Ciudad, Policiales

Rumores extorsivos

Amenazas de variado tenor: fiscal supone que buscan sembrar terror y remite a bandas narco

Mensajes y audios con promesas o alertas de próximas balaceras escalaron en redes sociales, sin concresión de lo que "anuncian". En el río revuelto pescan varios, y Franco Carbone puso paños fríos ante lo que supone un intento de enrarecer aún más el sórdido clima de violencia e incertidumbre


A las amenazas telefónicas sobre balacers le siguen avisos, alertas, recomendaciones para no asistir a bares e incluso tampoco a instituciones educativas, algunas bien intencionadas y otras para caldear aún más el clima espeso que inunda a Rosario, con 105 asesinatos en lo que va del año.

El fiscal Franco Carbone buscó este miércoles frenar la sensación de incertidumbre que, con intención o sin ella, alimentan los mensajes y audios que escalaron en redes sociales y mensajería digital los últimos días. El funcionario señaló que una de las hipótesis sobre el origen de esas movidas remite a la detención del fundador de la banda Los Monos, Ariel Máximo “Viejo” Cantero.

“Otras alternativas que pueden justificar la secuencia de mensajes con amenazas y advertencias tenga que ver con personas que quieren desestabilizar y que incluso podrían responder a bandas antagónicas” a Los Monos, especuló Carbone, remitiendo a una estrategia que ya personajes como Esteban Alvarado han puesto en práctica en otros momentos.

Las declaraciones del funcionario aluden a la proliferación de variopintos mensajes en redes sociales que recrudecieron en la víspera. El caldo de cultivo está, y cualquiera aprovecha. Audios con avisos de prontas balaceras en diferentes ámbitos y pedido de replicar eso en grupos de Whatsapp, y otros asegurando que “no pasa nada”.

“Que llamar, llamaron, como asustando, de parte de los Cantero”, se escucha en uno, y sigue: “Yo tengo unos cuantos conociditos de esa banda. No son ellos, puede ser gente que está en cana o algunos pendejos de mierda que hablan en nombre de ellos, pero todo es mentira”.

Antes de esa saga de rumores desestabilizadores, hubo versiones de ataques armados a locales gastronómicos de diferentes zonas de la ciudad, aunque no realidad no existieron; sí hubo amenazas telefónicas en negocios de calle Pellegrini y barrio Pichincha, por ejemplo.

Ariel “Viejo” Cantero y su pareja, Rosa Bibiana “Bibi” Montero, quedaron imputados el pasado viernes junto a otras 19 personas bajo la acusación de integrar una asociación ilícita dedicada a cometer delitos variados que van desde balaceras a extorsiones mafiosas e, incluso, reventa de entradas para los partidos de Rosario Central.

La causa está a cargo de la jueza Valeria Pedrana y la investigación la encabezan los fiscales Carbone, Valeria Haurigot y Gastón Avila. Otro de los señalados en la trama es Nelson “Pandu” Aguirre, en su caso desde la celda de la cárcel de Coronda donde permanece detenido. Otra célula del esquema delictivo, según la parte acusadora, la encabeza Marcos Vega, quien desde Villa Constitución se corrió al territorio de Villa Gobernador Gálvez y el sur rosarino.

Para el fiscal Carbone, los mensajes intimidatorios y de falsas promesas de tiros intentan generar un “contexto de violencia que busca sembrar temor y causar conmoción pública” para frenar las investigaciones. Por parte de los involucrados en la causa, o de otras bandas que pescan en el mismo río revuelto. Algunos audios sorprenden por las generalidades y las inexactitudes respecto de las alertas, lo que pone en evidencia que son falsos y van el sentido esbozado por el funcionario judicial.

“Terrorismo”

El intendente Pablo Javkin habló a través de Twitter sobre la proliferación de mensajes: “Estamos ante una acción de terrorismo”, definió. “Siembran miedo para hacer negocio con el terror. Buscan amedrentar a fiscales y jueces, para que no se animen a acusarlos y condenarlos. Nuestro respaldo incondicional es para ellos”, continuó.

Además apuntó que “la gran mayoría de los audios, amenazas y ataques, salen de teléfonos que están en las cárceles”. Y reclamó: “Es urgente que el Servicio Penitenciario actúe con dureza para impedir que se haga terrorismo desde una celda”.

 

 

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