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Arteón, primer espacio Incaa

La sala local formará parte del proyecto del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales que busca favorecer la distribución de la producción criolla. Gustavo Postiglione adelanta los detalles del nombramiento.

Por Daniela Barreiro | El Ciudadano & la gente

Esta noche, a partir de las 20, la recientemente reabierta sala de cine y teatro Arteón (Sarmiento 778) quedará inaugurada como el primer espacio del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) de la ciudad. La ceremonia contará con la presencia de la presidenta del Incaa, la realizadora Liliana Mazure, además de autoridades municipales y provinciales, así como también del medio artístico y cultural de la ciudad. Por otra parte, la ceremonia estará abierta a todos aquellos que quieran concurrir, dado que será con entrada libre y gratuita.

A seis meses de su reapertura, la histórica Arteón suma un nuevo desafío.
A seis meses de su reapertura, la histórica Arteón suma un nuevo desafío.

Los espacios Incaa fueron creados con la intención de llevar el cine argentino a todos los puntos del país. De este modo, el público puede acceder a los films que sin estas salas seguramente no llegarían a la mayoría del público. Por este motivo, la declaración de la sala Arteón como un espacio Incaa implica que a la programación ya existente se le sumarán, con horarios fijos semanales, proyecciones exclusivas de cine argentino que habitualmente no se ven en la ciudad, así como también ciclos y reposiciones del mejor cine de producción criolla.

Posteriormente al acto inaugural de esta noche se proyectará un documental realizado por Alfredo Scaglia dando cuenta de cómo se reconstruyó la copia de Juan Moreira, el último centauro, de Enrique Queirolo, la primera película filmada en Rosario, para luego dar paso a la proyección del referido film.

En diálogo con El Ciudadano, el realizador Gustavo Postiglione, encargado de la programación del cine Arteón, contó cuáles son los alcances de este nombramiento y qué actividades se llevarán a cabo, y realizó un balance de los seis meses del cine-teatro luego de su esperada reinauguración.

“Abrir una sala no fue fácil porque la gente no está yendo al cine”, dice Postiglione.
“Abrir una sala no fue fácil porque la gente no está yendo al cine”, dice Postiglione.

—¿Cómo fue la gestión para que Arteón sea el primer espacio Incaa de Rosario?
—Apenas empezamos a refaccionar el cine Arteón el año pasado, surgió la posibilidad de iniciar los trámites para que lo declaren espacio Incaa. Las gestiones consistieron en varias charlas y encuentros que se complementaron con que el cine encajaba con el perfil que necesita un espacio de estas características: tiene una sala que no es ni muy grande ni muy chica, una capacidad interesante de espectadores y es una sala con una historia importante. Es la única sala que resistió la dictadura en la ciudad, porque era el único espacio en el que se podía ver un cine diferente en aquél momento, además de que era el único espacio en el que se podía aprender cine. Pero creo que no necesariamente deba ser el único, una ciudad como Rosario puede tener más de un espacio Incaa como pasa con Buenos Aires o Córdoba. Entre más salas prioricen el cine argentino por sobre las otras filmografías, y den el cuidado que hace falta a las películas nacionales, mucho mejor. Creo que eso nos va a beneficiar a todos.

—Se supo públicamente que el cine El Cairo también estaba contemplado como posible espacio Incaa ¿Tenés idea de qué fue lo que pasó?
—Creo que también lo podrá ser, son cuestiones que, en lo que respecta a los trámites, no conozco. Es un proceso bastante largo y precisa del apoyo de muchos sectores. Por ejemplo: cuando nosotros iniciamos los trámites, (la ministra de Innovación y Cultura de la provincia) Chiqui González firmó una carta que pedía que Arteón sea declarado espacio Incaa. Además, tanto los gobiernos de la provincia y Municipalidad, así como también de la Nación, apoyaron la apertura del espacio Incaa en Arteón.

—¿La sala cumple con todos los requisitos de una espacio Incaa o debieron realizar alguna remodelación?
—Lo que se necesita para funcionar, por ahora lo tiene.  A futuro está previsto que la sala cuente con un sistema de proyección de alta definición y con proyección satelital. Por lo pronto, a la sala se le va incorporar la gráfica y todo lo que tiene que ver con el diseño de los espacios Incaa. Fundamentalmente, lo que se va a modificar es que, cuatro días a la semana, en días y horarios fijos, se va a proyectar cine argentino. La idea es que, en la medida de lo posible, sean todos estrenos y films que no lleguen a las salas comerciales.

—¿Quién se encargará de la selección de las películas?
—Nosotros vamos a tener una línea de películas que están por fuera del Incaa, eso lo estamos programando ahora. Son películas latinoamericanas, argentinas o europeas que son difíciles de conseguir. Esas películas se van a complementar con las producciones argentinas que vienen del Incaa. Así que vamos a trabajar en conjunto: ellos van a tener una cantidad de películas elegidas y nosotros, desde acá, vamos a intentar que la programación mantenga una línea determinada. En ese aspecto, estoy seguro de que no vamos a tener problemas porque con los encargados de la programación del Instituto del Cine compartimos muchos festivales de alternativos, nos conocemos y seguramente vamos a llegar a un acuerdo. Además, el hecho de que yo esté como encargado de la programación despierta en ellos mucha confianza porque conocen mi criterio. También, mí participación tiene que ver con que conozco cómo es la producción y la distribución desde la óptica de los directores. En relación con eso, tenemos un acuerdo con el Instituto de Cine para llevar a cabo un ciclo en el que los directores, una vez por mes, vengan a presentar sus películas a la ciudad, puedan hablar con alumnos de la Escuela de Cine y con gente de los medios locales, como una forma de entablar un diálogo distinto entre el público y los realizadores.

—¿Qué balance hacés después de seis meses de la reapertura de Arteón?
—Para nosotros abrir una sala no fue fácil porque la gente no está yendo al cine y mucho menos a ver cine argentino. Es una tarea difícil, que no da ningún rédito económico. A esta altura, la idea es tratar de sostener estos emprendimientos, eso significa sacrificar bastantes cosas: tiempo, trabajo y soportar que un día haya 20 personas en una sala, otro día 15 y al siguiente no haya nadie. Pero es la realidad, y la única forma de modificarla es seguir insistiendo.

—En lo personal, ¿qué planes tenés para 2010?
—A principio del año que viene voy a trabajar en un proyecto para el que me convocó la Secretaría de Cultura de la Nación, que es una película que se va a llamar 25 miradas 200 años. Participaremos 25 directores que filmamos 8 minutos cada uno en relación con el Bicentenario; cada uno desde su propia mirada. La segunda parte del año, seguramente, vamos a filmar una película nueva, para la que ya estoy trabajando en el guión. En estos días voy a presentar el proyecto en el comité de calificación del Incaa para que la evalúen.

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