Edición Impresa, Policiales

La defensa pública presentó un recurso por delicada salud y edad

Anciano que mató a nieta, al geriátrico

Estaba preso desde el día del crimen por “falta de arrepentimiento”.


Un anciano de 94 años que tras una discusión con su hija mató a su nieta, Analía Villanueva, fue internado en un geriátrico estatal. El hecho se registró en noviembre pasado, cuando el hombre inició una disputa con su hija en la casa familiar ubicada en la localidad de Roldán. Según se pudo reconstruir, la mujer, de 65 años, había llevado a sus padres a vivir a su propiedad, aunque la convivencia no era del todo cordial. Tras agredir con un bastón a su hija, el hombre tomó un arma de fuego y disparó en varias oportunidades. Uno de esos proyectiles impactó en la nuca a su nieta, quien falleció horas después. Tras ello el anciano fue imputado por homicidio calificado y derivado a una unidad penitenciaria, al destacarse su “falta de arrepentimiento”. Desde entonces, el defensor oficial Martín Riccardi batalló para que el imputado fuera ubicado a un geriátrico por su avanzada edad y su delicado estado de salud, lo que finalmente se concretó anteayer tras la presentación de un habeas corpus.

Enrique Alberto V. tiene 94 y su mujer 91. Ambos vivían en su casa de Rosario, aunque una de sus hijas resolvió llevarlos a vivir con ella. La relación con el hombre no era del todo cordial, según relataron fuentes del caso. Enrique expresó al ser imputado que su hija le había robado unos ahorros en dólares que el anciano guardaba en su propia vivienda. El 12 de noviembre, la pareja de ancianos quedó sola en la casa, ubicada en Ráfaga al 200, del barrio El Molino de Roldán. Su hija Alicia y su nieta llegaron poco después de las 16 y una discusión por un hecho menor derivó en un fuerte cruce entre padre e hija. La mujer fue agredida por el anciano a bastonazos y la sangre brotó de la cabeza de Alicia, según se reconstruyó.

Entonces el anciano sacó un revólver 32 largo y efectuó varios disparos, uno de los cuales impactó en la cabeza de su nieta, de 32 años. La joven era abogada y trabajaba en el Juzgado de Familia Nº 3. La chica fue trasladada al Heca en estado desesperante y fue intervenida quirúrgicamente, aunque no logró sobreponerse a la lesión y 5 horas después falleció.

El anciano fue detenido y dos días después imputado por homicidio calificado. En esta audiencia el defensor oficial Martín Riccardi requirió que el cumplimiento de la prisión preventiva se llevara adelante en un geriátrico del Estado provincial o municipal, atento a su avanzada edad y necesidad de atención, mientras que el fiscal Luis Schiappa Pietra requirió que se cumpliera en una cárcel común, en un pabellón para adultos mayores. El juez Juan Carlos Curto dispuso la medida cautelar por el plazo de ley, resaltó la falta de arrepentimiento del imputado – quien refirió que la bala le pegó a su nieta “de rebote”–  y fijó la realización de una serie de exámenes forenses al anciano.

Ante ello Enrique V. fue derivado a la Unidad Penitenciaria Nº 3, puntualmente al sector de enfermería de la cárcel local, pero los informes médicos penitenciarios sostuvieron que por su condición de salud –el anciano tiene problemas cardíacos, de próstata y de visión; a la vez necesita ayuda para movilizarse– no podían tenerlo en esa prisión. Entonces fue derivado a la Unidad 6, también al sector de enfermería, donde surgieron los mismos inconvenientes. El Servicio Penitenciario sostuvo que por su fragilidad no está en condiciones de permanecer en una cárcel, explicó la defensa.

Fue así que este año su defensor presentó un habeas corpus por agravamiento en las condiciones de detención. Ante ello la jueza Patricia Bilotta hizo lugar a la acción y dispuso, el 9 de marzo, que el anciano sea internado en el geriátrico provincial, aunque desde la dependencia le negaron el ingreso. Riccardi volvió a insistir y, tras solicitar una audiencia para que el traslado se llevara a cabo en forma urgente bajo apercibimiento de incurrir en el delito de desobediencia a una orden judicial, el jueves la jueza reiteró la disposición. El anciano fue nuevamente rechazado, aunque el viernes al mediodía el ingreso fue un hecho. Enrique V. se encuentra en el geriátrico en calidad de internado y sin custodia policial, modificando así la prisión preventiva dictada oportunamente.

Desde el asesinato, Enrique perdió todo contacto con su esposa, dijeron desde su defensa, que ahora trabaja en lograr un reencuentro entre los ancianos, quienes no se ven desde el día del homicidio.

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