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Amsafé marchó por la violencia

Delegados del gremio docente reclamaron frente al Ministerio de Educación “políticas preventivas” ante el aumento de hechos en las escuelas. Reclamaron mejoras edilicias, espacios, cargos y recursos para desplegar políticas preventivas.


Los delegados de Amsafé Rosario marcharon hasta la sede local del Ministerio de Educación, ubicado en Echeverría 150 bis, para exigir “por mejores condiciones de enseñanza y aprendizaje” y “políticas preventivas sobre la violencia que se manifiesta de diversas modalidades hacia el interior de nuestras instituciones”.

Gustavo Terés, secretario General de Amsafé Rosario, advirtió: “En este contexto de violencia generalizada se están vulnerados nuestros derechos. El grado de violencia social que azota nuestros vínculos institucionales y la pésima intervención del Ministerio, desprotegiendo a las infancias y dejando a la docencia bajo un manto de sospecha generalizada, hace que nuestra tarea pedagógica sea cada vez más compleja”.

Terés sostuvo que se necesitan escuelas en buenas condiciones edilicias, cargos, espacios, materiales, equipos interdisciplinarios con intervención directa y jornadas ampliadas con todos los recursos necesarios, entre otras cuestiones.

Y agregó que la escuela “sigue siendo el lugar de aprendizaje, encuentro, contención, socialización y una de las herramientas más importante que tienen los niños y adolescentes en su vida para la inserción social y laboral”.

Otro de los pedidos son los reemplazos docentes para las ruedas de convivencia: reuniones periódicas donde los alumnos secundarios sociabilizan sus percepciones en torno a conflictos escolares, y proponen resoluciones pacíficas. Es decir, enmarcadas en la horizontalidad y legalidad, buscan mejorar la coexistencia en el aula a través del diálogo. Se implementan en casi el 90 por ciento de las escuelas medias de la provincia.

“Es un trabajo de integración y de acercamiento en los primeros años y si se demora conspira contra las escuelas medias”, aseguró Terés. El gremialista docente explicó que el reclamo de seguridad fue planteado en varias reuniones con el Ministerio de Educación provincial, ya que la violencia “conspira contra el derecho a aprender de una manera segura”.

Terés solicitó políticas preventivas en esa dirección: “Que el Estado nos cuide para que podamos trabajar de forma pacífica”.

“Si no recuperamos la palabra, el diálogo, cualquier persona tiene derecho a la agresión y terminamos con hechos de barbarie. La paz no es la ausencia de conflictos sino la presencia de justicia. Hay que crear espacios de convivencia. Tiene que haber una intervención articulada entre las diversas áreas del gobierno”, subrayó el gremialista.

Y concluyó: “Hay que dar una fuerte lucha para fortalecer a las instituciones con los cargos, con los edificios, garantizar el derecho a la educación pública en plenitud de derechos, es una lucha sin cuartel contra la violencia”.

Justicia por Ángeles Paris

“Reclamamos desde Amsafé un acompañamiento y clarificación sobre la muerte de nuestra compañera María de los Ángeles Paris. El Ministerio de Educación tiene una responsabilidad política de esclarecerlo”, sostuvo Terés.

Paris murió el pasado 3 de mayo en la comisaría 10ª, en la zona norte de la ciudad. Fuentes policiales indicaron que se desvaneció y perdió la vida en el lugar, tras sufrir una crisis nerviosa. El preinforme de la autopsia realizada sostiene que no se ven signos de violencia.

Familiares de María de los Ángeles piden que se realice una nueva autopsia del cuerpo de la mujer.

El pasado 3 de mayo, antes de las 22.40, Paris se presentó en la seccional ubicada en Darragueira al 1100 para realizar una denuncia por lo que se la hace pasar a la oficina de sumarios. Sin embargo, allí manifestó que, en realidad, necesitaba que la acompañaran a su casa ya que tenía miedo a unas personas que circulaban en motos.

El jefe de la seccional, Silvio Cortez, decidió llevarla a su casa pero la mujer, siempre según la versión policial, salió corriendo hacia la calle. Entonces, habría comenzado a gritar y a dar golpes por lo que decidieron regresar a la seccional. El jefe de la dependencia intentó calmarla, pero recibió rasguños y decidió esposarla. Luego, la mujer empezó a manifestar un desvanecimiento por lo cual se pidió asistencia al Sies.

Paris, de 45 años, se desempeñaba como bibliotecaria en la Gurruchaga y la Técnica N° 464.

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