Región

Conmoción en "Don Orione"

Acusan a un religioso de abusar de un joven en el Cottolengo

La víctima, que tiene 20 años y padece un retraso madurativo, vive en la institución "Don Orione" ubicada sobre ruta 21 a la altura del kilómetro 12 de General Lagos. El religioso le hacía regalos al chico y también se lo llevaba a comer a fuera de la institución


 

Un religioso que trabaja en el Cottolengo de General Lagos fue acusado de abusar sexualmente a un joven de 20 años con un retraso madurativo que vive en esa institución ubicada sobre ruta 21 a la altura del kilómetro 12 de General Lagos. Los testimonios en el marco de la investigación fueron tomados por el Centro de Ayuda a las Víctimas de Delitos Sexuales de Rosario y en lo que refiere a la congregación, se aplicó el protocolo que antecede en estos casos. También lograron sumar testimonios de testigos que aseguran que el religioso le hacía regalos al chico y también se lo llevaba a comer a fuera de la institución.

Según el sitio www.arroyodiario.com.ar, el Cottolengo “Don Orione” de General Lagos alberga a 104 residentes, está dotado de cuatro pabellones y cuenta en su haber con 100 empleados. Entre los internos que tiene la institución hay un muchacho de 20 años que padece cierto retraso madurativo que denunció primero en su entorno y luego en la Justicia, acompañado por el Padre Aníbal y la Coordinadora Técnica del Cottolengo, que un religioso de la congregación había abusado de él. La dirección del Cottolengo resolvió apartar al religioso de sus funciones.

Por el testimonio de una de las empleadas del Cottolengo, se venían observando situaciones anormales en el comportamiento tanto del acusado como de la presunta víctima. “Es como que lo tenía comprado al chico”, “una vez le regaló un celular, a la semana una Tablet”, “le compraba cerveza y él (chico) no comía en el hogar porque se iba a comer con este hermano y cuando se iba a comer, se ve que pasaban cosas y él le daba de tomar al chico”, fueron algunas de las frases vertidas por esta mujer que prefirió que mantengamos en reserva su nombre pero que se animó a hablar y a no ser cómplice de algo que esperaba que finalmente pueda salir a la luz.

De la misma manera aseguró: “Yo estoy muy cerca de donde él trabaja y yo he visto que él estaba manoseando a otro chico” y agregó: “Al chico que yo ví que manoseó, es un chico que no se sabe defender y no se sabe expresar”. Dijo también que se lo comunicó a su encargada pero que ambas no sabían qué hacer porque “por ahí no te creen o te dicen que vos ves cosas que no son lo que parece”. Pero que ahora con la denuncia de este joven sospechan que este tipo de situaciones quizás se venían repitiendo probablemente también con otros residentes del hogar.

Esta misma empleada fue la que ratificó que el presunto abusado envió mensajes de WhatsApp el fin de semana pasado tanto a su psicóloga como a otras personas que prestan tareas en el Cottolengo: “El hermano J. abusó de mí” y dando crédito de ello, todavía conserva el audio como prueba fehaciente de un hecho al que considera aberrante. Más aún porque para las empleadas los internos del hogar son “como sus hijos”. Y ejemplificó: “Imaginate que muchas de nosotras pasamos 8 horas por día en el hogar y hay chicas que hacen doble turno, casi viven ahí. Conocemos todas sus mañas”.

Ahora la Justicia decidirá si continúa con una investigación para tratar de darle más claridad a los hechos ya que el lunes después de las declaraciones pronunciadas en Tribunales de Rosario, la fiscal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual Nora Marull ya tenía asignado el caso.

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