Policiales

Asedio por deuda impaga

Balazo en un glúteo para dueña de súper chino

El ataque ocurrió alrededor de las 9 en un local de Rivarola al 8100; “Fue una persona corriendo, no llegué a verle la cara y no vi que robaran nada. Le apuntó a ella”, describió un vecino. La mujer se recupera en el Heca.


Crédito de foto @SomosRosarioCV

Este lunes por la mañana una supermercadista de nacionalidad china sufrió un balazo por parte de un tirador solitario que pasó frente a su local de barrio Godoy y abrió fuego. La mujer fue derivada al Hospital Clemente Alvarez, donde recibió atención médica por un plomo que se le incrustó en un glúteo y quedó en observación, fuera de peligro. Extraoficialmente se vinculó la agresión con una deuda impaga, que a su vez ya habría motivado hace dos meses una agresión contra la pareja de la mujer.

El ataque ocurrió alrededor de las 9 en un súper chino de avenida Rivarola al 8100. “Fue una persona corriendo, no llegué a verle la cara y no vi que robaran nada. Le apuntó a ella”, describió un vecino la mecánica de la agresión, a la que fuentes policiales vinculan con una deuda contraída hace dos meses y que no fue cancelada. “Disparó una vez, en el momento en que estaba enfrente, y otro a una cuadra de distancia”, amplió el residente de la zona oeste.

Li Tu Lih, de 45 años, fue alcanzada por un proyectil que se alojó en un glúteo. La mujer quedó sentada en una silla hasta que el policía que hace horas extra en el local la cargó en una camioneta y la trasladó hasta el Heca. Desde la Fiscalía, en cambio, identificaron a la víctima como Liyu Lo, de 48. Como sea, el estado de la mujer es estable y su vida no corre peligro.

Los testimonios recogidos indican que desde hace un mes dos efectivos policiales se reparten, en la mañana y la tarde, la vigilancia del local, llamado Minkai.

“Sacaron un préstamo grande en Córdoba y no lo pagaron. Hace dos meses el marido vivió la misma situación”, dijo una fuente policial sobre un posible móvil en torno al disparó que perforó el glúteo de Li. En forma oficial, desde el Ministerio Público de la Acusación indicaron que la investigación del ataque quedó en manos del fiscal Rodrigo Santana.

Tríada en Rosario

“Patrón, prepará diez mil pesos; si denunciás o no querés pagar prepará la plata para el cajón”. Esa es la rudimentaria traducción que le hizo Guo W., propietario de un súper chino, a la Policía en mayo pasado. Se refería al papel que encontró bajo la puerta de su local de barrio Montevideo al 5700 a primera hora de la mañana, cuando se disponía a abrir. No fue el primer episodio de esta naturaleza, al que ahora se suma la agresión sobre la comerciante oriental de barrio Godoy.

Recordada es la saga que acumuló una decena de aprietes similares dos años atrás y que incluso motivó condenas para criollos, como conocen a los ajenos a esa comunidad en la colectividad asiática. Las extorsiones de este tipo pueden remontarse a una década y media atrás y acumulan al menos dos homicidios.

En diciembre de 2017, la siempre amenazadora presencia de tríadas, como se conoce a la mafia china, pareció detectarse en Rosario. Tres ciudadanos chinos de 27, 29 y 30 años, que presentaban grandes tatuajes de dragones en las espaldas, fueron detenidos en Amenábar y Pueyrredón a bordo de un Fiat Palio gris: debajo de los asientos de delanteros de conductor y acompañante había un revólver marca Colt calibre 38 Special que contenía 3 cartuchos. También, una cuchilla, tres pasamontañas, tres pares de guantes, cinco precintos plásticos–utilizados para maniatar personas–, dos antifaces negros, un destornillador, tres teléfonos IPhone.

Un año antes se habían sucedido los aprietes de características mafiosas hasta contarse más de una decena en los siete primeros meses de 2016. En los dos últimos de esa seguidilla, dos ciudadanos chinos fueron baleados mientras iban en moto por Génova al 8500, mientras que un comerciante de Granadero Baigorria recibió un mensaje mafioso donde le exigían que depositara en una cuenta bancaria, cuyo número dejaron anotado, 50 mil dólares.

Por uno de los hechos de la saga de diez que se contabilizaron en el primer semestre de 2016, un joven de 23 años de Villa Gobernador Gálvez fue condenado a dos años y seis meses de prisión condicional. El chico, que no es ciudadano oriental, había sido detenido en mayo con un hombre de 57 años tras tirar una bomba antitumultos contra un comercio de Pueblo Esther.

Por otro de esos casos de 2016, un hombre fue condenado en septiembre a cuatro años de cárcel y su pareja a tres años en suspenso por tentativa de extorsión, amenazas y abuso de armas, por dos hechos ocurridos en un súper de pasaje Ghandi al 7200 y en Colombres al 1200.

Víctimas fatales

En un oscuro episodio ocurrido en octubre de 2013, Yu Ken Seg, ciudadano taiwanés nacido en 1981, terminó muerto por balas policiales. Según la versión oficial, atentaban contra un galpón en 27 de Febrero y Provincias Unidas cuando fueron sorprendidos por uniformados. Habían pegado en la puerta de una empresa de caños en 27 de Febrero al 6300 una nota en letras orientales y luego abierto fuego sobre su fachada. El blanco: la firma Agustín Berasategui e Hijos SRL. Al llegar la Policía escaparon en un auto y terminaron encajados en una zanja en Lavalle y Gaboto. Allí, afirmó la versión oficial, uno de ellos intentó escapar de pie disparando contra los uniformados, y terminó muerto por balas policiales.

En abril de 2008, el dueño del súper Sonrisas ubicado en San Martin al 2200 de la ciudad de San Lorenzo, Ping Gou, fue ultimado dentro del local por un tirador que no tenía rasgos orientales. Ingresó, se acercó a la víctima y disparó varias veces. Nunca hubo acusados por este caso. Dos años antes se habían radicado un par de denuncias por aprietes en ese departamento.

El primer ciudadano chino muerto en un ajuste de cuentas en Rosario fue Gao Shen Feng, un joven de 28 años que apareció ajusticiado en una vía paralela a la colectora del acceso sur en julio de 2005. El cuerpo de Gao, quien era cobrador de un supermercadista oriental, estaba envuelto con dos bolsas de náilon a la altura de calle Gutiérrez, frente al alambrado perimetral del puerto. Tenía dos disparos en la cabeza uno en la nuca y el otro en su ojo izquierdo y una oreja cortada. Todo un mensaje para un caso que terminó impune.

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