruebas que acrediten a Mario Resta como líder de la asociación ilícita dedicada a golpear en domicilios particulares, aunque en unos pocos casos el blanco fueron comercios. “Resta siempre se quedaba afuera de los lugares, con un celular daba órdenes sobre los movimientos que tenía que realizar la banda y con el handy, que tenía sintonizada la frecuencia policial, alertaba sobre los movimientos de la Policía”, describieron.

Las fiscales ubicaron a Romina Machuca –hermana del prófugo líder de los Monos conocido como Monchi Cantero– como integrante de la asociación ilícita y determinaron que era la encargada de realizar la inteligencia previa a los golpes. La investigación la señaló como la persona que acompañaba a Resta mientras daba directivas en el exterior de los domicilios asaltados.

Por su parte, Sequeira, cuñado del líder de la banda; Acosta –quien tenía pedido de captura de la Justicia federal–; Vallejos y Pieroni fueron sindicados con diferentes funciones pero como personal estable del elenco de la banda, mientras que los prófugos tuvieron una participación fluctuante en los hechos, según la acusación.

O’Connell brindó detalles de cada de una de actuaciones que tuvieron los integrantes. La imputación en todos los hechos fue robo calificado, agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no fue acreditada, agravado por cometerse en poblado o en banda y privación ilegítima de la libertad.

Inmobiliaria, casa, rotisería

En el primer caso, la investigación ubicó a Resta y Acosta, quienes con dos o más personas irrumpieron en una inmobiliaria de Rondeau al 1300, redujeron a los empleados y se fueron con 250 mil pesos.

El segundo ocurrió el 7 de enero pasado en una casa de Méndez al 300 (barrio Godoy), cuando Acosta y un hombre que está prófugo ingresaron a la vivienda y tras maniatar a la propietaria huyeron con 27 mil pesos en un auto rojo con vidrios polarizados. Resta estaba fuera con handy y celular, según la Fiscalía.

A su vez, en el tercer golpe descrito, a la rotisería Noelia de San Luis al 5000 el 29 de enero, estuvieron Resta, Acosta, Machuca y Diego Fernández (de 41 años y domiciliado en Pérez). Este último hombre en realidad fue el primer detenido e imputado en esta causa, el mismo día del asalto, y a partir de quien se disparó una de las puntas de esta pesquisa.

En el robo a la rotisería, la Fiscalía describió que Machuca fue la encargada de hacer la inteligencia; Acosta y Fernández ingresaron, amenazaron con armas a los propietarios y consiguieron 50 mil pesos. Ese día, una víctima huyó descolgándose por una ventana del primer piso, llamó a la Policía y Fernández fue apresado cuando corría para subirse al auto que estaba de campana.

En este asalto, el rol de Resta quedó clarificado tras una desgrabación de una escucha. El hijo de Fernández lo llamó y éste contestó: “Me comunico con el abogado. No te preocupés que estamos todos unidos. Cualquier cosa me llamás o te comunicás con los chicos”, describió la fiscal los dichos del líder.

Una vivienda y una joyería

El cuarto hecho fue una entradera ocurrida el 14 de marzo pasado en pasaje Wilson al 2800, donde el propietario de esta vivienda de barrio Parque fue interceptado cuando salía. En ese momento, Acosta lo obligó a reingresar y lo amenazó con un arma para que entregara el dinero. La víctima le dio 8 mil pesos y todos los objetos de electrónica de la casa, los que cargaron en el Ford Focus de la víctima.

Según la acusación, la banda usó el Focus en el quinto golpe atribuido, a la joyería Cantarini de Casilda. Ocurrió en la mañana del 26 de marzo pasado en el local de Casado al 2500. A ese lugar, Sequeira, Zárate (muerto en los allanamientos) junto con tres hombres que están prófugos, con Resta en las inmediaciones, irrumpieron y saquearon el local del joyero, quien consideró las pérdidas como millonarias.

Una vez que se hicieron con el botín, Resta impartió las órdenes para que los asaltantes se encontraran con Vallejos y Pieroni en Zavalla para que les dieran refugio hasta que finalizara el operativo policial. Y les ordenó que abandonaran el Focus robado en Pujato.

Vallejos y Pieroni fueron imputados ayer como partícipes necesarios del robo calificado agravado por el uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad en este caso, cuya audiencia, en rigor, se había desarrollado durante la mañana de ayer en Casilda, ante el juez Carlos Pareto.

Además, la dupla de mecánicos de Zavalla también quedó acusada de encubrimiento agravado debido a que en el taller y sus viviendas se hallaron autopartes de vehículos con pedido de secuestro por haber sido robados en distintas ciudades de Santa Fe.

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