Espectáculos

Estreno teatro

“Asumo mis obras como un gesto de herejía”

La actriz, dramaturga, directora teatral y militante feminista Carla Saccani habla del regreso de “Octaedro 2015 D.C”, una propuesta de cinco horas de duración que se presenta en dos capítulos, con 18 actores en escena


Con nuevo elenco, Octaedro 2015 D.C, el espectáculo con carácter de acontecimiento teatral de Carla Saccani estrenado el año pasado en Caras y Caretas como resultado de un proceso pedagógico, está de regreso en la cartelera local. En ciernes, es una historia áspera y atípica para el teatro rosarino la que cuenta esta propuesta que dura cinco horas, divididas en dos capítulos, con 18 actores en escena, que se pueden ver por separado aunque lo ideal es verlos en una misma jornada.

Octaedro, más allá de la tragicomedia delirante que lo contiene, es teatro político, independientemente de que lo que se cuenta, así como los personajes, no tienen existencia real sino que pertenecen al registro de lo ficcional, más allá de que el público pueda tejer una serie de analogías con el presente socio-político del país por las traiciones y conspiraciones que se tejen al calor de un multimedio, una agrupación política marginal y una iglesia adoradora de los gatos para entregar al narcotraficante más importante de Latinoamérica, Tito Molleja, durante las elecciones provinciales de 2015 en Rosario.

“El texto es exactamente el mismo, pero esta es una nueva versión de la obra, la puesta es otra, y los personajes, al estar interpretados por otros actores, son claramente diferentes, hay otro peso en los cuerpos de estos actores porque son actores con otros recorridos”, aclaró de antemano la talentosa actriz, directora, dramaturga y militante feminista local Carla Saccani, quien esta vez, junto a Lionel Fuentes, con producción ejecutiva de Rocío Luna, dirige a Marcos D’Agostino, Lala Brillos, Elías Blanco, Salvador Sauan, Noemí Asenjo, Esteban Cavallero, Juan Carlos Capello, Celia Parola, Claudio Danterre, Marta Fritschy, Emmanuel Alanis, Alicia Oddo, Daniel Basilio, Agustina Rosso, Armando Durá, Juli Morán, Sofía Dibidino y Christian Ledesma, a partir de una idea original de la propia Saccani junto a Maru Lorenzo.

Contexto actual

“Este año, la obra adquiere un sentido más evidente; en 2016, cuando cerré el texto y empezaron los ensayos, y el año pasado con la primera versión, ya se anunciaba lo que estaba haciendo el macrismo, y Octaedro lo ponía en evidencia; por otro lado, ahora, lo que más queda en evidencia es todo lo que tiene que ver con la agrupación política La Baso, que aparece en la obra, y que es lo que le da carnadura a esto de las elecciones. De hecho, sentimos que el fin que puede tener hoy estrenar un espectáculo así pasa por alertar a la ciudadanía del peligro que representan los discursos progresistas marquetineros que se montan en contra de las banderas del narcotráfico, la corrupción y la inseguridad, pero eso esconde algo que va en detrimento de los intereses del campo popular”, explicó la directora en relación con la vuelta de su propuesta en medio del complejo momento que vive el país.

Y completó: “Octaedro apunta específicamente a los discurso equidistantes que agarran lo más marquetinero de la derecha, lo más marquetinero de la izquierda, y cómo algunos grupos llegan al poder de la mano de los grandes medios de comunicación. Si el teatro puede servir para algo, que sirva para alertar acerca de estos peligros. Muchas veces, esas agrupaciones políticas tienen un discurso que tranquiliza mucho las conciencias, y la ciudadanía poco comprometida decide optar por esto que es absolutamente funcional a los poderes concentrados. Si bien Octaedro y todo lo que hago, políticamente, tiene un sentido que va muy fuertemente en favor del campo popular, me interesa que se remarque lo peligroso que son algunos de esos otros discursos porque aprovechan para estigmatizar a los movimientos populares, que es lo que pasa con el peronismo y en otros países con los llamados movimientos populistas, y todo eso pasa en connivencia con el poder judicial y económico”.

Imágenes paganas

Una serie de imágenes de la fotógrafa Yamila Suárez acompañaron el lanzamiento de esta nueva temporada de Octaedro 2015 D.C que, entre otras, hacen alusión a grandes hitos artísticos y religiosos de la historia de humanidad como “La última cena”, “La Creación” o “La Piedad”, que fueron tomadas en un cementerio, que suponen un ejercicio dramático que busca poner en tensión la mirada del público incluso por fuera de la obra, más allá de los cruces que se puedan hacer entre esas imágenes y lo que cuenta la propuesta.


“Yo nunca pienso las imágenes o las gráficas como una representación de las obras, para mí son una pieza más, del mismo modo que tampoco me gusta pensar los espectáculos como la representación de la realidad, así concibo la creación artística; me gusta y me divierte que sea de esa manera”, explicó la directora. Y ahondó: “Trabajamos a partir del concepto de algunos mitos, íconos de la cultura que atraviesan el espectáculo; lo que conecta de alguna manera estas tres imágenes que utilizamos es un concepto que estoy trabajando a la hora de escribir, que tiene que ver con la herejía”.

La herejía como matriz

“Asumo mi escritura y mis obras como un gesto de herejía; lo digo porque de alguna manera me cayó la ficha leyendo el pasado 3 de Junio en el #NiUnaMenos un texto feminista; es un texto que se anunciaba diciendo, precisamente que para mí la escritura es un acto de herejía, porque yo estoy muy atravesada por la cuestión religiosa. De hecho, de los 4 a los 17 años estuve en una escuela católica; fue así que aprendí que es hereje todo aquello que modifica o da otra versión acerca de las verdades o parábolas de la Iglesia”, analizó la directora acerca de este tránsito. Y concluyó: “Me di cuenta que todo lo que escribo va por el lado de tergiversar los dichos de la Iglesia para plantear otras cosas, con valores totalmente antagónicos en la mayoría de los casos. Y en Octaedro, por ejemplo, hay una resurrección, la de un mesías travesti, y también el mito de Caín y Abel, que atraviesa todo el contexto dramático del espectáculo”.

Octaedro, “en tierra de caza” 

En la ficción, Octaedro es el nombre del barrio más populoso del conurbano rosarino y la residencia de Tito Molleja, el narcotraficante más importante de Latinoamérica que vive y opera desde allí junto a su banda. La hermana travesti de Tito, Claudia, y su esposa, lideran en El Octaedro, una iglesia adoradora de los gatos llamada La Mansión del Señor. El 2015 es año de elecciones. Ovidio Heidi Ríos, dueño ´de un multimedios de Rosario, se ve presionado por los medios hegemónicos de Buenos Aires, y para salvarse decide tejer una compleja red de conspiraciones para entregar a Tito, su socio de toda la vida. Es así que Heidi va a utilizar a La Baso, una agrupación política marginal, para camuflar su plan. El Octaedro, que hasta ese momento había permanecido impenetrable para las agrupaciones partidarias y los medios de comunicación, se transforma en el 2015 en tierra de caza y escenario de la campaña política.

Para agendar

Octaedro 2015 D.C se presentará nuevamente este sábado en La Sonrisa de Beckett, de Entre Ríos 1051. El primer capítulo arrancará a las 20, al tiempo que el segundo se verá desde las 22.30. Ya en septiembre, la obra se presentará todos los domingos, con el primer capítulo a las 17 y el segundo a las 19.30.

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