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Arte como terapia alternativa

Un estudio realizado en Buenos Aires demuestra las virtudes de los talleres de arte a la hora de elevar la autoestima de sus participantes, como así también la gran repercusión en las personas mayores.

Mejorar la calidad de vida a través del vínculo entre campos a priori distanciados entre sí, como los de la salud mental y la cultura, es posible. Surgida del cruce entre ambos espacios, el Arte Terapia puede definirse como una articulación creativa para el mejoramiento de la calidad de vida.

En el año 2000, el Instituto Universitario Nacional del Arte (Iuna) creó el posgrado de especialización en Arte Terapia, dirigido por la licenciada Adriana Farías, quien explica al sitio digital InfoUniversidades que ésta es “una disciplina atravesada por diferentes concepciones teóricas, como la filosofía y las teorías del arte, por lo que se la pude denominar una transdisciplina”.

La idea de cultura implica un baluarte simbólico en el que es posible refugiarse para defender la significación de la propia existencia, mientras que la salud mental es una condición ineludible del bienestar de la salud integral, una parte del reconocimiento de la persona en su integridad bio-psico-socio cultural. En la relación entre estos espacios se sostiene el concepto de Arte Terapia como una disciplina práctica que toma a las artes visuales en todas sus formas, incluyendo las audiovisuales, los instrumentos y herramientas para proyectar talleres con objetivos terapéuticos.

En el contexto del posgrado, Adriana Farías coordina el taller de Arte Terapia del hospital de día “José T. Borda”. Allí se trabaja con pacientes ambulatorios estabilizados o en proceso de estabilización con una dinámica sistematizada: un primer momento que consiste en una consigna que depende del grupo y sirve para que la persona pueda generar su proceso creativo; un segundo momento que es la producción en sí misma y una instancia de cierre en la que cada uno muestra su producción y relata lo realizado. “En el taller contamos con los autores, por lo tanto no hay ningún tipo de interpretación. Se escucha al autor de la producción y se remarca su autoría, lo cual es importante porque es la persona quien dice qué es lo que hizo”, sostuvo la licenciada.

El Arte Terapia supone un tipo de abordaje intersubjetivo por el que los pacientes construyen un vínculo positivo y de confianza para la comunicación de su problemática, mediante imágenes que ocupan el lugar de lo no dicho. Como una forma de interacción de los pacientes con “el afuera” y, para alentar la rehabilitación y la resocialización se realizaron diferentes manifestaciones artísticas con el grupo de integrantes del taller, como murales dentro y fuera del hospital de día “José T. Borda”. Uno de ellos se encuentra en los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, lo que permitió un vínculo entre el Iuna y ambas instituciones, y otro está en la sede del departamento de Artes Visuales, donde funciona la carrera de postgrado.

A la dinámica del taller de Arte Terapia se incorporó el taller de Producción audiovisual. En este marco se llevaron a cabo cortos realizados por los pacientes, para que tengan la experiencia en la práctica audiovisual, la producción de guiones, iluminación, sonido, el manejo de cámaras, y la dirección. Sostiene Farías que “se propone generar una idea, a veces a partir de la letra de una canción. Luego el grupo trabaja en el guión, hacen un storyboard y son ellos mismos quienes actúan y filman cada corto. Es decir, en el taller se trabaja desde el inicio de manera integral”.

Uno de los objetivos del taller de Producción audiovisual es posibilitar el acceso a nuevas herramientas que lleven a los pacientes de un lugar pasivo a producir sus propias ideas. “En estos tiempos complejos que vivimos, donde resulta imposible encontrar una forma de abordaje para cualquier situación, considero de gran importancia el trabajo de los que creemos en el arte. Valorar el espacio de creación, estar atentos y observando los acontecimientos que se producen, disfrutar con los grupos, y tener un intercambio fluido con otros profesionales nos permite tener una visión más completa de cada sujeto. Esto requiere tener claridad conceptual en relación a los ejes cultura y salud. Desde la salud produciendo cultura y desde la cultura produciendo salud”, concluye Farías.

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